martes, 23 de agosto de 2011

Apocalypse Now: El argumento IV




En una de las escenas eliminadas de la versión original, en medio de una fuerte lluvia, se encuentran con un Centro Médico, donde el helicóptero que llevaba a las conejitas de Playboy espera por combustible. Luego tiene lugar un poco probable desenlace donde Willard cambia bidones de diesel por sexo para sus hombres. Pero el supuesto sexo se transforma en sesiones de psicoanálisis que terminan en una discusión entre los mismos protagonistas.

Nuevamente están en el río y la moral de la tripulación ha empeorado. El clima, el sexo que no fue, la creciente locura de Lance que se ha pintado la cara con pintura mimética (“están en todos lados”, repite como mantra), y las sospechas sobre la misión de Willard.

Se encuentran entonces con un pequeño sampán que el Jefe insiste en requisar a pesar de lo inocente de la vista. Lance y el Sr. Limpio apuntan las ametralladoras pesadas, mientras el Jefe aborda el bote e investiga. Pero cuando quiere revistar un pequeño paquete, una jovencita comienza a gritar y correr, provocando el fuego indiscriminado de las ametralladoras. Casi todos los vietnamitas mueren y el Jefe encuentra que el paquete contenía un cachorrito.

Quieren subir a la única sobreviviente, la malherida jovencita, y llevarla a un hospital. Con total sangre fría, Willard se niega a seguir retrasando la misión y pone un tiro en el pecho de la niña. En shock y con culpa, la tripulación se grita e insulta, mientras Lance —cada vez más ajeno a lo que sucede a su alrededor— se limita a agarrar al cachorrito y ponerlo dentro de su camisa.

“Era la forma que teníamos de vivir con nosotros mismos aquí. Los partimos por la mitad y queríamos ponerles una bandita adhesiva. Es una mentira… y cuanto más veo eso, tanto más odio las mentiras. Estos muchachos ya no me verán de la misma manera, pero siento que sé una o dos cosas sobre Kurtz que no están en su legajo.”

Llegan así al último puesto militar antes de la frontera camboyana junto al río Do Lung. Fuego de morteros, luces de trazadoras y un clima psicodélico en una muy confusa batalla nocturna. Soldados con maletas en las manos nadan hacia la lancha y ruegan que los lleven a casa, aunque el bote, en realidad, se abre paso en la dirección contraria. Atracan junto a la orilla donde los llama un mensajero, y Willard recibe un paquete para él y sus hombres. “Capitán, usted está en el culo del mundo”, dice el mensaje mientras emprende su regreso. Junto a un Lance drogado y con alucinaciones que se multiplican con las luces y los sonidos, Willard sube a tierra y va en busca del jefe del puesto.

Pero nadie sabe quién es ni dónde está. Un aterrorizado soldado dispara a la oscuridad: “Hay chinitos por ahí cerca del alambrado, pero creo que los maté a todos”, dice. Cuando le pregunta por su jefe, “¿No es usted?” responde.

Música de Jimi Hendrix, gritos, explosiones, un altavoz vietnamita intentando desmoralizar a las tropas yanquis… Y el puente a punto de desmoronarse. “Lo construimos todas las noches. Charlie lo destruye y volvemos a empezar. De modo que los generales puedan decir que el camino está abierto. Piensen en eso.”

Le han dado a Willard nueva información: “Meses atrás, se ordenó a un hombre una misión idéntica a la suya. Tenemos razones para creer que ahora está operando con el coronel Kurtz. En Saigón dijeron a su familia que había desaparecido en acción, pero en realidad asumieron que estaba muerto. Luego, interceptaron una carta que intentaba enviar a su esposa. Capitán Richard Colby (Scott Glenn). Él está con Kurtz.”

Lance ya no pasa ni un segundo sobrio: “Disneylandia. Carajo, hombre, esto es mejor que Disneylandia”, dice revoleando una bengala. Mientras, los demás leen cartas de sus seres queridos y noticias que les enviaron. Es entonces cuando llueve sobre ellos un ataque sorpresa del Vietcong desde la orilla.

El Sr. Limpio muere y, ya terminado el ataque, todos escuchan la grabación de su madre: “Me alegro tanto de que hayas decidido enrolarte en la Armada. Eso es mucho más de lo que puedo decir de algunos de tus amigos. Si esta cinta sirve de algo, haré que Papá y la familia te envíen también sus propias cintas… Y entonces espero que pronto, no ya pero pronto, tenga muchos nietos para amar y  malcriar. Y que cuando tu esposa regrese, se enoje conmigo. Ja, ja, ja. Incluso la tía Jessie y Mamá vendrán a celebrar tu regreso. El abuelo y Papá están juntando dinero para intentar comprarte un auto, pero no les digas porque es nuestro secreto. En cualquier caso, haz lo correcto. Aléjate de las balas. Y trae tu trasero de regreso en una sola pieza. Porque te amamos mucho. Cariños, Mamá.”

 

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