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lunes, 28 de junio de 2010

¿De qué profanación estamos hablando?


Mientras que algunos se lamentan por el allanamiento que hizo la justicia belga a la residencia arzobispal y a la cripta de la catedral de Malinas en busca de documentos relativos a más de 400 casos de curas pedófilos, llegando a hablar de persecución a la Iglesia e, incluso, de profanación, la realidad completa no se dice. Abajo traduzco un relato estremecedor e impresionable acerca de la verdadera situación del catolicismo belga y la verdadera profanación (de cuerpos y almas de niños) ocurrida allí desde hace años—con silencios (y complicidades) sobre las que, por ahora, preferimos no especular.

No por puritanismo, sino porque determinadas expresiones vulgares se dicen distinto en los diferentes países y regiones de España y América de donde provienen los visitantes de esta bitácora, preferimos utilizar términos castellanos neutros. Por prudencia legal, omití el dibujo que puede verse en el original y reproduce una de las ilustraciones del catecismo belga para adolescentes.

La caída de la iglesia belga

Hoy en Bélgica la policía allanó la residencia del arzobispo de Malinas-Bruselas y la cripta arzobispal de la catedral de Malinas. Estaban buscando evidencia de encubrimiento en una investigación en proceso acerca de las prácticas de pedofilia difundidas dentro de la iglesia belga en las décadas en que el cardenal Godfried Danneels fue arzobispo. Danneels se retiró en enero de este año.

La policía también confiscó 450 carpetas conteniendo informes de delitos de pedofilia cometidos por el clero, que habían sido sometidos a un comité de investigación establecido dentro de la iglesia para tratar los casos de pedofilia.

Desde que tuvo lugar en abril la revelación de que el buen amigo y colaborador del Cardenal Danneels, Monseñor Roger Vangheluwe, obispo de Brujas, había practicado la pedofilia durante toda su carrera como obispo, e incluso antes, las víctimas creyeron que serían tomadas en serio y comenzaron a llegar las quejas, tanto desde los tribunales como del comité de investigación extrajudicial de la arquidiócesis. El nuevo arzobispo Monseñor André-Joseph Léonard, ha alentado a las víctimas a que lleven sus casos a los tribunales.

Su predecesor, el cardenal progresista Danneels, que era muy popular con la prensa de Bélgica y el exterior, fue arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica entre 1979 y 2010. La comprensión ante las actitudes y argumentos pedófilos entre los obispos belgas durante este período no era un secreto, especialmente desde 1997 cuando la fiera controversia sobre el texto de catecismo Roeach llegó a los titulares. Los editores de Roeach eran los profesores Jef Bulckens de la Universidad Católica de Lovaina y Frans Lefevre del Seminario de Brujas. El texto contenía un dibujo que mostraba a una beba desnuda que decía: “Tocar mi vagina me hace sentir bien”, “Me gusta sacarme la ropa interior con mis amigos”, “Quiero estar en la habitación cuando mamá y papá tienen sexo”. Los dibujos también mostraba un niño y una niña pequeños “jugando al doctor” y el niño diciendo: “Mira, mi pene está grande”.

Los dibujos también mostraban a tres pares de padres. Aquéllos con la actitud “correcta” decían: “Sí, sentir y tocar esos lugarcitos es muy divertido.” Este “texto de catecismo” se usaba en las clases de catequesis de las escuelas católicas hasta que un día lo descubrí entre los libros escolares de mi hija más grande, entonces con 13 años. El 3 de septiembre de 1997 escribí una carta al Cardenal Danneels diciendo:

“Cuando veo este dibujo y su mensaje, tengo la impresión clara de que este catecismo está diseñado intencionalmente para hacer creer a muchachos de 13 y 14 años que los bebés disfrutan la estimulación genital. De esta forma uno cría pedófilos que sinceramente creen que los niños piensan que lo que les están haciendo es ‘muy divertido’, cuando lo real es lo opuesto.”

Decía al Cardenal Danneels que, aunque yo era miembro del Parlamento por el partido secesionista flamenco Vlaams Blok, me dirigía a él como madre católica “que desea ser fiel a la autoridad papal y que también desea educar a sus hijos de forma católica”. Insistía en que debía prohibir el uso de este libro en las clases de catecismo: “Por esto es que insisto—sí, los días en que uno humildemente pedía se acabaron—que usted prohiba el uso de este ‘libro de catecismo’ en las clases de nuestros hijos.”

Hoy, este caso que tiene 12 años cobra un significado nuevo y ominoso. Especialmente ahora que sé que Mons. Roger Vangheluwe, el obispo de Brujas pedófilo y abusador de niños, era el supervisor de ambas instituciones—la Universidad Católica de Lovaina y el Seminario de Brujas—de donde provenían los editores de este texto de “catecismo” perverso.

Monseñor Vangheluwe no solo se entretenía en ideas pedófilas, sino que las ponía en práctica en su sobrino de 11 años. Cientos de niños que no fueron violados físicamente, sí fueron abusados espiritualmente en sus clases de catecismo.

Tras comenzar mi campaña contra el libro Roeach, muchos padres me contactaron para ser vocera de sus preocupaciones. Aparecieron así otras historias de prácticas similares en el sistema educativo católico. Había escuelas donde a los niños les enseñaban a poner condones en penes artificiales y donde debían ver videos que mostraban técnicas de masturbación y copulación.

Debido a que el Cardenal Danneels se rehusó a responder los requerimientos para poner fin a estas prácticas, yo junto a cientos de padres preocupados nos manifestamos frente a su palacio el 15 de octubre de 1997. Llevábamos pancartas pidiendo “Respeto para los padres y los niños”, y dijimos el rosario. El cardenal Danneels se rehusó a recibir una delegación de los manifestantes. “No me dejo presionar”, dijo a la revista libertina Humo el 21 de octubre de 1997. La puerta del arzobispo siguió cerrada de cuando nos manifestamos nuevamente el 10 de diciembre de 1997.

Cuando nos manifestamos frente al palacio del obispo de Amberes el 19 de noviembre de 1997, Mons. Paul van den Berghe recibió una delegación de madres que incluía a la consejera local del Partido Demócrata Cristiano y a mí. Mons. Van den Berghe, que era el supervisor episcopal para la educación, escuchó a las madres, se emocionó y prometió investigar las clases de educación sexual y catecismo. También anunció su intención en una declaración a la prensa.

Debe haber sido amonestado por sus colegas puesto que el 24 de noviembre, tras la reunión de la Conferencia Episcopal, en un comunicado de prensa a la agencia de noticias Belga, el arzobispo de Amberes anunció que, a pesar de su promesa, no habría investigación. Hoy sabemos que uno de sus colegas presente en la reunión fue el abusador de menores Vangheluwe, lo que hace ese incidente también muy desabrido.

El 18 de febrero de 1998, junto a un grupo de padres, estuve nuevamente frente a la puerta del Card. Danneels. Otra vez la puerta siguió cerrada. Entonces el 18 de marzo de 1998 un grupo de unos 200 padres fuimos ante el Nuncio Papal, embajador del Vaticano, en Bruselas. Pero el Nuncio, que era amigo de Danneels, también se negó a reunirse con nosotros. Por el contrario, había alertado a la policía que dispuso varios cañones de agua a la vuelta de la esquina.

Mientras tanto, los amigos de Danneels en la prensa comenzaron una campaña en nuestra contra. “Colen continúa acosando a los obispos”, fue el titular de la Gazet van Antwerpen. Una noche, Toon Osaer, el vocero de Danneels en ese tiempo, me llamó por teléfono para decirme que como católica yo debía “ser obediente” a los obispos. En Humo, Danneels insinuó que yo estaba “dirigiendo mi campaña electoral”.

El 5 de enero de 1998 el diario Het Volk entrevistó a Patrick Vanhaelemeesch, profesor de catecismo de la diócesis de Brujas y uno de los autores de Roeach. Dio algunos detalles acerca de la ilustración sobre bebés que se masturban en el catecismo. Dijo que la ilustración tenía la intención de dar el mensaje de que “los bebés experimentan la lujuria sexual”. Vanhaelemeesch reveló que el comité de los obispos había mencionado dicha ilustración en un informe evaluatorio del texto del catecismo. El informe decía: “La presentación de actitudes pedagógicas sexuales es considerada ridícula por los alumnos en las encuestas.” De acuerdo con Vanhaelemeesch esta crítica “indica que los obispos no tenían ninguna objeción al mensaje subyacente [esto es que los bebés experimentan lujuria sexual], sino que temía que los alumnos no los tomaran seriamente”.

Cuando hube agotado todas las posibilidades y era claro que la iglesia belga no quería escuchar a los padres, decidí romper todo lazo con el sistema educativo católico. Saqué de la escuela a mis cinco hijos y organicé con otros padres una escuela familiar, de modo que nuestros hijos fuesen educados en un ambiente católico.

Envié una carta a todos los cardenales del mundo para informarles acerca de los contenidos del libro escolar Roeach. “Por favor, tenga por seguro que este Dicasterio prestará debida consideración a su informe”, respondió Mons. Clemens, secretario personal del Cardenal Ratzinger, de la Congregación para la Doctrina de la Fe; el Cardenal Gagnon de Roma dijo que apreciaba “la justa batalla que están llevando a cabo”; “el asunto que ustedes han manifestado es muy importante”, nos escribió desde Roma el Cardenal Arinze.

Recibí cartas de apoyo de cardenales de todas partes del mundo. “Comparto su preocupación. Es importante que no abandonen la causa”, escribió el Cardenal Meisner de Colonia; “tienen bastantes razones para estar preocupados”, escribió el Card. Wamala de Uganda; “me siento persuadido a escribir al Cardenal Danneels en la esperanza de que me ilustre”, escribió el Cardenal Vidal de las Filipinas; “si tengo oportunidad de discutir con el Cardenal Danneels el asunto que ustedes traen a mi consideración, lo haré”, escribió el Cardenal Williams de Nueva Zelanda; “intentaré hacer algo para ayudarles”, escribió el Cardenal López Rodríguez de Santo Domingo; “estoy al tanto de que vuestras preocupaciones han sido presentadas al Cardenal Laghi, prefecto de la Congregación para la Educación Católica”, escribió el Cardenal O’Connor de Nueva York.

El 27 de febrero de 2010 el diario De Standaard dijo que estas cartas “mejoraron la percepción de Roma acerca de la falta de liderazgo eclesial en Bélgica”. De ahí que el progresista Dannels fuese reemplazado por Mons. Léonard. Roma considera que él podrá restaurar la Iglesia en Bélgica. Comparto esta esperanza. Sin embargo, es una pena de que haya demorado tanto tiempo. El daño causado ha sido más grande de lo que nadie pudo haber imaginado.

Comentario en la bitácora Rorate Caeli: “César es el instrumento de una justicia que la jerarquía en Bélgica (y en Roma, al menos durante el último pontificado) negó sin cesar a los niños y los padres. Incontables cuerpos y millones de almas sufrieron abuso. Que Danneels, Vangheluwe y sus colaboradores sean llevados ante la justicia en este mundo—y que Dios tenga piedad de sus almas”.





(pionera en las denuncias de la "mafia lavanda" cuando no estaba de moda).

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viernes, 18 de junio de 2010

Ab uno disce omnes


Ruinas de la antigua Abadía cisterciense de Santa María de Melrose (Escocia).
[Fuente: joeandkaty]
Clic para ver mejor.
Sobre esta abadía, puede leerse Wikipedia, Catholic Encyclopedia, o un completo libro de 1888 escrito por J. Wass, custodio del edificio en ese tiempo.

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lunes, 14 de junio de 2010

El Pol Pot de la arquitectura



Le Corbusier fue a la arquitectura lo que Pol Pot a la reforma social. En un sentido, es menos excusable que Pol Pot por sus actividades: pues a diferencia del camboyano, tenía gran talento, incluso genio. Desafortunadamente, volvió sus dones hacia fines destructivos, y no es coincidencia que haya servido voluntariamente tanto a Stalin como a Vichy. Como Pol Pot, deseaba comenzar desde el Año Cero: antes de mí, nada; luego de mí, todo. Por su misma presencia, las torres rectangulares de concreto pelado que lo obsesionaban ponían fin a siglos de arquitectura. Casi ninguna ciudad del mundo no ha visto su patrimonio edilicio arruinado por arquitectos y planificadores inspirados por sus ideas.

Los escritos acerca de Le Corbusier con frecuencia comienzan encomiando su importancia, algo como: Fue el arquitecto más importante del siglo veinte. Amigos y enemigos están de acuerdo con este juicio, pero la importancia, por supuesto, es moral y estéticamente ambigua. Después de todo, Lenin fue uno de los políticos más importantes del siglo XX, pero fue su influencia en la historia, no su mérito, lo que lo hace importante: del mismo modo con Le Corbusier.

Del mismo modo que Lenin siguió siendo reverenciado mucho tiempo después de que su monstruosidad fuese obvia para todos, Le Corbusier continúa siendo reverenciado. De hecho, existe una especie de renacimiento de su adulación. Nicholas Fox Weber ha publicado hace poco una biografía exhaustiva y en general laudatoria, y Phaidon ha editado un libro enorme y caro en amorosa devoción hacia la obra de Le Corbusier. Más aún, una exhibición hagiográfica dedicada a Le Corbusier tuvo lugar recientemente en Londres y Rotterdam. En Londres, la exhibición encajó perfectamente en un horrendo complejo de edificios construidos en los ’60, llamado The Barbican, cuyo brutalismo en concreto parece haber sido diseñado para abrumar, humillar y confundir a cualquier ser humano con bastante mala suerte para tener que encontrar la forma de entrar en él. The Barbican no fue diseñado por Le Corbusier, pero sí fue inspirado por este particular estilo de arquitectura desalmada.

En la exhibición, terminé conversando con dos mujeres elegantemente vestidas del tipo que suele pasar sus tardes recorriendo exhibiciones. Maravilloso, ¿no cree?, una me dijo. A lo que respondí: Monstruoso. Ambas abrieron sus ojos, como si hubiese negado la existencia de Alá en la Mecca. Si la mayoría de los arquitectos veneran a Le Corbusier, ¿quiénes somos nosotros legos, mero relleno humano de estos edificios, que no sabemos nadas de los problemas sobre construcción edilicia, para criticarlo? Entrando en calor, hablé de los horrores del material favorito de Le Corbusier, el concreto reforzado, que no añeja, sino que se desmorona, mancha y decae. Uno solo de sus edificios, o uno inspirado por él, puede arruinar la armonía de todo un pueblo, insistí. Un edificio corbusiano es incompatible con cualquier cosa excepto con él mismo.

Las dos señores a que me refiero comentaron que viven en una zona de la ciudad compuesta casi enteramente de edificios del siglo XVIII, cuya apariencia y atmósfera social resultó comprensiblemente alterada por dos torres de concreto. Las torres las confrontan diariamente con su propia impotencia de poder hacer algo al respecto, poniéndolas tristes y enojosas. ¿Y quién suponen que inspiró esas torres?, pregunté. Sí, vemos lo que dice, una de ellas reconoció, como si la conexión fuese dificultosa e incluso peligrosa de hacer.

Señalé a las señoras el sector de la exhibición que se ocupaba del Plan Voisin, el proyecto de Le Corbusier de reemplazar todo un barrio de París con edificios con el mismo diseño fundamental como aquéllos que agracian las afueras de Novosibirsk y cualquier otra ciudad soviética (para no decir nada de la misma París y sus banlieues alienados). Si se hubiese llevado a la práctica, el plan hubiese cambiado, dominado y, según creo, destruido la apariencia de toda la ciudad. Aquí, en la exhibición se proyectó un film de los ’20 donde se mostraba a Le Corbusier frente a un mapa del centro de París, una gran parte del cual procede a tachar con un gran crayón negro con todo el entusiasmo del bombardero Harris planificando la aniquilación de una ciudad alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

Le Corbusier adornaba este tipo de destructividad como un ejercicio de imaginación y valentía, contraponiéndola al convencionalismo y timidez del que acusaba a todos los contemporáneos que no caían de rodillas ante él. Dice algo del espíritu destructivo que aún perdura en Europa el que un film como éste sea exhibido no para evocar horror o disgusto, o tal vez risa, sino admiración.

...

El idioma de Le Corbusier revela su mente enfermizamente totalitaria. Por ejemplo, en aquél que es tal vez su libro más influyente, editado en 1924, Hacia una Nueva Arquitectura (ya el título sugiere que el mundo había estado esperándolo), escribe poéticamente:

Nosotros debemos crear una mente para la producción en masa:

Una mente para construir hogares producidos en masa.

Una mente para vivir en hogares producidos en masa.

Una mente que conciba hogares producidos en masa.

¿Quiénes son esos nosotros de quienes habla airadamente, responsables de crear, entre otras cosas, mentes universales? Sólo una respuesta es posible: Le Corbusier y sus discípulos (entre quienes habrá, lamentablemente, muchos). Todos los demás tienen ojos que no ven, como tolerantemente dice.

He aquí algunos mandamientos:

Debemos definir normas que nos permitan encarar el problema de la perfección.

El hombre debe ser construido sobre este eje, en equilibrio perfecto con la naturaleza y, probablemente, el universo.

Debemos encontrar y aplicar nuevos métodos, métodos claros que nos permitan diseñar planes útiles para el hogar, tendiendo naturalmente a la estandarización, la industrialización y la taylorización.

El plan debe ser todo… Las calles deben desaparecer.

Y también aparece una afirmación similar: El muro de material ya no tiene derecho a existir.

...

La única ciudad que Le Corbusier llegó a construir, Chandigarh, en la India, es un monumento a esta idea miserable. En la exhibición de Londres, se mostraron imágenes, al son de música india clásica y bella, como si existiera alguna conexión intrínseca entre la refinada civilización india y las feas losas de concreto. La asombrosa incompetencia de Le Corbusier—el producto natural de su arrogancia inflexible—se revelaba, sin duda en forma no intencional, mediante las fotos del enorme parque de concreto que colocó en Chandigarh, totalmente desprovisto de forma. Es como si hubiese querido que el sol encogiese a los insectos humanos que se atrevan a manchar la perfecta geometría de sus planos con las irregularidades que traen consigo.

Su antihumanismo se hace evidente por sí sólo en su actitud hacia el pasado. Repetidamente, habla del pasado como de una tiranía de la que es necesario escapar, como si nadie hubiese descubierto o sabido nada hasta que él llegó. No es que el pasado nos haya legado problemas que debemos esforzarnos por superar: sino que todo el pasado, con pocas excepciones, es un horroroso error que estaría mejor si se destruye y olvida. Su desprecio por sus contemporáneos, excepto aquéllos que lo seguían si reservas, es total…

Al denunciar la arquitectura gótica, por ejemplo, dice Le Corbusier:

La arquitectura gótica no es básicamente esferas, conos y cilindros… Es por esta razón que una catedral no es bella… Una catedral nos interesa en cuanto solución ingeniosa a un problema difícil, pero un problema cuyos postulados han sido mal estimados pues no proceden de las grandes formas primarias.

¡Ahora sabemos por qué a la gente le gustan las catedrales de Chartres y Rheims! ¡Resuelven mal los problemas formulados! Le Corbusier me recuerda al padre de un amigo ruso, un hombre que era un gran experto soviético en vidrio plano que, al visitar Londres por primera vez, miró un bloque modernista de diseño corbusiano que arruinaba un parque del siglo XVIII y dijo, refiriéndose a algún aspecto del vidrio plano, Ésa es una solución interesante del problema.

El tributo a Le Corbusier más sincero, por inconciente, proviene de los garabateadores de grafitis. Si uno se acerca a los resultados de sus actividades en forma epidemiológica, digamos, notaremos rápidamente que, cuando la arquitectura buena está al alcance de la arquitectura corbusiana, tienden a cambiar el rostro de las superficies y los edificios corbusianos. Como si fuese por instinto, estos incultos habitantes de los arrabales han comprendido precisamente aquello que muchos arquitectos han debido realizar un enorme esfuerzo intelectual para evitar comprender: que Le Corbusier es el enemigo de la humanidad.

Le Corbusier no pertenece tanto a la historia de la arquitectura como a la del totalitarismo, a la deformidad espiritual, intelectual y moral de la Europa de entreguerras. Claramente no estuvo solo; fue tanto un creador como un síntoma del zeitgeist. Sus planes para Estocolmo, después de todo, fueron la respuesta a una competencia sueca oficial sobre modos para reconstruir la bella ciudad antigua, de modo que su destrucción era parte del menú. Es un signo de la fuerza perdurable de la tentación totalitaria, como la llama el filósofo francés Jean-François Revel, que Le Corbusier sea aún reverenciado en las facultades de arquitectura y otras instituciones, en vez de ser universalmente rechazado.

Se puede leer el artículo entero aquí. El autor es médico y colaborador del City Journal (revista trimestral de asuntos urbanísticos) y miembro académico del Instituto de Manhattan para la Investigación de Políticas Públicas. Durante 13 años fue columnista del London Spectator, es colaborador de National Review, Wall Street Journal, The Times, Los Angeles Times, The Daily Telegraph, entre los diarios y periódicos más conocidos, y autor de cuatro libros sobre políticas públicas. El resumen está tomado del sitio The Lion & the Cardinal de Daniel Mitsui.








Muestra de la arquitectura de Le Corbusier en su ciudad, Chandigarh (India). [Tomado respectivamente de la Facultad de Arquitectura del Bryn Mawr College, The Tribune (diario en inglés de Chandigarh) y Scott Larsen.]

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viernes, 11 de junio de 2010

¿La agencia semioficial Zenit hace publicidad del Dr. Plinio?


(Pinchar para agrandar.)

La agencia Zenit, con sede en Roma y vinculada a los Legionarios de Cristo, incluye hoy una publicidad a un sitio sobre Plinio Corrêa de Oliveira, para quienes quieran conocer "su vida, su gesta (sic!), sus objetivos y métodos".

Curioso, a más de un obispo argentino que recibe Zenit se le va a revolver el estómago.

Me parece que alguien está "limpiando" su pasado. Me imagino quién puede ser ese alguien.

Si alguien quiere conocer mejor, y darse una idea de quién puede estar detrás de este lavado de cara, le recomiendo http://www.tfpheraldos.com/. Si quieren la leyenda, pueden ir al sitio que publicita Zenit.

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martes, 1 de junio de 2010

In tribulatione


Lunes 31 de mayo de 2010


JESUS MIRA ROMA CON PERFECTO AMOR…


por Francesco Colafemmina

En estos días me estoy preguntando incesantemente cuál es la calle por la que se encamina la Iglesia Católica… Una reflexión que nace de la consternación por la miseria que emerge lentamente y que se refiere a la condición de profunda corrupción de la jerarquía. Pido ayuda a los Padres de la Iglesia, reviso manuales del siglo XVIII, busco y rebusco en Santo Tomás y Santo Domingo, pero no puedo encontrar respuestas definitivas. ¿Es o no un misterio profundo la iniquidad que nos circunda? ¿Cómo pudo ocurrir que la Iglesia Católica se convirtiese en un círculo de negocios, poder, arrogancia, depravación y traición?

Parece haber terminado, Dios quiera. Pero no podemos recurrir al paso del tiempo para disminuir la entidad de los escándalos. Se habla durante meses sólo de la cuestión pedófila. Pero sin embargo, es sólo la punta de un iceberg. El verdadero problema es el dinero, el poder, el hacer carrera. Estos elementos suelen ir acompañados de un séquito de perversiones sexuales. ¿Puede, entonces, la Iglesia ser rehén de una banda de mercenarios travestidos de sacerdotes, obispos y compañía? Porque, si bien, es obvio que al final en cualquier lado el bien y el mal conviven, es innegable que la preponderancia del mal, especialmente aquella que se ve enfatizada por los medios, termina recayendo de manera uniforme sobre todo el tejido eclesial. Y cuanto más elevados están los artífices del mal, tanto más extendida es su recaía sobre los pequeños.

Si, por ejemplo, los fieles suspendemos de una vez por todas el pago del 8 por mil a la Conferencia Episcopal Italiana. Si, indignados por el uso totalmente inadecuado de su dinero para alimentar una estructura de poder que no tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo, si los fieles que dejasen de dar parte de su sueldo a la Iglesia, ¿quiénes se verían perjudicados? ¿Los prelados y monseñores que viven en penthouses romanos? ¿Los ricos en sotana que viajan en Audi o Mercedes? ¿Los ocultos manipuladores de dinero, propiedad inmobiliaria y acciones? ¡Por supuesto que no! Al final se verían afectados los buenos sacerdotes que pasan su existencia ayudando al prójimo y que lo hacen administrando, sin tener más ayuda de sus superiores que algo de dinero, como si la sola erogación bastase para satisfacer las exigencias espirituales de los fieles. ¡Figurémonos qué pasaría si hasta el dinero se acabase!

Mientras que tantos hombres corruptos y perversos travestidos como sacerdotes, obispos y cardenales continúan viviendo en su depravación y nadie logra despegarlos de sus cómodas poltronas, existe una Iglesia que sufre, que es atormentada por el dolor, el miedo y la consternación. Y no sabe más que aferrarse a Cristo y al Papa, sabiendo que la esperanza no sustituye el dolor, sólo lo alivia. Esta Iglesia está compuesta de muchos laicos y pocos eclesiásticos. Entre estos últimos, está con seguridad el Santo Padre, pero como un auténtico coloso en medio de una platea de enanos (…y bailarinas)!

De los muchos laicos, son pocos los que logran darse cuenta de la traición de una parte del clero. No quieren aceptarlo y a veces se comportan como las mujeres que no quieren aceptar la traición de sus maridos. Terminan por encontrar las excusas más absurdas para justificar a su cónyuge. Sólo con pruebas evidentes se convencen de haber vivido con traidores de la peor especie. Y allí nace la rabia, la indignación. Sólo en rara vez el perdón, la más de las veces la indiferencia. Entonces: ¿terminará así? Espero que no. Porque la fe que se ve hoy amenazada es la de los pequeños, los fieles puros de corazón, la de la gente simple, la de los trabajadores humildes que aman verdaderamente a la Iglesia y al Señor. No la fe de los poderosos, aquélla hecha de departamentos en la Via della Conciliazione o de casas que valen un milloncito de euros. Ésta no es la fe. ¡Ésta es la maldita hipocresía!

En cualquier caso, no deseo hacerla más larga de lo debido. Por ello dejo para vuestra meditación esta oración de fray Girolamo Savonarola. Un gran hombre que la Iglesia quemó en la Piazza della Signoria, sólo porque acusaba a la jerarquía de ese tiempo usando el siguiente tono: “nosotros conducimos los hombres a la simplicidad y las mujeres al vivir honesto, vosotros los conducís a la lujuria, la pompa y la soberbia, le habéis fallado al mundo y habéis corrompido a los hombres con la libídine, a las mujeres con la deshonestidad, a los niños los habéis conducido a la sodomía y a la miseria y a comportarse como prostitutas”. Un profeta, ¿no?

Jesús, dulce consuelo y sumo bien

de todo angustiado corazón,

mira Roma con perfecto amor.

¡Anda! mira con piedad en qué tormenta

se encuentra tu Esposa,

y cuánta sangre, ¡ay!, se espera,

si tu mano piadosa,

que en perdonar siempre se deleita,

no la retorna a aquella

paz, que tuvo cuando era menesterosa.

Mira la bondad que te movió antaño

a tomar humana carne,

y por nosotros hacerte como un gusano en tierra:

socorre a la Romana

santa Iglesia tuya, que el demonio aterra,

rompiendo los nervios y los huesos,

si no atiendes sus crueles golpes.

¿Dónde está, Señor, tu antigua piedad,

y la Sangre en tierra derramada,

y la memoria eterna de tu Hijo?

Ahora extinguido parece y arrasado

todo buen espíritu y todo buen consejo:

no veo sino espadas.

Jesús, perdona nuestras iniquidades.

Abre ya, Señor, tu costado,

y deja penetrar

de tus devotos siervos la plegaria:

Jesús, no te enojes;

socorre pronto a tanta destrucción:

renueva nuestro estado,

pues el gran Pastor nos ha sido quitado.

Tú nuestro Redentor y nuestro Padre,

Tú eres nuestro refugio,

nuestra fuerza y nuestra reciedumbre,

en este frágil claustro,

donde bien ciego está quien no alza el lamento

ante estas armadas escuadras

contra nuestra sacrosanta Madre.

Si esta vez tu fuerte mano

no toma por Ella las armas,

habiéndose apagado toda luz,

sin duda alguna me parece

que todo culto y hábito bueno

se perderá para nuestro daño,

o quedará Roma en gran congoja.

Convierte, Señor mío, estas terrenas

almas nuestras al reino

donde haya paz para tu santa Esposa:

por aquel piadoso leño

que en tierra y cielo la hizo gloriosa,

a Ti piedad corresponde:

huérfanos somos, y Tú nuestra esperanza.

Jesús, dulce consuelo y sumo bien,

de todo angustiado corazón,

Mira Roma con perfecto amor.





Detalle del retrato de Girolamo Savonarola obra de Fra Bartolomeo (Bartolomeo Baccio della Porta, 1473-1517) - Museo del convento dominico de San Marcos de Florencia.


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