miércoles 25 de noviembre de 2009

El rey que vuelve

Y esta vez no es leyenda, sino hecho histórico.

CARLOS VII

“El 27 de febrero de 1876, tras cuatro años de épica contienda, concluía la tercera Guerra Carlista en las que las gloriosas, aunque no triunfantes, fuerzas legitimistas de Don Carlos VII deponían las armas para marchar al exilio llevando como único bagaje la esperanza de un regreso victorioso, que hiciera posible la solemne promesa de su monarca ‘Volveré para salvar a España’.”

– Bernardo Lozier Almazán, Presencia Carlista en Buenos Aires.


“En Valcarlos se vivieron, los días 27 y 28 de febrero de 1876, las últimas escenas de la segunda guerra carlista, que se saldó con una nueva derrota de las fuerzas contrarrevolucionarias. El pretendiente Carlos VII, que se hallaba en aquel lugar junto con los restos del que fuera su ejército, cruzó el 28 la frontera franco-española por el puente de Arnegui. Fue entonces cuando pronunció un ‘¡Volveré!’ que iba a quedar sólidamente fijado en el imaginario carlista, pero que nunca se haría realidad. La palabra de marras sirvió de título a textos y poesías, e incluso a una ‘polka militar’ que era interpretada a fines del siglo XIX en algunas fiestas; en plena Segunda República, el publicista aragonés Claro Abánades seguía recordando oportunamente a sus correligionarios que ‘en aquel “¡volveré!” del día 28 de febrero de 1876 iba encerrada una promesa, toda una predicción. …”

– Jordi Canal i Morell, Banderas Blancas, Boinas Rojas:

Una historia política del carlismo (1876-1939).


“Malas lenguas dicen que don Carlos no cumplió el ‘¡Volveré!’ prometido a su marcha por Danchariena una vez finalizada la guerra en 1876. Sin embargo, digamos que sí volvió en la vida civil y política posterior. Volvió en su hijo Jaime III, y en Alfonso Carlos I, hermano de don Carlos. También volvió cuando el liberalismo dio sus últimos frutos, esta vez animando el alma de los Tercios de voluntarios requetés levantados en Cruzada contra la República revolucionaria, aunque sea común entre los historiadores decir que los carlistas ganaron la guerra y perdieron en la paz.”

– José Fermín Garralda Arizcun, En el Centenario de la muerte de Don Carlos VII de Borbón (Pamplona: Julio de 2009).


“Volveré, os dije en Valcarlos, aquel amargo día, memorable entre los más memorables de mi vida, y aquella promesa, brotada de lo más hondo de mi ser, con fe, convicción y entusiasmo inquebrantables, sigo esperando firmemente que ha de cumplirse. Pero si Dios, en sus inescrutables designios, tuviese decidido lo contrario; si mis ojos no han de ver más ese cielo que me hace encontrar pálidos todos los otros; si he de morir lejos de esa tierra bendita, cuya nostalgia me acompaña por todas partes, aun así no sería una palabra vana aquel grito de mi corazón. Si España es sanable, a ella volveré, aunque haya muerto. Volveré con mis principios, únicos que pueden devolverle su grandeza, volveré con mi bandera, que no rendiré jamás y que he tenido el honor y la dicha de conservarlos sin una sola mancha, negándome a toda componenda, para que vosotros podáis tremolarla muy alta.”

– Carlos VII, Testamento político.



Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria-Este
Duque de Madrid y heredero legítimo al trono de las Españas
Liubliana 30/III/1848 - Varese 18/VII/1909

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martes 17 de noviembre de 2009

Gratamente sorprendido (por partida doble)

El domingo pasado caímos de casualidad en el programa de Susana Giménez mientras entrevistaba a un muchacho mexicano, actor que trabaja en los Estados Unidos, de visita en la Argentina. Eduardo Verástegui es su nombre y parece ser que es bastante conocido (disculpen nuestra ignorancia). Aquí su "sitio oficial".

Lo curioso (a estas alturas del mundo) es que se la pasó hablando de su conversión, la fe, la castidad, la Misa diaria, el arrepentimiento, el Rosario, la defensa de la vida del no nacido... No sé, alguno nos dirá que es una muestra del entusiasmo del converso. Pero, más allá de que ese entusiasmo no nos parece censurable en lo más mínimo (y hasta creemos que nos haría bien imitarlo de vez en cuando), nos emocionó su valentía en presentar su fe sin complejos y, a la vez, con mucho amor, frente a una Sra. Giménez que, al menos por el momento, quedó estupefacta (como nosotros, miserables gusanillos que decía San Francisco). Aquí pueden verse fotos (no encontramos video).

En el reportaje de que hablamos, el actor invitó a la Marcha de los Escarpines, una manifestación pro-vida que se realiza, desde hace unos años, todos los meses frente al Congreso. Nos pidieron que fuésemos y, bastante desganados, lo hicimos. Hacía más de diez años que no participábamos de una marcha pro-vida luego de comprobar en numerosas oportunidades que la táctica naturalista era completamente inconducente, por no recordar ciertas actitudes vergonzosas y vergonzantes del Episcopado y los "laicos profesionales" (léase, mandatarios de los obispos).

Al llegar, nos encontramos, para nuestra sorpresa, con un nutrido grupo de gente (especialmente jóvenes) que intentaba escuchar unas palabras de este muchacho mexicano. Decimos intentaba porque lamentablemente el altavoz no era lo suficientemente potente para hacer frente al ruido del tránsito. Tras esto, siguió el rezo del Rosario. ¡Gratísima sorpresa! Aún está nítido el recuerdo de cierto vocero cardenalicio prohibiéndonos el despliegue de símbolos religiosos en una de las últimas marchas pro-vida a la que asistimos (algo de eso contamos en un comentario en Wanderer). Parece ser que, inversamente proporcional al compromiso de la Jerarquía con la causa de la familia natural y cristiana (una Jerarquía más preocupada por el "diálogo", la economía y la sociología), crece la necesidad de sus defensores de recurrir a Aquél sin quien nada podemos hacer.

No todo son rosas, obviamente. Tanto en el Congreso, como en el Anexo de enfrente, no quedaba nadie, y los colectivos y autos que pasaban nos miraban como si viesen a monitos del zoológico. Por otro lado, si bien el grupo de manifestantes era notable, no se compara a la más insignificante de las marchas políticas. Estamos demasiado lejos aún de las marchas similares en España que hemos visto por televisión o a la que hemos podido asistir casualmente en los Estados Unidos.

Pero, en fin, no son estos tiempos de "masas", sino de pequeño rebaño... Deo volens, asistiremos a las próximas marchas de los escarpines. Y, cuando y si la estrenan, veré la película Bella de Verástegui.

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jueves 12 de noviembre de 2009

Leyendas esjatológicas: El rey que vuelve (ii)

BARBARROJA

“Hasta este punto, todo el ejército de la Santa Cruz, tanto los ricos como los pobres, los enfermos como los que parecían sanos, había viajado bajo un sol que encandilaba y un calor de verano que quemaba, a lo largo de una vía tortuosa que los conducía a través de las peñas rocosas, sólo accesibles a las aves y las cabras de las montañas. El Emperador, que compartía todos los peligros, quiso moderar el calor y evitar subir los picos montañosos. De acuerdo con ello, intentó cruzar a nado el rápido río Calycadmus (hoy, Saleph). Como dice el Sabio, sin embargo, ‘no pretendas oponerte a la corriente de un río’. Sabio como era en otros asuntos, el Emperador estúpidamente puso a prueba su fuerza contra la corriente y el poder del río. Aunque todos intentaron detenerlo, entró al agua y fue arrastrado por un remolino. Quien había escapado de tantos grandes peligros, murió miserablemente. Permítasenos comentar el juicio secreto de Dios, ‘a Quien ningún hombre se atreve a preguntar: ¿por qué actúas así?’, cuando se lleva a pocos o muchos hombres con la muerte. El Emperador fue, de hecho, un caballero de Cristo y un miembro de su milicia. Fue tomado mientras acometía una laudable misión para recobrar la tierra y la cruz del Señor y, así, aunque fue tomado inadvertidamente, creemos que, sin duda, se ha salvado. Por lo tanto, cuando los otros nobles a su alrededor lograron, aunque demasiado tarde, ayudarlo, lo sacaron del agua y lo arrastraron a la orilla. Todos estaban afligidos con gran tristeza por su muerte; tanto que, de hecho, muchos, atrapados entre la vida y la muerte, habrían puesto fin a sus vidas junto con él. Otros, sin embargo, se desesperaron y, como si pareciera que Dios no cuida de ellos, renunciaron la fe cristiana para convertirse en paganos entre los infieles. El duelo y una pena ilimitada, no inmerecida por la muerte de tal príncipe, ocupó los corazones de todos, de modo que pudiesen lamentarse propiamente, diciendo con el profeta: ‘¡Ay de nosotros, porque hemos pecado! Por esto nuestro corazón está dolorido, por esto se nublan nuestros ojos.’ El Duque de Suabia, un príncipe ilustrísimo y heredero noble y legítimo de su padre, fue electo y aclamado como líder del ejército cristiano. El Duque tomó el cuerpo de su padre y lo condujo con él a la ciudad de Tarso, en Cilicia, donde los intestinos de su padre fueron devotamente sepultados. Aquí, el ejército se dividió. Algunos siguieron hasta Trípoli, que se encontraba en manos cristianas. Los otros, siguiendo al Duque de Suabia, marcharon hacia Antioquía. El 17 de junio llegaron al Puerto de San Simeón y el 19 de junio alcanzaron Antioquía, donde los mensajeros del señor León de la Montaña llegaron a encontrarse con el Emperador. Los enviados no habían aún sabido nada de la muerte del Emperador; enterándose allí, se vieron más afectados que los otros. En Antioquía, el Emperador recibió sepultura real, como correspondía. Acompañados por lágrimas desconsoladas, los restos de su cuerpo fueron depositados en la iglesia catedral de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles.” – Anónimo, Historia de Expeditione Frederici Imperatoris in Orientibus partibus.

“La tradición nos dice que Barbarroja nunca murió, sino que permanece encantado en el corazón del Kyffhäuser. Se sienta sobre un trono de marfil frente a una mesa de mármol, con su cabeza descansando sobre su brazo, y su larga barba roja creciendo sobre la mesa como hiedra. Viste el manto imperial, y las formas de sus viejos cortesanos, como espectros, vienen de sus sepulturas de roca y colocan sobre su cabeza desnuda y vieja, la antigua corona de Alemania con diamantes resplandecientes. Su inocente hija es su única servidumbre, o, de acuerdo con otras leyendas, un enano. Los ojos del Kaiser están cerrados, pero de vez en cuando parece despertarse de su sueño encantado, y nueva vida parece animar los limbos rígidos. Pero no puede despertar, ni levantarse de su trono, ni dejar la cámara encantada hasta que los enemigos de Alemania caigan y ella sea libre.” – Maria-Elise Lauder, Legends and Tales of the Harz Mountains, North Germany.




Federico I de Hohenstaufen,
llamado "Barbarroja",
Rey de Germania e Italia,
Sacro Emperador Romano
(detalle de una iluminación en un manuscrito medieval)
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martes 10 de noviembre de 2009

En el reino del Anticristo (triste final)

Actualizamos gracias a Alan Breck del FSTM, la noticia que diéramos los otros días:

Final trágico. Dejarán que ese bebé se asfixie hasta morir, o como dice el Telegraph, "se le permitirá morir" (hasta parece que sea él quien lo ha pedido).

http://www.telegraph.co.uk/news/653[....]er-father-withdraws-opposition.l

El padre cedió y los médicos del hospital se han salido con la suya. Hay que decir que no había que esperar nada positivo del juez, teniendo en cuenta lo que ha dicho. Lo único positivo es que, al no haber una decisión judicial, no va a crear jurisprudencia (creo).

"Después de que le dijeran que todas las partes estaban de acuerdo sobre el curso a seguir (la muerte del niño), el juez dijo: "Me parece apropiado decir una o dos palabras, no en jucio, sino en apoyo de este triste, pero en mi opinión, inevitable resultado"

"When faced with the awfulness of the situation in which they found themselves, these two young people have stepped up to the plate and discharged the responsibility that life had thrust upon them by each showing 100% commitment to their child in a manner which can only command profound respect and admiration."

The move comes a day after Andrew Bush, professor of paediatric respirology at Imperial College London, said a mother's wishes should outweigh those of a father.

Ahora no tengo tiempo para traducirlo. Básicamente el juez dice los padres, al delegar su responsabilidad en el hospital, han mostrado tener un 100% de interés/compromiso con su niño (¿a alguién le sueña esto a doublespeak de 1984?), de una manera que sólo puede producir respeto y admiración. Y un profesor de pediatría dice que los derechos de una madre "deben imponerse" a los de un padre. El aborto no es suficiente, se abre la puerta al infanticio después del parto.



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viernes 6 de noviembre de 2009

En la noche oscura...

“¡Oh noche, amable más que la alborada!”, dice San Juan de la Cruz. Es éste un tiempo, desconectado de las consolaciones exteriores de los grandes siglos brillantes y positivos como el IV y el XIII, aquéllos tiempos de logros artísticos, políticos y científicos – lo que sintetizando llamamos culturales –, desconectados de tales consolaciones, y viviendo en una era angosta, vacía y maldita, de ansiedad cuando no desesperación, en casas baratas a muy alto precio – el dinero en sí es barato –, mal nutridos con alimentos desnaturalizados, sujetos a burocracias totalitarias, guerras de guerrillas, francotiradores, violaciones, ciencia materialista, religión relativista y una industria vacía de arte, el alma cristiana es forzada a una receptividad paciente, silenciosa e interior a nada más que la acción de Dios. Tipos ruidosos, vacíos y arrogantes, leyendo mal y confundiendo los tiempos, se apresuran a llamarnos a la acción, incluso a demostraciones salvajes y públicas de oración, en un show tonto de actividad eruptiva, infructuosa y destructiva, como los marinos en travesía a Tarsis mientras Jonás dormía en el refugio tranquilo y oscuro de la nave que se hundía.

Esta era quedó para mí simbolizada cuando llegué a una abadía benedictina que había sido magnífica en su época a dictar una conferencia para unos seminaristas. En la puerta de entrada, en vez del portero prescripto por la regla de San Benito, que debe dar la bienvenida a cualquier extraño como si fuese Cristo, había un sistema de intercomunicación con un cuadro anexo con los nombres y números de internos para marcar. Tras llamar en vano al monje que me había invitado a hablar, vagué por ahí entre las muy confortables instalaciones hasta que un trabajador seglar, con manos encallecidas, colocando grava en un camino – probablemente ni siquiera católico y ciertamente no un monje, pero sí un hombre honesto – me señaló hacia un edificio donde pensaba que podría haber conferencias. Finalmente al entrar, me dio la bienvenida un amigable prior o rector, que reía afablemente, vestido en su hábito, con una lata de Coca-Cola en una mano y un cigarrillo en la otra. Boccaccio habría disfrutado la escena, pero no San Benito, ni siquiera Chaucer.

Recíbanse a todos los huéspedes que llegan como a Cristo, pues Él mismo ha de decir: "Huésped fui y me recibieron". A todos dése el honor que corresponde, pero sobre todo a los hermanos en la fe y a los peregrinos. Cuando se anuncie un huésped, el superior o los hermanos salgan a su encuentro con la más solícita caridad. Oren primero juntos y dense luego la paz. No den este beso de paz antes de la oración, sino después de ella, a causa de las ilusiones diabólicas. Muestren la mayor humildad al saludar a todos los huéspedes que llegan o se van, inclinando la cabeza o postrando todo el cuerpo en tierra, adorando en ellos a Cristo, que es a quien se recibe.

La actual fascinación por la novedad y la informalidad en todo es un signo seguro de nuestro vacío espiritual. Cada semana en Misa, fieles confundidos y medio apóstatas se enfrentan a otra y a otra innovación superficial, como si girar el altar o dar la Comunión en ambas especies o en la mano pudiesen mejorar la realidad terrible del Sacrificio de Cristo. Baudelaire en ese libro amargo e irónico llamado El Splín de París, casi como si tuviese la Iglesia postconciliar en mente, explicó que

Esta vida es como un hospital donde cada paciente quiere cambiar las camas de lugar. Uno quiere sufrir junto a la estufa y el otro piensa que va a curarse junto a la ventana.

John Senior, The Restoration of Christian Culture



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martes 3 de noviembre de 2009

En el reino del Anticristo

Copio la siguiente introducción y traducción de "Alan Breck" en el Foro Santo Tomás Moro:

Una historia muy triste en todos los aspectos.

Un bebé inglés sufré una enfermedad neuromuscular que hace que tenga que estar conectado a un respirador. Los médicos del hospital público en el que está quieren librarse de él y convencen a la madre de lo que hay que hacer es dejar que se asfixie, "por su bien, porque no va a tener calidad de vida". La madre se deja convencer, pero el padre (están separados) presenta batalla por la vida de su hijo. Y como la memocracia liberal todavía no ha llegado a su máximo nivel de desarrollo (cuando estas cosas se decidirán en un programa de televisión, por envío de SMS), es un juez quien decidirá sobre la vida o la muerte de este bebé.

Generalmente los artículos que he encontrado dan mucho asco, hablando de que el niño es "mantenido artificialmente con vida" (se podría decir lo mismo de toda la clase política, financiera y periodística, que si tuviera que ganarse la vida trabajando honradamente, se moriría de hambre) e insistiendo mucho en lo de la "calidad de vida", que nadie sabría definir, pero que sirve para condenar a un inocente a muerte.

Así que voy a traducir este artículo, que es de lo más decente que he encontrado (pueden encontrar artículos en español introduciendo "baby RB" en un buscador).

Padre del bebé RB lucha contra la decisión del hospital de desconectar apoyo vital.

Un padre cuyo hijo nació con una rara enfermedad neuromuscular recurrirá al Tribunal Supremo para tratar de evitar que un hospital retire el apoyo vital que mantiene al niño con vida.

Los doctores que tratan al niño (de un año de edad) dicen que su calidad de vida es tan baja que no sería de su interés (el artículo dice el del niño, aunque claramente es el de los doctores) mantenerlo vivo. Dicen que la madre del niño los apoya en su decisión. La pareja está separada.

El niño, conocido por razones legales como bebé RB, nació con un síndrome ¿miasténico? congénito, una enfermedad muscular que limita severamente el movimiento y la capacidad para respirar independientemente. El bebé ha estado en el hospital desde su nacimiento.

Si los doctores del hospital tuvieran éxito en su petición sería la primera vez que un tribunal británico ha ido contra los deseos de un padre y determinado que el soporte vital puede ser retirado a un niño que no tiene daños cerebrales.

Los abogados del padre dicen que el cerebro del niño no está afectado por la enfermedad y que puede ver, oír, sentir y reconocer a sus padres. Aparentemente también puede jugar con juguetes. Al tribunal se le mostrará videos del niño relacionándose con sus padres y jugando con sus juguetes.

Christopher Cuddlihee, un abogado del padre, dice que el caso es trágico: "El padre siente con mucha fuerza que el bebé RB tiene una calidad de vida que demanda que el trust/sociedad pública de salud continue proporcionando tratamiento para el soporte vital", dijo.

"El padre claramente adora a su hijo y quiere demostrar al tribunal que la petición del hospital debe ser rechazada".






Actualización [10-Nov-2009]:

Final trágico. Dejarán que ese bebé se asfixie hasta morir, o como dice el Telegraph, "se le permitirá morir" (hasta parece que sea él quien lo ha pedido).

http://www.telegraph.co.uk/news/653[....]er-father-withdraws-opposition.html

El padre cedió y los médicos del hospital se han salido con la suya. Hay que decir que no había que esperar nada positivo del juez, teniendo en cuenta lo que ha dicho. Lo único positivo es que, al no haber una decisión judicial, no va a crear jurisprudencia (creo).

"Después de que le dijeran que todas las partes estaban de acuerdo sobre el curso a seguir (la muerte del niño), el juez dijo: "Me parece apropiado decir una o dos palabras, no en jucio, sino en apoyo de este triste, pero en mi opinión, inevitable resultado"

"When faced with the awfulness of the situation in which they found themselves, these two young people have stepped up to the plate and discharged the responsibility that life had thrust upon them by each showing 100% commitment to their child in a manner which can only command profound respect and admiration."

The move comes a day after Andrew Bush, professor of paediatric respirology at Imperial College London, said a mother's wishes should outweigh those of a father.

Ahora no tengo tiempo para traducirlo. Básicamente el juez dice los padres, al delegar su responsabilidad en el hospital, han mostrado tener un 100% de interés/compromiso con su niño (¿a alguién le sueña esto a doublespeak de 1984?), de una manera que sólo puede producir respeto y admiración. Y un profesor de pediatría dice que los derechos de una madre "deben imponerse" a los de un padre. El aborto no es suficiente, se abre la puerta al infanticio después del parto.

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lunes 2 de noviembre de 2009

¿Qué tomismo?



No abogo por un renacimiento de Santo Tomás del mismo modo que no abogaría por la construcción de réplicas de Mont Saint Michel o de Chartres. Éste no es el momento del día, para decirlo suavemente. Nada menos que un milagro podría producir un gran teólogo hoy, y pocas razones existen para presumirlo, ya que si bien los milagros operan más allá de la naturaleza, no ocurren sin una razón; y, además, si un gran teólogo escribiera hoy nadie lo comprendería. Un milagro mucho más probable que podríamos esperar es la destrucción de las Ciudades en la Llanura. Existe una analogía proporcionada entre las fuerzas dominantes de nuestro tiempo. La anticoncepción y la usura, como sabía Dante, son contrarios vinculado por la misma razón; la una hace estéril lo que es naturalmente fértil, la otra hace fecundo lo que es naturalmente estéril. La anticoncepción y la usura son la forma y la materia de la ideología industrial, y el vicio innombrable es su recreación apropiada. Uno dudo si Dios podría encontrar más santidad entre nosotros que el respeto que Abraham halló en Sodoma por las normas de la Humanæ Vitæ.



Santo Tomás ingresó a Monte Cassino a la edad de cinco años; dejó la abadía para ir a la Universidad de Nápoles a eso de los dieciséis, entró a los dominicos, estudió con San Alberto y se convirtió en el maestro más grande de su Orden y, eventualmente, de toda la Iglesia. Todos saben que una vez en éxtasis ante un crucifijo en Nápoles, o algunos dicen Orvieto, escuchó la voz de Cristo hablarle diciendo, “Has escrito bien de Mí, Tomás, ¿qué recompensa deseas?” A lo que Santo Tomás respondió, “No más que a Ti, Señor.” En 1274 comenzó un viaje a pie, lo que siempre hacía en todos los viajes, esta vez hacia el Concilio de Lyon, y cayó en una enfermedad fatal. Los carmelitas dicen que Nuestra Señora se llevó al Cielo a Santo Tomás y a San Buenaventura, ambos prematuramente casi al mismo tiempo, pues eran los líderes de un complot de dominicos y franciscanos para evitar que se aprobara la Orden Carmelita en ese Concilio. Dice la leyenda que una vez que no pudo ya caminar, sus compañeros lo pusieron en un burro, aunque protestaba por sentirse incapaz de sentarse en el animal que alguna vez llevó a tan gran Jinete. Los monjes cistercienses en Fossanova le dieron refugio. Al entrar, susurró: “Aquí está mi reposo para siempre, en el me sentaré, pues le he querido”, un versículo del Salmo 131, que se recita en Vísperas de Jueves en el Oficio Benedictino, de Miércoles en el Dominico. Todo el salmo, que comienza “Memento, Domine, David et omnis mansuetudinis ejus”, es un comentario de la vida de Santo Tomás y, especialmente, de la importancia de Santo Tomás en nuestro tiempo, pues es el tipo perfecto del intelectual activo que vivió en el capullo de una vida contemplativa, tejido lentamente con los delgados hilos de la música, hora tras hora, día tras día, a través de las vigilias de las noches, en la recitación del Oficio Divino, de modo que a la hora de su muerte tenía el hábito de la Vida Eterna ya formado. Santa Teresa dijo en una famosa figura,

Este gusano… comienza a labrar la seda y edificar la casa adonde ha de morir… Pues ¡ea, hijas mías!, prisa a hacer esta labor y tejer este capuchillo, quitando nuestro amor propio y nuestra voluntad, el estar asidas a ninguna cosa de la tierra, poniendo obras de penitencia, oración, mortificación, obediencia, todo lo demás que sabéis… ¡Muera, muera este gusano, como lo hace en acabando de hacer para lo que fue criado!, y veréis cómo vemos a Dios y nos vemos tan metidas en su grandeza como lo está este gusanillo en este capucho… Pues veamos qué se hace este gusano, que es para lo que he dicho todo lo demás, que cuando está en esta oración bien muerto está al mundo: sale una mariposita blanca. ¡Oh grandeza de Dios, y cuál sale una alma de aquí, de haber estado un poquito metida en la grandeza de Dios y tan junta con El; que a mi parecer nunca llega a media hora!

Santo Tomás fue tratado con tanta delicadeza en el monasterio, que temió por su humildad. “¿Cómo es, pregúnto, que esa gente santa me está trayendo leña a mí?” Ante los ruegos de los monjes, dictó un comentario al Cantar de los Cantares, que quedó inconcluso con su muerte, cuando, dirigiéndose directamente al Santo Viático mientras lo recibía, dijo:

Si en este mundo existe algún conocimiento de este Sacramento mayor que el de la fe, deseo ahora usarlo afirmando que firmemente creo y sé como cierto que Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, Hijo de Dios e Hijo de la Virgen María, está en este Sacramento. Yo te recibo precio de la redención de mi alma, te recibo viático de mi peregrinaje, por amor del cual estudié, velé, trabajé, prediqué y enseñé. Nunca dije nada contra Ti, y si lo hice fue por ignorancia, no me obstino en mi error, y si enseñé algo equivocado, todo lo someto a la corrección de la Iglesia romana. En su obediencia me voy de esta vida.

Y, luego, sus palabras finales, una vez dichas por la Novia a Cristo en el Cantar de los Cantares:

¡Ven, amado mío, salgamos al campo!...

La leyenda dice que, en el mismo momento, el burro que había montado escapó de la caballeriza, corrió hacia el campo y murió – una historia franciscana de un fraile dominico que murió en una casa benedictina estricta, en quien la verdad estaba unida al amor, que es la definición formal de la Sabiduría. Dije que Santo Tomás no necesita renacer porque no está muerto. Está vivo y bien, pacientemente esperando durante aquellas vigilias de la noche junto a todos los que rezan el Oficio de la Iglesia. Algunas de sus propias oraciones están realmente presentes allí en varios lugares, especialmente en la Festividad de Corpus Christi: el Sacris Solemniis de Maitines, con la famosa estrofa inicial “Panis Angelicus”; el O Salutaris Hostia de Laudes; en la Misa la secuencia Lauda Sion; y en las Vísperas el Pange Lingua que termina con el Tantum Ergo Sacramentum cuyo responsorium sintetiza la dulzura de su amor por Jesús a cuya Presencia en el Santísimo Sacramento se refieren esas palabras. Las recordamos no sólo de las Vísperas de Corpus Christi sino también de la Bendición:

Omne delectamentum in se habentem.


John Senior, The Restoration of Christian Culture



Detalle del bajorrelieve del altar de la Capilla de Santo Tomás, encargado por el Cardenal Barberini (s. XVII) y que representa al Aquinate dictando su comentario del Cantar de los Cantares a los monjes cistercienses. La capilla se encuentra en el mismo lugar de la antigua celda donde murió el Doctor Común en el segundo piso de la Abadía de Fossanova. El querido fraile, Raimondo Spiazzi, recordaba la siguiente inscripción: Occidit hic Thomas, lux ut foret amplior Orbi, et candelabrum sic Nova Fossa foret, Editus ardenti locus et non fossa lucerna. Hanc igitur fossam quis neget esse novam?

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viernes 23 de octubre de 2009

Responsum est quod Angli vocarentur

Real, noble, chivalric, glorious, merry Old England survives in the English and Anglo-American Catholic alone, and there it will survive, as long as our English tongue continues to be spoken. -- Orestes A. Brownson (1854).

"Les preguntó de nuevo, ¿cuál es el nombre de esa nación? Y le respondieron que los llaman anglos", cuenta la Historia Ecclesiastica de San Beda el Venerable acerca del encuentro de San Gregorio Magno con unos niños traídos de Inglaterra que unos mercaderes pretendían vender como esclavos. Luego de lo cual, el Papa envió a San Agustín de Canterbury a evangelizar la isla.* Más allá de ciertas vicisitudes históricas que no vienen a cuento, el hecho es que en unos siglos la que era una provincia perdida del Imperio Romano se convirtió en uno de los principales reinos de la Cristiandad.

Pero el proyecto de Papa Gregorio quedó trunco debido a la Reforma y el proceso revolucionario que ella abrió. Pero al mismo tiempo que las aspiraciones políticas de los católicas se veían frustradas tras la derrota de la última rebelión jacobita en 1746, se da inicio a una serie de acontecimientos que cambiarían el panorama inglés a lo largo del siglo XIX: el surgimiento del movimiento cisalpino entre los viejos católicos, el movimiento de Oxford entre los anglicanos, la masiva inmigración irlandesa y el nuevo impulso misionero del catolicismo europeo (fundamentalmente a través de congregaciones francesas e italianas).

Sobre el Movimiento de Oxford, recomiendo leer las completísimas explicaciones de "Jack Tollers" que aquí vinculo. En cuanto a la inmigración irlandesa, fruto del endurecimiento de las leyes de tierras (fines del siglo XVIII) y la hambruna de la papa de 1840-50, se ha escrito mucho y hay bastante navegando en internet. Lo mismo podemos decir de las misiones católicas de fines del siglo XIX. En una futura entrada de esta bitácora, nos ocuparemos de la situación de los viejos católicos, la fundación del Club Cisalpino, los Libros Azules y los juramentos de fidelidad a la dinastía de los Hánover, las excomuniones y las "Gordon riots", y finalmente la emancipación de los católicos, la restauración de la jerarquía y el apartamiento de los católicos liberales como Lord Acton.

Algo que es importante aclarar es que el Movimiento de Oxford no culminó en todos los casos en un regreso a Roma. No conozco estadísticas al respecto, pero es un hecho aceptado que el Movimiento tuvo un influjo importantísimo sobre toda la Iglesia Establecida de Inglaterra (anglicana), pero limitado a la cuestión litúrgica.** La teología desarrollada por los tractarians y sus discípulos no tuvo (y no tiene al día de hoy) mayor peso. Pero entre los que sí lo ha tenido, los llamados anglo-católicos, la realidad es que las opiniones teológicas son de lo más variadas, aunque en general han buscado profundizar en la (supuesta) apostolicidad anglicana, manteniendo vínculos con ortodoxos, vétero-católicos y jansenistas cismáticos... y también, con la Iglesia Católica Romana.

Supongo que al día de hoy, especialmente entre nuestros lectores católicos, ya estarán al tanto de lo que ha sucedido con el pedido de admisión en la Iglesia de la Traditional Anglican Church (un cisma dentro del anglicanismo) realizado hace dos años y presentado al Papa junto a un catecismo firmado por todos los representantes del grupo. Es significativo el hecho de que este proyecto, enmarcado en el más global de Reforma de la Reforma del entonces Cardenal Ratzinger, fuese encargado por el Papa a la Congregación para la Doctrina de la Fe y no a los dicasterios romanos y las comisiones episcopales encargadas del diálogo ecuménico. También lo es el hecho de que unos cuantos obispos de la TAC hayan sido consagrados por obispos cismáticos (pero cuyas órdenes son válidas) de la Iglesia Nacional Polaca, ¡por recomendación informal de la Santa Sede!

Quienes hayan seguido las recomendaciones que solemos hacer diariamente en esta bitácora y aparecen en el margen izquierdo de la misma, habrán tenido oportunidad de leer bastante al respecto. En especial, sugiero la lectura de todo lo publicado en la excelente Buhardilla de Jerónimo y las últimas entradas en De Lapsis. Los que se animen con el inglés, tienen también los imperdibles The hermeneutic of continuity, What Does The Prayer Really Say?, New Liturgical Movement y la columna de Damian Thompson en el Daily Telegraph.

Quedan aún picando unos cuantos temas prácticos y no menores:
  • ¿En qué consistirán estos ordinariatos personales que creará el Papa? En un primer momento, la prensa habló de la figura de la prelatura personal, que hoy sólo existe aplicada al Opus Dei. Luego se aclaró que estos ordinariatos serían análogos a los obispados castrenses o las eparquías orientales, e incluiría a los seglares sin necesidad de una afiliación especial (como en el caso del Opus Dei); por otro lado, canónicamente quedarían "blindados" (a diferencia de una prelatura que depende de la voluntad del Papa). Para más detalles, deberemos esperar.
  • ¿En qué quedan los innumerables grupos de "ecumenismo"? De este proceso queda claro que el Papa se ha impuesto al Cardenal Kasper quien lo desaconsejó por considerar que dañaría las relaciones ecuménicas con la Comunión Anglicana. Cosa que es bastante relativa, teniendo en cuenta que, pese a la reacción del arzobispo de Canterbury posterior a la conferencia de prensa dada junto con el católico de Westminster, se sabe que los anglicanos mainstream buscan por todos los medios deshacerse de elementos indeseados y buscapleitos -- como consideran a los anglicanos que no pueden tolerar la ordenación de mujeres y los matrimonios entre personas del mismo sexo.
  • ¿Cuáles serán las consecuencias (llamémoslas) geopolíticas de este hecho?
Está aclaro que este cruce masivo del Tíber ha tomado por sorpresa a los progresistas de ambos lados -- católicos y protestantes. Sin embargo, las reacciones no se demoraron: que si ésta no es la forma que debe tomar el ecumenismo, que si se ha debilitado a la Comunión Anglicana, que si la Iglesia ha cambiado su concepción acerca del matrimonio de sacerdotes, etc., etc.

Reflexionaban en The Anchoress, cómo a medida que va tomando fuerza el secularismo y el "evangelismo ateo", veremos el regreso a la unidad en la Iglesia Católica de numerosos grupos cristianos... y, al mismo tiempo, el endurecimiento de las posiciones secularistas (significativamente, el pasado miércoles el Osservatore Romano publicaba un "rescate" de las ideas de Karl Marx, publicitado por el Times de Londres). Por algo, la reacción de la revista The Tablet, decana del catolicismo inglés (y del progresismo), ha sido de rechazo -- se advierte sobre el peso que pueden tener en la Iglesia de ese país estos ex-anglicanos que no aceptan la ordenación de mujeres ni el casamiento gay; es más, especulan con el temor de que se conviertan en refugios también de viejos católicos hartos de innovaciones litúrgicas y doctrinales (el uso de Sarum o de Walsingham matiene toda la reverancia del rito romano).

Más allá de las especulaciones de los progresistas, que en algunos casos rayan la paranoia, el hecho es que parte del proyecto de Reforma de la Reforma emprendido por el Su Santidad Benedicto XVI incluye una redefinición del ecumenismo. No tiene sentido el diálogo con cuerpos eclesiásticos moribundos que no están seguros acerca de sus realidades o posibilidades doctrinales. Al mismo tiempo, se hace urgente en este momento un diálogo serio, desde posiciones honestas sin disfraz ni lenguaje melifluo, con grupos como el sector tradicional de la Iglesia Nacional Polaca, la Iglesia Católica Nórdica, los vétero-católicos, las iglesias orientales y ortodoxas o, incluso, desprendidos de las iglesias reformadas como la Unión de la Alta Iglesia de la Confesión de Augsburgo (Alemania); lo mismo que el movimiento de renacimiento de las peregrinaciones y romerías tradicionales que se está dando en el norte europeo.

Cuando el Papa constantemente debe vérselas con la quinta columna enquistada en la misma colina Vaticana, es necesario dejar de lado los diálogos inútiles e inconducentes y volver a buscar la reunión de todos los cristianos sinceros en la barca de Pedro. Aclarando todo lo que sea necesario en cuanto a cuestiones doctrinales pero sin aguarlas ni deformarlas.

Aún cuando podamos imaginar que estas dificultades internas [doctrinales] sean superadas y que iglesias enteras se aproximen de esta manera a la Santa Sede, no debemos subestimar la probabilidad de un rápido renacimiento de la interferencia estatal actualmente dormida. Los gobernantes podrían alarmarse y trabajar contra el proyecto con toda su energía...; y esto es más cierto desde que el anticlericalismo agresivo se ha quedado con tantos gobiernos de las potencias mundiales, y lucharían incluso apelando a prejuicios raciales y alentando campañas de desinformación y opresión... Debemos repetir que pueden existir individuos que toleren tales persecusiones, pero las masas que suponemos conforman estas iglesias ansiosas de reunirse serán con toda probabilidad amedrentadas, y se quebrarán.
No debemos de hecho olvidar que estamos todos en las manos de Dios y que Dios puede en cualquier tiempo intervenir con alguna señal de la providencia para mover los obstáculos del camino de la reunión corporativa. Pero no tenemos ningún derecho a dar por sentadas intervenciones de este tipo. ... No puede ser nuestro propósito preguntarnos si... existe alguna posibilidad de una eventual restauración de la Cristiandad con la unidad que alguna vez tuvo. No existe posibilidad, ¿pero por qué debe haberla? ... No parece posible que, en este tiempo de individualismo, naciones enteras se vean atraídas a esto, ni existe ninguna promesa Divina de que lo haya. Otros tiempos podrían traer perspectivas mejores, pero si lo harán, no lo sabemos.
Sin embargo, aunque las perspectivas de una reunión corporativa parecen desalentadoras, los católicos haremos muy bien en apreciar y apoyar los esfuerzos de aquellos miembros de otras comuniones que se ven cautivados por este espléndido ideal y que piensan que de una forma u otra es una realización posible. Podemos con seguridad confiar a la Providencia Divina determinar qué curso tomará el actual movimiento de reunión en última instancia y, mientras tanto, podemos enfatizar el punto sustancial que los católicos y otros tenemos en común: el deseo mutuo de ver removidas las barreras que nos separan.
Podemos cooperar también trabajando por la buena causa de formas útiles sin abandonar nuestros principios. Podemos, por ejemplo, cultivar relaciones personales de amistad... Y podemos cooperar más aún en la remosión de estos obstáculos mediante esfuerzos positivos para comprendernos unos a otros correctamente... mostrando predisposición para dar explicaciones simples del verdadero carácter de nuestras creencias y prácticas. ... Sería, sin embargo, imprudente que los católicos esperen que sus amigos no católicos se convenzan rápidamente por las explicaciones que aquéllos les den. Las convicciones tardan en cimentarse; además no corresponde el agente humano irrumpir en el oficio que el Espíritu Santo se reserva para sí mismo.***

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* En realidad San Agustín y los suyos evangelizaron principalmente a los anglosajones que ocupaban el Oeste y el Sur de la actual Inglaterra. La población britana (romanizada o no), mayoritaria en el Este de la isla, ya había sido evangelizada por misioneros venidos antes; lo mismo que irlandeses, escoceses y pictos.

** En la misma época de mayor presitigio del Movimiento de Oxford (y la high church en general) en Gran Bretaña, en los Estados Unidos se producía un importante reflujo hacia la Iglesia Episcopal (rama estadounidense del anglicanismo) y el abandono de denominaciones "no conformistas" y sectas fundamentalistas como los puritanos, unitarios, cuáqueros, etc.

*** Sydney Smith (1912), The Catholic Encyclopedia. Nihil Obstat: October 1, 1912. Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur: +John Cardinal Farley, Archbishop of New York. Resaltados propios.

Fotografías de Misas en el llamado "Uso Anglicano"







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martes 20 de octubre de 2009

Leyendas esjatológicas: El rey que vuelve (i)

Comenzamos aquí a exponer algunas leyendas de la tradición cristiana que, aún cuando pueden tener orígenes precristianos o paganos en algunos casos, han sido como "bautizados" y dotados de un sentido esjatológico evidente.



Una de estas series de lo que llamaremos leyendas esjatológicas es la del rey que vuelve, signo éste evidente del anhelo del pueblo cristiano por aquel Rey de reyes que vendrá a hacer justicia con vivos y muertos. Análogamente, el pueblo fiel siempre ha considerado que sus más recordados monarcas y líderes (como el "criollo" que debe venir a parar la bola que pone a rodar el Martín Fierro) no han muerto realmente y que algún día volverán a hacer justicia y traer paz.



Podemos hoy burlarnos o puede parecernos una mera curiosidad histórica; pero hubo un tiempo en que esto no fue así, y aún un monarca en cuyos reinos nunca se ocultaba el sol, estuvo dispuesto a creerlo.



Los dejo pues con el primer caso.






“Sin embargo, algunos hombres dicen, en muchas partes de Inglaterra, que el rey Arturo no está muerto, sino que está, por voluntad de Nuestro Señor Jesús, en otro lugar. Y los hombres dicen que volverá, y que ganará la Santa Cruz. No digo que será así, prefiero decir que aquí en este mundo cambió su vida. Pero muchos dicen que está escrito sobre su tumba el siguiente lema: Hic iacet Arthurus. Rex quondam, Rexque futurus. (Aquí yace Arturo. El rey que fue. El rey que será en el futuro.)” – Sir Thomas Malory, Le Morte d’Arthur (cap. VII).


“…Estando viudo el católico rey nuestro don Felipe… se casó en Inglaterra…Y cierto dicen que su Majestad el Rey don Felipe, nuestro Rey, juró, que si el Rey Arturo viniese en algún tiempo, le dejaría el Reino.” – Julián del Castillo, Historia de los reyes godos que vinieron de la Scitia de Europa, contra el Imperio Romano, y a España: y la sucesión de ellos hasta el católico y potentísimo don Felipe segundo Rey de España.



Actualización: Por razones desconocidas debimos modificar la ilustración que acompañaba esta entrada el 1º de noviembre de 2009:



El Rey Arturo

(tapiz francés renacentista,


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viernes 9 de octubre de 2009

¿El renacimiento de la arquitectura religiosa tradicional?


jueves 8 de OCTuBRe de 2009


Entrevista de NLM con Ethan Anthony, presidente del estudio de arquitectos HDB/Cram and Ferguson

Muchas veces en NLM me he referido al trabajo del arquitecto Ethan Anthony y de HDB/Cram and Ferguson, un estudio de arquitectos de las afueras de Boston, Massachusetts.

Con frecuencia me ha llamado la atención el diseño de calidad y los materiales que pone esta firma en sus obras. Por supuesto que esto no es único de ellos, pues también he mostrado varios buenos ejemplos de otros arquitectos, incluyendo el impresionante trabajo de Duncan Stroik para citar a uno de ellos. Un aspecto que sí me impresionó como algo único de este estudio es, sin embargo, lo que parece ser una práctica concienzuda del gótico. Esto, junto al uso de materiales naturales para estas mismas iglesias, picó mi curiosidad y me decidí a lograr una entrevista con el Sr. Anthony para tener una idea de los principios y la filosofía que informan sus obras.

He aquí la entrevista.

Sr. Anthony, ¿puede darnos una idea de su historia y la de su firma?

Ralph Adams Cram fundó la firma en 1889 y ha estado en el negocio desde entonces. La firma ha completado cientos de iglesias nuevas, mejoras y otros proyectos en 44 estados de los Estados Unidos, Francia, Canadá, Cuba y Panamá. La mayoría del trabajo de renovación realizado por la firma en sus comienzos fue la conversión de iglesias de distintas denominaciones desde el llamado estilo americano protestante (las iglesias católicas también fueron construidas en este estilo) a una estilo basado en la liturgia católica ortodoxa. Hasta Cram, en este país incluso las iglesias católicas parecían iglesias congregacionistas. Cram se obsesionó con la liturgia católica que vio en Italia y trabajó casi toda su vida para regresar la liturgia americana a una base católico romana.

Parte del proceso fue el renacimiento de estilos arquitectónicos católicos, incluyendo el románico y el gótico. Yo llegué a la firma en 1991. Cuando comencé, la mayoría de la práctica era arquitectura comercial, con algunos proyectos eclesiásticos. Los últimos especialistas en gótico de la firma habían sido John Doran y Alexander Hoyle, y ambos murieron en los ’60. Cuando vi su trabajo y la calidad de sus dibujos, me decidí a revigorizar la práctica de la arquitectura religiosa y ahora, 19 años después, toda la firma se dedica a la arquitectura religiosa o relacionada a la educación religiosa.

Fui educado por los jesuitas en la Escuela Secundaria Xavier de Concord (Massachusetts) y me gradué en arquitectura en la Universidad de Oregón. Pasé mis primeros tres años después de dejar la facultad, trabajando en Payette Associates, una firma de arquitectura médica de Boston. Luego trabajé en forma independiente durante 7 años y me uní a la firma cuando era conocida como Hoyle, Doran & Berry, Inc; habiendo sido antes Cram and Ferguson. No funcionaba como nombre comercial y decidí recortarlo como HDB/Cram and Ferguson, Inc.

Muchas firmas de hoy operan en un contexto de clásico o románico, aunque el de ustedes parece inclinarse por una forma medieval, o gótica, de los edificios. ¿Es esto casual o su firma se especializa en el gótico?

Cram creía que el punto más alto del desarrollo de la arquitectura católica había sido el gótico y que había sido recortado por la Reforma. Dedicó su vida a diseñar nueva arquitectura gótica porque la veía como la fuente de un renacer de la arquitectura católica que podía alcanzar nuevas cimas y podía tener un impacto positivo en la moral de nuestra civilización. Coincido con Cram en que el gótico es la forma más elevada de la arquitectura católica y que es lejos la arquitectura espiritual más bella. Tanto Cram como yo tenemos clientes que aman el románico y lo quieren, y tenemos que cumplir.

¿Quién y qué citaría usted como las influencias particulares en el diseño de su trabajo?

He estudiado a los maestros góticos clásicos, representados en sus iglesias. Los mayores son incuestionablemente los maestros franceses que comenzaron lo que fue conocido como “el estilo” y que se extendió por el mundo. En Francia mi favorita es Notre Dame, pero también amo las catedrales de Rheims, Rouen, Amiens, Chartres y Laon; en Italia, los domos de Milán y Florencia, San Miniato, San Juan de Letrán, Asís, San Marcos y San Galgano; en España, Córdoba, Sevilla, León y Santiago de Compostela; en Inglaterra, Glalstonbury, Rievaulx, Fountains, la abadía de Bath, San Jorge y Windsor, sólo por nombrar unos pocos ejemplos.

¿Cuál es su opinión sobre los revisionistas góticos como AWN Pugin, Sir Ninian Comper o G.F. Bodley?

Debemos una tremenda deuda a los Pugin. Padre e hijo fueron responsables del renacimiento de la arquitectura gótica y la preservación de la arquitectura y la liturgia católica, mucho más que ninguna otra persona. A. W. N. Pugin, nacido en 1812 (un converse del anglicanismo al catolicismo en 1834), fue el campeón de la arquitectura católica de Inglaterra tras su conversión y la Ley de Emancipación de los Católicos de 1836, inspirando a Scott, su contemporáneo, quien a su vez inspiró a Bodley (nacido en 1827) de la segunda generación, quienes inspiraron al joven Comper (nacido en 1864, un contemporáneo de Cram, aunque trabajó casi exclusivamente en Inglaterra), quien volvió a inspirarse en la senda trazada por Pugin. Todos los seguidores de Pugin eran anglicanos conservadores, incluyendo a Cram. Como Cram, yo también me he fijado en Pugin como fuente. Tengo sus libros y los uso en mi trabajo.

¿Tiene una iglesia “ideal”?

No, y esto es importante. Cada parroquia es única y el edificio debería reflejar los intereses y la liturgia de la parroquia y su tiempo. De esta forma, la parroquia da vida al edificio. Creo que es esto lo que me separa de muchos arquitectos. No llegamos a la parroquia con un prejuicio por un estilo u otro. Dudo que nos contratarían para diseñar una iglesia en forma de caja, y no tengo ningún interés en ello, pero cualquier iglesia que desea un templo interesante basado en la tradición, el precedente y valores espirituales genuinos, me interesa.

Dicho esto, si hubiesen elementos arquitectónicos que a usted le interesaría ver de nuevo en uso, ¿cuáles serían? Por ejemplo, en los últimos dos siglos, hemos visto el renacer de elementos como el antecoro y el ciborio magno en dos ocasiones. ¿Tiene algún interés particular en ello? Y si es así, ¿puede explicarnos de dónde vienen esos intereses?

Soy fanático de los altares elaborados, con baldaquinos y obras de arte, incluyendo mosaicos y frescos, y cualquier cosa que ponga el foco de atención en el altar. También me gustan los altares esculpidos y disfruto diseñando altares de piedra con paneles tallados.

Dos Iglesias en particular se destacan como producciones de su firma. Ellas son: la abadía de Syon y Nuestra Señora de Walsingham. Iglesias notables por el uso de madera en los techos, y que utiliza piedra en el exterior e incluso el interior – materiales particularmente enraizados en este estilo. ¿Existe una filosofía o un conjunto de principios tras esto?

Sí, hay un conjunto de principios. Algunos son propios de la firma, tales como el uso honesto de los materiales, la expresión fiel de la liturgia y el énfasis en la búsqueda de la belleza en la Misa y en la línea y el material. A ello agregaría un deseo de ayudar a la parroquia a lograr la belleza a un costo razonable. Es más fácil lograr la belleza cuando no se usan materiales mundanos y no hay límites en el gasto. En el mundo práctico de la arquitectura parroquial, uno debe lograr la belleza evitando el uso de materiales caros y con un diseño realista.

¿Puede hablarnos más de los principios del “uso honesto de los materiales” y la “expresión fiel de la liturgia”?

Los materiales son nuestra paleta y en el trabajo parroquial debe restringirse el uso de materiales caros. Usamos algunos materiales sustitutos y usamos la colocación estratégica de pequeñas cantidades de materiales de muy alta calidad. No nos rendimos para proveer el material que se espera. El techo es de madera, las paredes, de piedra. Los materiales elegidos se seleccionan porque pueden producirse en forma económica con métodos modernos. Por ejemplo, usamos pequeñas cantidades de piedra pulida y grandes cantidades de splits, que es mucho menos costoso.

Con “la expresión fiel de la liturgia”, me refiero a que lo importante es la liturgia y no nuestro diseño de la liturgia. Se trata de dejar nuestro ego fuera y enfocarnos en el mensaje.

Muchos se preguntarán, sin embargo, si construir con esos materiales no es sustancialmente más caro.

Es más caro que una iglesia shopping, una iglesia caja o una iglesia modernista. Como regla general, usamos materiales naturales en lugar de materiales hechos por el hombre. Evitamos los materiales que son inherentemente tóxicos o que usan intensivamente la energía, como el vinilo, los plásticos y el ladrillo. Transportamos materiales grandes distancias, pero siempre consideramos las alternativas locales disponibles.

¿Qué ven hoy como los desafíos particulares de la arquitectura para quienes intentan diseñar en espíritu de continuidad en el contexto del rito latino?

El desafía mayor está al nivel parroquial. Somos consultores y como tales servimos a la parroquia. La parroquia conduce la liturgia dentro de su iglesia y en la práctica esto se refiere al párroco. En algunos casos, puede haber un director de liturgia, pero cada iglesia tiene una situación diferente y típicamente discutimos alternativas tales como el lugar del altar y la fuente bautismal, o la colocación de una barandilla para la comunión. Trato de hacerles entender el marco histórico y litúrgico, de modo que logren autenticidad en su iglesia; pero, en última instancia, las decisiones las toma la parroquia. Creo que nuestro papel es educar al cliente de modo que pueda tomar una decisión informada. No estamos empeñados en una cruzada en pro de la Misa “ad orientem” o la comunión de rodillas o cualquier otro uso litúrgico específico. Mi cruzada es por que la parroquia ofrezca toda la posible belleza, gusto y modestia que pueda en el diseño, la construcción y la decoración que podamos al construir su iglesia.

Existen dificultades y cuestiones altamente emotivas, y esto requiere tanto de sensibilidad como de coraje de parte de la parroquia y el arquitecto para llegar a una buena solución.

En Occidente existe una preocupación expresa acerca de no ser simplemente un “continuador” – es decir, no sólo reproducir los estilos históricos anteriores. ¿Qué piensa sobre esto? Más aún, según su estimación, ¿cuáles fueron las oportunidades perdidas del siglo XX respecto a la arquitectura sagrada? ¿Dónde nos hemos destacado y dónde hemos fallado? ¿Cuáles son las lecciones que podemos sacar para seguir adelante?

Todo el debate sobre el “revival” comenzó al inicio del período modernista cuando los nuevos arquitectos y sus mecenas intentaron ridiculizar la arquitectura tradicional y los arquitectos que la practicaban, diciendo que su trabajo no era genuino por no ser original. El argumento de la originalidad fue originalmente una especie de prueba que les daba a los modernistas la relevancia que reclamaban y que la arquitectura tradicional no podía alcanzar. Fue el único momento de genio del movimiento modernista. Tomó cincuenta años, entre 1925 y 1975, para que la arquitectura tradicionalista desarrollara una respuesta efectiva contra ese argumento.

Mientras tanto, la mayoría de la arquitectura estadounidense tradicional fue demolida durante la renovación urbana. Muchos de los edificios demolidos estaban basados en la arquitectura románica cristiana, incluyendo los invalorables edificios públicos y estaciones de ferrocarril del románico de Richardson, y los edificios residenciales a escala humana y estilo románico del West End de Boston. Tan fuerte fue la tormenta anti tradicional. En su mayoría fueron reemplazados por edificios en “estilo internacional” que, con toda deliberación, arrasaron con el simbolismo cristiano.

Esta tormenta anti cristiana y anti simbólica ganó fuerza a finales de la Segunda Guerra Mundial y sólo comenzó a morir en los ’80 luego de que el post modernismo relegitimara la arquitectura “quotational” de Charles Moore y Michael Graves, entre otros. Su vinculación con la escuela arquitectónica de Princeton los hizo inasimilables para los promotores y protectores del modernismo y la conversión del edificio de AT&T realizada por Philip Johnson selló el destino del modernismo. Su trabajo no fue religioso, pero abrió la puerta a que los arquitectos religiosos comenzaran a utilizar el simbolismo religioso en los edificios nuevamente. Desde entonces, la arquitectura modernista se convirtió en un estilo distinguible con un comienzo y (al menos) un fin. Identifico toda la arquitectura modernista posterior a 1985 con el nombre de “modernesco”, pues también ella imita y copia algo. En Colombia, por ejemplo, los edificios coloniales hispánicos han virtualmente desaparecido en muchas ciudades y han sido reemplazados por copias de Corbusier y Mies.

El movimiento arquitectónico tradicionalista actual que yo llamo Tercer Revival, es en realidad producto del Post Modernismo. Los arquitectos están nuevamente liberados para usar el simbolismo, incluido el simbolismo religioso, en sus edificios. También se permite que el arte esté presente como contribución del artista y el artesano en la realización del edificio. El peligro está en los arquitectos que no han estudiado ni profundizado en el significado intrínseco de los símbolos, los usen en forma incorrecta o inapropiada. Que los símbolos de la arquitectura romana que una vez celebraron a los dioses paganos, por ejemplo, decoren un estadio de baseball.

¿Tiene algunas recomendaciones finales que usted daría a los arquitectos jóvenes para que ellos diseñaran sus iglesias?

Cinco años atrás, escribí un artículo para la revista Sacred Architecture, con el tíulo “A Long Last Look at American Sacred Architecture” (Una última mirada prolongada a la arquitectura sagrada estadounidense), en el cual me lamenté por el desprecio de la buena arquitectura religiosa y su reemplazo por platos voladores, desarmaderos y establos. Cuando escribí ese artículo, ya había diseñado y construido tres iglesias tradicionales nuevas. Cinco años después, hemos construido otra y diseñado dos iglesias más y un seminario, además de varios proyectos pequeños para remodelaciones, alteraciones y restauraciones de los interiores de iglesias tradicionales destruidos en los últimos 50 años.

Existe aún una facultad de arquitectura en este país que enseña el diseño de arquitectura religiosa tradicional, la de la Universidad de Notre Dame. Ninguna de las otras siente importante incluir la materia en sus currículas, pero eso es un reflejo de la ambivalencia del público hacia la arquitectura religiosa tradicional. Aún es cierto que las generaciones futuras nos juzgarán por los edificios que dejemos atrás, del mismo modo que juzgamos a las generaciones pasadas por la misma medida. Hemos dado un paso en dirección a una arquitectura más responsable y receptiva, pero todos los días la gente debe elegir si apoyará en este ideal.

Hemos visto proyectos de diseños religiosos tradicionales suspendidos en distintos lugares del país, debido al impacto de la recesión en las parroquias. Ésta es la reacción opuesta a la de las generaciones pasadas que siguieron adelante con sus planes desafiando a la gran depresión. Pero para que sobreviva este movimiento, los arquitectos y diseñadores que se han comprometido en la restauración de la arquitectura religiosa tradicional, necesitan trabajo. Si las parroquias que quieren construir en estilo tradicional no siguen adelante con sus proyectos a pesar de la recesión, este movimiento morirá y habrá sido la última mirada prolongada. La Universidad de Notre Dame está produciendo jóvenes arquitectos que quieren diseñar y construir nuevas iglesias bellas, nuestro país debe darles la oportunidad de construir nuevas iglesias bellas. Las parroquias deben seguir con sus planes de construcción si quieren poder cumplir sus sueños.

* * *


Para saber más acerca del trabajo de HDB/Cram and Ferguson, por favor visite su sitio en internet:
www.hdb.com.



Abadía de Syon, Copper Hill, Virginia



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miércoles 7 de octubre de 2009

Retornar a los principios para recuperar la cultura (y la universidad)

Cuando renacen las protestas de supuestos estudiantes universitarios por temáticas completamente ajenas a la educación, me parece bueno compartir el siguiente texto del profesor John Senior:

Estoy diciendo algo muy simple y obvio: algo extraño se ha apoderado del poder cultural. Está en los tableros. Y es tiempo de que la gente lo recupere. Las universidades no son la causa de la agonía nacional, sino las víctimas. No nos dejemos engañar por los voceros estudiantiles y profesorales – la mayoría verdadera no participa de la política universitaria; están demasiado ocupados en el negocio a tiempo completo de la educación y no cuentan con el asesoramiento experto de los agitadores profesionales – o el dinero. Muchos estudiantes y miembros del profesorado piden urgentemente la intervención oficial en los asuntos universitarios para asegurar la seguridad pública y la tranquila búsqueda de la educación, libres del insulto y el acoso. En la retórica escalada, se ha creado una falsa polaridad según la cual el público general se opone a los profesores y a los estudiantes – escuchamos acerca del “pensamiento de la juventud”, “lo que piensan los jóvenes” y la “opinión universitaria”, siendo que la oposición real es entre, por un lado, muy pequeños grupos de presión maliciosos junto a un más grande número de simpatizantes y, por otro lado, todo el resto de nosotros.

Las universidades son particularmente vulnerables en esta era tecnológica. Decenas de miles de adolescentes, inmaduros y desarraigados, encerrados junto a profesores especialistas estridentes, frecuentemente neuróticos, sino espasmódicamente brillantes, en un cajón de arena de un millón de dólares – ¿qué esperamos? Necesitamos un intercambio, un gran flujo de realidad ordinaria, una aireación, una exposición al sol y al aire libre. Las universidades no pueden reformarse ellas mismas. La gente debe recuperarlas en las urnas, mediante el voto y a través de los procedimientos políticos normales – cartas a los gobernadores, senadores, consejos académicos. Tenemos más que el derecho; tenemos la obligación de ver que nuestros hijos tengan el tipo de educación que deseamos. Si eras un progresista, si realmente crees en Voltaire, John Stuart Mill, la Declaración de Derechos, los Derechos del Hombre – si crees que la justicia es la libertad y que la libertad permite a los hombres hacer lo que desean – es absolutamente necesario que veas que estas libertades sólo pueden ser mantenidas por miembros de la raza humana. Los derechos del hombre significan al menos los derechos del hombre, nada menos que eso.

¿Quién dice? ¿Quién dice qué es humano y qué no lo es? Usted, yo. Nosotros, la gente, confundida, incrédula, totalmente sorprendida y paralizada ante esta intrusión no imaginada hasta ahora. Debemos volver a nuestro sentido común y utilizarlo antes que alguien – alguien salga realmente herido. ¿Caza de brujas? ¿Inquisiciones? ¿Censura? Para nada. Todo hombre tiene derecho a hablar, a escribir, a enseñar la verdad como la ve. Eso es precisamente lo que debemos defender. Estamos como en Alemania en 1931, en Rusia en 1916. Dijo Yeats: “Los mejores carecen de toda convicción mientras que los peores están llenos de intensidad apasionada… Y en todos lados la ceremonia de la inocencia es ahogada.” El soldado en una discusión en la barraca dice, “Puedes llamarme así, a mi primo, mi hermano y tal vez mi padre; pero si llamas así a mi hermana, o a mi madre, ¡te golpearé en la nariz!” Bueno, se están acercando demasiado a nuestras hermanas o madres, y si alguno no lo ve, es porque no tiene una hermana o madre, o una universidad, o una ciudad, o una nación, o un Dios.

Un sentimentalismo vicioso está envenenando los pozos. Está en las universidades, las iglesias, la industria del entretenimiento en general – las películas, la televisión, los diarios, las revistas, las canciones populares – en los pozos de los cuales extraemos nuestra bebida espiritual, de la cual toda nuestra vida cultural se irriga.

Limpiémoslos con la purificación del retorno a los principios. Toda demostración razonada comienza con algo dado – en la geometría, por ejemplo, que el todo es más que la parte – lo que en sí mismo no puede ser probado. Un principio en cualquier orden es precisamente lo que no puede probarse en ese mismo orden. La palabra principio, como la conocemos, en latín significa “comienzo”, “aquello antes de lo cual no hay nada”. Negar el comienzo vicia la materia. En la política y en la ética en general, de la cual la política es una rama, lo dado es lo que generalmente llamamos civilización o cultura, opuesto a lo cual está el salvajismo. La civilización es una telaraña compleja de supuestos en base a los cuales demostramos conclusiones prácticas en la ley y la costumbre. Todos los hilos de esta telaraña se vinculan a unos pocas fibras originales que llamamos primeros principios, que no son dados culturalmente sino auto evidentes; y el primer principio de todos en el orden ético es hacer el bien. Si un hombre niega eso, niega la misma moral. Los primeros principios son tan obvios que son difíciles de ver – lo “auto evidente” no es tan evidente siempre para todos – y especialmente son difíciles de formular y defender. Pero nadie puede negarlos sin hacer uso de ellos. Si uno niega el bien, uno tiene que probar que es algo “bueno” negar el bien.



Maestro dominico respondiendo objeciones presentadas por sus alumnos
durante una sesión de disputas quodlibetales,
en tiempos en que se iba a la Universidad a descubrir la verdad.
[Gentileza Godzdogz.OP.org]

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lunes 5 de octubre de 2009

Los laicos sometidos a los caprichos de los clérigos


… En el momento en que se perdió todo sentido de autoridad, hemos visto renacer una especie de neo-clericalismo, tanto de los laicos como de los clérigos, más limitado, más intolerante, más entrometido de lo que jamás hemos visto.

Un ejemplo típico es el de la liturgia latina. El Concilio ha mantenido, dentro de términos explícitos, el principio de conservar esta lengua tradicional en la liturgia occidental, al mismo tiempo abriendo la puerta a las más amplias exenciones siempre que necesidades pastorales impusieran su uso, más o menos extendido, de la lengua vulgar. Pero los mismos clérigos que, hasta ese momento, no podían ni pensar en darle siquiera lugar para la proclamación de la Palabra de Dios, inmediatamente saltaron de un extremo a otro y ya no quieren que se diga ni una palabra de latín en la iglesia. “La palabra pertenece hoy a los laicos”, parece, pero sobre este punto como sobre todos los otros, a condición por supuesto de que ellos repitan dócilmente lo que se les dice. Si ellos protestan y quieren, por ejemplo, conservar en latín al menos los cantos del ordinario de la Misa, con los que están familiarizados, se les replica que su protesta carece de valor; ellos no han sido “educados”, no se tiene que tener en cuenta lo que ellos dicen. Esto es más curioso cuando ellos reclaman precisamente lo que el Concilio había recomendado. Pero el Concilio tiene una buena espalda: tres de cada cuatro veces, cuando se menciona su nombre, no se apela a sus decisiones y exhortaciones, sino a cierta declaración episcopal individual, que la asamblea no ratificó de ninguna manera, cuando no es más que a cierto teólogo o cierto notario sin mandato que habría querido ser canonizado por el Concilio, incluso como cierto “desarrollo” supuesto del Concilio, aunque cada desarrollo en cuestión haya sido objetado palabra por palabra.

Lo que es verdad del latín lo es de toda la liturgia, y esto es tanto más grave en el momento preciso en que el Concilio venía de proclamar su centralidad en la vida y la actividad entera de la Iglesia. Se destacó a las iglesias tradicionales, y a la Iglesia católica en primer lugar, por su liturgia objetiva, sustraída de las manipulaciones abusivas del clero, salvaguardando la libertad espiritual de los fieles ante la subjetividad fácilmente intrusiva y opresiva de los clérigos. Pero de ello, no subsiste nada. Los católicos contemporáneos no tienen más derecho que el de tener la religión de su cura, junto con todas sus idiosincrasias, sus limitaciones, sus tics y sus futilidades.

La princesa palatina describía a Luis XIV el protestantismo alemán con esta fórmula: “Aquí, cada uno se hace su propia pequeña religión.” Cada sacerdote, o casi, está ahora en eso, y los fieles no tienen más que decir “amén”, incluso cuando la religión bendita del sacerdote o del vicario cambia cada domingo de acuerdo con sus lecturas, las bobadas que vio hacer a otros, o su pura fantasía.

Louis Bouyer, La décomposition du catholicisme (Paris: 1968).


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lunes 28 de septiembre de 2009

Utopías y realidades económicas


Uno de los pilares de esta bitácora es el distributismo. Queda dicho en nuestras "definiciones" en el margen derecho. Sin embargo, hasta el momento, no hemos tenido muchas ocasiones de hablar de ello.

Navegando por internet es posible encontrar varias bitácoras y otros sitios donde se habla de distributismo, con éste u otro nombre más o menos "vendible" (economía sana, economía personalista, etc., etc.).

Curiosamente, o no tanto, al hablar de distributismo suelen producirse fuertes reacciones; especialmente entre aquellas personas que tienen alguna formación económica. Y, lo que es más curioso, estas duras reacciones se producen independientemente de la ideología del comentarista.

Los argumentos suelen ser los mismos. Se acusa al distributismo de utópico, a-científico, irracional, etc. Cuando uno profundiza algo más en las críticas, las mismas apuntan a su (supuestamente) imposible materialización en la economía actual, por atentar (entre otras) contra las economías de escala. No tan sólo economías físicas, como la producción, el aprovisionamiento y la distribución; sino también economías "soft", como el poder de negociación frente a proveedores, bancos, el estado y otros acreedores.

Aquí el problema está en una mala comprensión de lo que el distributismo es. Como decía una publicación de la Liga Distributista, allá por la década del '30 del siglo pasado, el distributismo no es una ideología... no es una moda de la politología o la sociología engendrada en la reclusión de una biblioteca o en un laboratorio, no es algo como una nueva apertura de ajedrez reservada a unos pocos iniciados. El distributismo existía mucho antes de que las personas se vieran en la triste necesidad de estudiar Ciencias Políticas, Economía o Sociología. El distributismo fue la forma de vida económico-social de Europa durante siglos. Los hombres no se vieron obligados a darle un nombre hasta que fue decratada la destrucción de esta forma de vida.

El nombre distributismo se refiere a la proposición principal de esta doctrina (no la única, pero sí la principal): la necesidad de un capital equitativamente distribuido entre todas las familias. Se trata de que, dentro de lo posible, todas las familias tengan la propiedad de sus propios medios de producción. Por eso, el gran enemigo del distributismo es el concentracionismo, ya sea en la forma de estatismo socialista, ya en la forma del capitalismo anónimo liberal.

¿Y cómo lograr esto? Evidentemente, no es fácil. Si bien la granja y el taller familiar eran la forma de vida de la mayoría de la población europea (y americana en cuanto prolongación de ella) hasta el siglo XIX, hoy se trata de una excepción; y, por lo tanto, el distributismo se empeña hoy en día en un trabajo de reconstrucción.

Pero no se trata de empeñarse en utopismos, sino en un bien posible, aquí y ahora.

E. F. Schumacher, un economista "converso" al distributismo, pudo observar "in situ" (siendo un burócrata del gobierno británico laborista de la postguerra) en sociedades tradicionales extraeuropeas, como Asia, no "arruinadas" aún por la Revolución Industrial, el funcionamiento de una economía distinta, que él llamó "Economía Budista" (el nombre del capítulo más recordado de su más famoso libro, Lo Pequeño Es Hermoso).

Justo es decir que el uso del adjetivo "budista", como aclaró en un célebre reportaje, fue puramente incidental... las enseñanzas del cristianismo, el Islam o el judaísmo podrían haberse usado del mismo modo como las de cualquiera de las grandes tradiciones orientales.

Pero, lo interesante, es que en la Argentina tenemos ahora un "caso de éxito" donde se aplican (intuitivamente) muchas de las enseñanzas del distributismo. Me refiero a los mercados autoservicio chinos.

En una nota aparecida en la edición electrónica de hoy del diario Infobae: "Con 'paciencia milenaria' los autoservicios chinos ya son dueños del 37% del mercado", ganándole incluso a las grandes cadenas internacionales de súper e hípermercados.

...Con el paso del tiempo, supieron hacerse de una red comercial hilvanada a modo de telaraña que hizo que, en la actualidad, haya un super chino a pocas cuadras a la redonda. Incluso, salieron casi indemnes de la crisis. Y sin ofrecer los megadescuentos propios de los acuerdos entre tarjetas e hipermercados.

La participación en ventas de los autoservicios chinos se ubica en el 37% el último año, según datos de la consultora Nielsen. Cuentan con un share por encima del resto de los canales, considerando entre ellos supermercados, hipermercados, autoservicios tradicionales, hard discount y almacenes. En cuanto a la penetración por segmento socio-económico, la virtud de esta "telaraña" de comercios es que han logrado una distribución muy similar entre el público de los niveles más altos, medios y bajos, con un poco más de 30% de mercado en cada segmento... Hoy los chinos han logrado lo que nadie pudo. Un 38% de participación en los consumidores medios, seguidos por un 37% en los bajos y un 33% en los más altos, un mercado muy equilibrado.

...El ahorro en costos que tienen los comerciantes chinos les permite ser competitivos en precios y lograr continuar la expansión, a pesar de la crisis. Esto tiene que ver con la administración de los puntos de venta, que en general está en manos de los mismos dueños y familiares, los cuales trabajan un promedio de 14 horas diarias, algo que sería muy costoso sostener con empleados. Por otro lado, los mismos locales que alquilan para poner el negocio suelen utilizarlos como vivienda, para lograr así una importante reducción de gastos. Y un sector de ellos, como es el de la carne y frutas, suelen subalquilarlo.

El sistema de compras que le permite ser efectivos en precios es determinante. Para tener ofertas competitivas, su secreto está en la forma en como organizan sus compras... se organizan en cooperativas de 1.700 comercios, que para la adquisición de productos de manera más económica. De esta manera, mediante estos pools, pueden hacerse de mercadería directo desde las fábricas y a muy bajo precio.

En fin, aunque podríamos tener varios reparos, lo que está claro es que la concentración del capital no es ley "divina" inexorable...




Xilografía que representa el taller del orfebre
en "De Re Metallica" de Georgius Agricola (Georg Bauer),
de la edición de Basilea de 1557.


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jueves 24 de septiembre de 2009

Mysterium Fidei

La alegría del católico es decir ahora y en la hora de nuestra muerte – Amén. Cuando a la hora de su muerte, Santa Catalina gritó “¡Sangre! ¡Sangre!” podemos decir que experimentó gozo en la unión perfecta en el amor con Nuestro Señor, pero aterrorizó a todos los que estaban en la misma habitación y, ciertamente, no fue lo que cualquiera quiere decir ordinariamente cuando habla de felicidad.

María sosteniendo a su Hijo muerto en brazos para besar sus heridas como tantos labios rojos – ¿fue realmente como en la estatua fría y hermosa de Miguel Ángel? Me pregunto, ¿podríamos mirarla si elevase la mirada hacia nosotros con sus ojos rojos y quemados con las lágrimas?

En Navidad la pequeña niña grita, “Miren la muñeca bajo el árbol, ¡mis plegarias se escucharon!” Y tú dices, “Sí, querida, Dios es bueno; Él siempre escucha las plegarias.” Mientras que, hacia dentro, en silencio, te preguntas – “¿Y las mías? Él no ha respondido mis plegarias.” ¿No es cierto? ¿Al menos si has alcanzado cierta edad? Y algunos la alcanzan cuando cronológicamente son aún bastante jóvenes. Pero cuando sea, en cierta edad espiritual, interiormente hay pena, tristeza, pérdida, una ansiedad, y uno se ve turbado por toda esta Navidad feliz con gritos de Paz y Alegría, porque no hay ninguna paz ni alegría para ti. Un día dices en silencio, “Señor, mis plegarias no han sido respondidas. Intenté hacer lo que dice Santa Teresa. Miré y Te miré, y no me devolviste la mirada. Nadie entiende, ni siquiera Tú. Estoy solo.” Y Él dice, “¿Solo?” Y tú dices, “Sí, solo.” Él dice, “¿Abandonado por todos?” – “Sí.” Y Él responde, “Ahora tus oraciones comienzan a ser respondidas por primara vez. Haz comenzado a ser como Yo, quien gritó desde la Cruz la amargas palabras hebreas que, si escuchas en silencio, podrás escucharme gritar en cada Misa: Eli, eli, lama sabachtháni – Dios mío, Dios mío, ¿por qué me haz abandonado?”

En el Santo Sacrificio de la Misa, es Cristo mismo quien habla las palabras de la consagración mediante el suicidio voluntario de la personalidad del sacerdote; el sacerdote se convierte en la “persona”, el instrumento a través del cual se pronuncia un sonido; y Cristo, no el sacerdote, dice Hoc est Corpus Meum. Y el Cuerpo es elevado en silencio; la campana es la interrupción del silencio; en un mundo ruidoso se necesita un sonido fuerte dentro de cuyos círculos concéntricos el ruido se vacía. Y entonces Él dice, Hic est Calix Sanguinis Mei. En el Jardín de Getsemaní, Él rezó: “Si es posible, aparta de Mí este cáliz.” Y ahora dice, “Éste es el Cáliz de Mi Sangre.” Como sabemos, es en la segunda parte del doble acto de la Consagración que la Sangre de Cristo se hace presente sobre el altar, separada de Su Cuerpo, lo que es la renovación del derramamiento de Su Sangre en la Crucifixión. La sangre se muestra bajo la apariencia del vino, y la campana solemne lo proclama a un mundo que rara vez escucha. Éste es el Misterio de la Fe.

John Senior, La Resurrección de la Cultura Cristiana.



Iluminación del Libro de Oraciones de Alberto V de Austria
(Abadía de Melk, Baja Austria)
[Gentileza AEIOU.at]



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viernes 18 de septiembre de 2009

Bibliotecas sin lectores


James V. Schall, S.J.

First Things Journal, 17 de septiembre de 2009

El Paraíso Perdido es uno de esos libros que el lector admira y deja apoyado, y olvida retomar. Nadie nunca lo deseo tan largo como es. Su lectura es una obligación más que un placer. Leemos a Milton para instruirnos, retirándonos apesadumbrados y sobrecargados, y buscamos en otros lados para recrearnos; abandonamos a nuestro maestro, y buscamos compañeros.”

—Samuel Johnson, “Milton”, en Prefaces to the Works of the English Poets, 1779.

“¿Cuál es el punto de incontables libros y bibliotecas cuyos catálogos sus propietarios no pueden ojearse en una vida? El estudiante es cargado, no instruido, por el peso; es mejor dedicarse uno a unos pocos autores que recorrer muchos.”

—Seneca, “Tranquillitas”, †65 A.D.

I.


Se han abierto dos nuevos y elegantes edificios universitarios que recientemente visité. Los llaman “centros de información” en los letreros de las paredes exteriores. Esos edificios alguna vez fueron llamados bibliotecas. El cambio en las palabras no carece de significado. Las bibliotecas no se limitaban a estar llenas de “información”. La información no es pensamiento, mucho menos, verdad. Demasiada información es en realidad caos a menos que una mente la ordene.


Estuve en la biblioteca universitaria aquí a finales del verano. Aunque fue una estación tranquila, me chocó el hecho de qué pocos alumnos estaban allí leyendo. Aquéllos que estaban allí, como durante períodos más ocupados, parecían en su mayoría estar usando material “on line” que traían con ellos a la biblioteca en sus propias computadoras. Algunos libros aún se veían pero parecían ser principalmente auxiliares útiles para algo más. En algún lugar escuché recientemente que las bibliotecas de libros pronto van a dejar lugar a los “centros de información”. Que los libros reales serán conservados para referencia en algún depósito o que todos los libros serán recogidos en algún centro como la Librería del Congreso como referencia o para investigación de los historiadores. La sociedad “sin papeles” e “inalámbrica” ha vencido, aunque parece seguir produciendo toneladas de papel y cables en el proceso.


Alguien podría sugerir que este cambio del libro a la máquina es un progreso, o tal vez, un regreso. Después de todo, los libros, en la forma de páginas unidas con amplia distribución, son una invención relativamente reciente. Aquéllos que estudian la Biblia (el Libro) y el folclore nos dicen que estos “libros” existieron primero como experiencia y memoria, como narraciones orales, transmitidos en forma oral y como canciones. Los libros escritos y publicados son algo moderno. Ahora tenemos tantos tipos de libros, fuentes y aparatos “on line” que podemos prácticamente llevar con nosotros toda una biblioteca en nuestro bolsillo.


Cualquiera que haya transportado libros pronto se da cuenta de lo pesado que son. Un amigo recientemente me regaló dos lindos volúmenes de tapa dura de las Quaestiones Disputatae, de Potentia Dei de Santo Tomás. Pesan poco menos de dos kilos. Los cimientos de los edificios que conservan miles y miles de libros han debido ser reforzadas. ¿Por qué malgastar papel? ¡Pongamos todo “on line”! En realidad, desde hace poco, mucho de lo escrito ya está “on line”. Excepto por los viejos tomos, no adquirimos primero un libro escrito y los ponemos “on line”. Sino que está escrito “on line” y luego lo imprimimos. Con frecuencia podemos leerlo “on line”, o en su forma impresa, o, incluso, escucharlo en un disco o cinta. La mayoría de los libros famosos de cualquier tipo están actualmente “on line” en algún lugar en diversos idiomas. Lo que contienen los libros de hecho, como nuestros propios pensamientos, se ha hecho sin peso.


Escribiendo una crítica en 1987 de los programas de “Grandes Libros”, Frederick Wilhelmsen concluía: “Ya no vivimos en una cultura dominada por los libros; tratar a nuestros estudiantes como si así fuera, es violar su misma estructura psíquica. Actualmente nos adentramos en una nueva forma de Edad Media (o comunicación oral), pero la gente de los Grandes Libros aún se comportan distraídamente como si vivieran en los siglos XVIII ó XIX.” [1] El punto de Wilhelmsen era que la filosofía no existe en los libros sino en la conversación. Debe estar en nuestras almas y ser hablada y comprendida entre sujetos. El mismo Platón, en su Séptima Epístola, se preocupaba de la falta de transitoriedad en las palabras escritas, acerca de la imposibilidad de ser sujetadas a lo que pretendían significar. Los largos debates acerca de la posibilidad de traducir correctamente un libro a otro idioma reflejan esta preocupación.

II.

Concediendo todas estas advertencias, aún pertenezco al círculo de aquéllos que aman los libros. Pienso que, si bien en algún caso pueden ser “reemplazados” por sus versiones “on line”, aún es mejor tenerlos a mano. No puedo no coincidir con Séneca acerca de los catálogos de libros que nunca llegaremos a leer en nuestras vidas. “Es mejor dedicarse uno a unos pocos autores que recorrer muchos.”


Esta idea, por supuesto, significa que algunos libros valen más la pena que otros, sin negar que uno puede probablemente aprender algo de cualquier libro. Cualquier que no haya leído al menos un libro que no mueva su alma, probablemente no tiene alma. Sin embargo, sé que los iletrados tienen almas y con frecuencia experimentan en ellos mismos los argumentos de cualquier palabra escrita.


Recientemente un hombre de nuestra comunidad murió. Era un buen académico. Había recopilado una biblioteca impresionante con el transcurso de los años. Tenía todos tipos de libros. Luego de su muerte, sus libros se ofrecieron a varias bibliotecas universitarias en caso de que los necesitaran o no los tuvieran. Luego de esta oferta, nos los regalaron a cualquiera de nosotros que quisiera alguno de ellos. Las librerías personales llegan a su fin con las vidas de aquéllos que las reúnen en primer lugar. Los libros, o la falta de algunos, en nuestros estantes al momento de la muerte probablemente revelan tanto del hombre como cualquier otra cosa, excepto quizá sus cartas (¿o e-mails?).


Yo mismo estoy en una etapa de mi vida donde mi principal objetivo es deshacerme de libros, de los cuales tengo demasiados, más que conseguir alguno más. Si uno no tiene cuidado, se convierte más en un catalogador de biblioteca, como implica Séneca, que en un lector de libros, que es donde realmente está lo bueno. Cuando fui a ver los libros restantes de mi colega, me dije severamente, “no compraré más libros”.


Sin embargo, momentáneamente, sí debilité mi resolución. Seleccioné una edición en tapa blanda de los poemas de Robert Frost. Un amigo había estado citando poemas de Frost para mí desconocidos, y no tenía una copia. También encontré un pequeño libro de poemas de William Blake, y una copia de El Fin de los Tiempos de Josef Pieper; pues aunque estoy seguro que ya lo leí, no podía tolerar el pensamiento de dejar que un libro tan bueno quedara allí.


Al contrario de Séneca, pienso que es una buena idea que un joven acumule libros. Me gusta estar rodeado de libros. Recomiendo a mis estudiantes cazar en librerías de usados, gozar con lo que allí encuentren. Deben ejercitar lo que Chesterton llamó el “romance del ahorro” viendo qué buenas cosas pueden comprar por menos dinero que lo que gastarían en ir a un concierto de rock. Me gusta tener algo sobre los más variados temas. Nuestras mentes fueron creadas para la totalidad. También uno debe tener cuidado de no convertirse en bibliotecario de uno mismo, que es lo que preocupaba a Séneca. Hay una diferencia entre un coleccionista de libros, a quien debemos el cuidado de buenos libros de los que nadie sabe, y un lector de libros. Por supuesto, no hay nada malo en ser al mismo tiempo un coleccionista y un lector de lo que uno colecciona. Los libros son un signo de que sabemos de la existencia de más que nosotros mismos.


La principal tarea de un joven es leer algo por primera vez. Llegó una vez un tiempo en mi vida en que comencé a releer libros que ya había leído, más que leer nuevos. El último libro puede ser bueno, pero con frecuencia no son los mejores, incluso cuando uno mismo lo escribe, aunque uno difícilmente lo admita. C. S. Lewis señala, en Una Experiencia en la Crítica, que, a medida que nos hacemos mayores y hemos enseñado tanto, comenzamos a darnos cuenta que tal vez leímos el mismo libro veinte o treinta o cuarenta veces en nuestra vida. Encontramos, al hacerlo, que estamos siempre aprendiendo algo que no vimos antes. En la lectura trigésimo séptima de Aristóteles, Cicerón o el Evangelio de Juan, encontramos que lo que pasamos por alto en las anteriores treinta y seis lecturas. Sin embargo, en las anteriores treinta y seis lecturas, aprendimos algo que tampoco habíamos vistos en las lecturas anteriores.


Cuando este aprender algo nuevo tras treinta y siete veces ocurre, sabemos que, sí, éste es un “gran” libro. Alguna vez dudé acerca de este refresco continuo y fui escéptico, pero ya no. Recientemente releí Jayber Crow de Wendell Berry. Era un libro incredible cuando lo leí por primera vez, pero más aún la segunda. Por eso, me gusta decir a mis estudiantes, “tanto ustedes como sus libros existen en el tiempo. Uno de los gozos de la vida es finalmente entender lo que no pudimos ver las primeras diez veces que miramos algo, o, de hecho, alguien”. Cuando este comenzar a ver ocurre, buscamos, como dijo Johnson, compañeros para contarles acerca de ello.

III.

Ahora bien, no tengo nada contra El Paraíso Perdido de Milton. Conozco gente que jura por él. La pérdida del Paraíso es un tema sobre el que uno nunca puede meditar lo suficiente. Si no conocemos el relato de la Caída en el Génesis, difícilmente nos entenderemos o comprenderemos para qué estamos en esta vida. Samuel Johnson, aquel gran hombre, no se entusiasmaba particularmente por el famoso libro de Milton. Me gusta la idea de Johnson de que debemos “leer” una obra más por placer que por “obligación”. Los “Grandes Libros” con frecuencia son seguidos como una “obligación”. La currícula universitaria está armada como si ésa fuera la principal preocupación del estudiante.

“Obligación” no es una mala palabra, es frecuentemente mejor que la palabra “derecho”. ¿Qué significa el “derecho” a un gran libro a menos que sea algo que primero nos haga gozar? Pero pienso que las mejores cosas existen más allá de las obligaciones y derechos. Están en la categoría de los dones. Estas cosas buenas son lo que Aristóteles llamó cosas buenas “por sí mismas”. Los libros son aún esas cosas que con toda probabilidad nos darán aquellas cosas que son buenas “por sí mismas” y de ahí acerca de cómo debemos vivir y qué debemos alabar.

William Faulkner en su carta de noviembre de 1953 desde Nueva York dirigida a Joan Williams se preocupa del hecho de que para lograr algo, debemos en realidad actuar u obrar, para usar la terminología de Aristóteles. “Esta gente que te gusta y entre la que vives”, Faulkner la amonesta, “no quiere la responsabilidad de crear. A eso es a lo que me refiero con escolares: son como la gente que aún está en la escuela, parásitos irresponsables, que ahora ni siquiera deben aprobar los cursos para permanecer allí. Atraviesan las mociones del arte – hablando sobre lo que van a hacer mientras beben, incluso desfigurando el papel o el lienzo cuando creen necesario para escapar de la responsabilidad de vivir.” [2]


Éstas son grandes frases, “la responsabilidad de crear” y “la responsabilidad de vivir”. Sin embargo, creo, no son tan grandes como la distinción de Johnson entre obligación y placer. Me encuentro, confieso, aún más absorto con la “falta de seriedad en los asuntos humanos” y la razón para ello en Platón. Existen asuntos que nos mayores que humanos y somos creados para estos últimos. Pero vivimos nuestras vidas pasajeras en el mundo de modo como si finalmente pudiéramos observarlas.

IV.

Este ensayo se titula “Bibliotecas sin lectores”. El origen de las salas de lectura en las bibliotecas estuvo en el hecho de que los libros eran tan caros, raros y frágiles que no podían abandonar la biblioteca donde estaban bajo protección. Mucha gente por eso leía el mismo libro en el mismo lugar. Hoy nosotros, la mayoría de la gente, tenemos nuestras propias copias del mismo libro. Ya no todos leemos el mismo libro físicamente en la misma sala de lectura. Deberíamos decir que esta abundancia de libros es una circunstancia feliz. Podemos leer casi en cualquier lado a cualquier hora del día o de la noche. La pregunta no es “¿tenemos el libro?”, sino “¿tenemos el tiempo y el incentivo para leerlo?”

Hay dos libros que me han sido siempre útiles para profundizar en estos puntos. Ellos son: La Educación de un Vagabundo de Louis L’Amour, que me regaló un amigo una vez, un libro del que nunca había escuchado. L’Amour, el famoso novelista, que comencé a leer después de ese regalo, hacía una lista de los libros que había leído ese año. La lista no es una mala idea. Probaba la educación real de L’Amour. Explicaba cómo uno podía encontrar tiempo para leer con una vida agitada, cómo es una buena idea tener con nosotros un libro todo el tiempo. No debemos volvernos aburridos sin tiempo para los demás, pero hay un gozo en el leer, como dijo Johnson. Además, necesitamos algo de qué hablar.

El Segundo libro es La Vida Intelectual de A. D. Sertillanges. Este libro fue escrito en francés en la década de 1920. Explica cómo cualquiera puede dedicar su vida a pensar y leer incluso ocupado y preocupado, como Marta, “con muchas cosas”. Sertillanges habla de tomar notas, levantarse temprano y ser disciplinado. De hecho, nos libera para conocernos no sólo a nosotros mismos sino aquello que es usualmente más excitante – literalmente, conocer lo que no somos nosotros mismos. Queremos lo que no está en nosotros para convertirnos en nosotros. Es por esto que tenemos mentes. Puesto de otra forma, lo que se nos niega por nuestra finitud física se nos devuelve en nuestro pensamiento, si nos tomamos la preocupación de reflexionar acerca de lo que las cosas que son.

No creo que haya ningún aspecto “arduo” en la lectura. Es como cualquier hábito; lleva esfuerzo aprenderlo tan bien al punto de no darnos cuenta que lo tenemos. Y por supuesto, el propósito de la vida no es simplemente leer un montón de libros. Ni siquiera es leer un montón de buenos libros o grandes libros. Pero las posibilidades de que sepamos de qué se trata todo sin la ayuda ni la inspiración de los libros que leemos son mínimas. Y aquí estoy hablando de leer, y no de cantar o bailar y otras cosas como la contemplación que Platón dice es aquello para lo cual realmente fuimos creados.

V.

Finalmente, a medida que lo pienso, dudo si la mayoría de nuestras mejores lecturas lo fueron en bibliotecas, aunque algunas lo fueron. Pensamos en Karl Marx leyendo en el Museo Británico. Leemos libros porque buscamos saber la verdad de las cosas. Después de un tiempo, sospechamos que las “verdades” simples que encontramos en los libros que leemos deberían estar todas juntas, que nuestra lectura no es algo arduo sino una aventura.


Jayber Crow, nos dice Wendell Berry, era el barbero filósofo del pueblo y un lector de libros. También escuchaba música. Como joven se enroló en la Universidad de Kentucky. “Leí en los libros de texto que nos asignaban, y también iba a la biblioteca y buscaba los libros de los que los profesores hablaban o recomendaban, y los leía. O leía acerca de ellos – algunos eran aburridos.” Un pasaje así siempre me recuerda de la afirmación de Chesterton de que no hay algo así como una materia aburrida, sino una persona que aburre.


Pero me solidarizo con Jayber. “Leía en mi habitación por la noche, cuando no estaba por ahí vagando. Y algunas noches iba a la biblioteca y leía allí”, nos dice, con una familiaridad que nos hace darnos cuenta que Wendell Berry enseñó en la Universidad de Kentucky. “La biblioteca tenía cuartos hermosos alineados con libros, y mesas para leer y escribir. Y había un amoroso cuarte llamado la Sala de Mirada, con estanterías de libros y libros, y varios ventanales altos por donde se veían los árboles, y sillas cómodas con lámparas de lectura, y sofás. Era por lejos el mejor, el cuarto más confortable que he visto en mi vida, y amaba sentarme en él.” Parece que podemos verlo. Parece extraño, incluso blasfemo, sin embargo, que esta elegante sala de la biblioteca fuese llamada Sala de “Mirada” y no de “Lectura”, como si, en ella, nos limitáramos a observar sin profundizar.


También me solidarizo con Samuel Johnson. Nos parece bien que algunos libros no sean más largos de lo que son, pero uno se pregunta si uno quiere que terminen libros como El Señor de los Anillos o Los Hermanos Karamazov. Lo mismo puede decirse de Dickens, aunque recientemente leí Un Puñado de Polvo de Evelyn Waugh. La novela termina, en un puesto del Amazonas, con el héroe obligado a leer todo Dickens en voz alta, una y otra vez. Esta lectura se convierte en nada menos que la imagen del infierno. Los finales, como la vida, son acerca de lo que se trata todo.


Y finalmente, Séneca. Es mejor “dedicarse uno a unos pocos autores que recorrer muchos”. Existir no es leer sino vivir. Sin embargo, la misma palabra está orientada a la “palabra”. No sólo necesita existir sino existir para ser pronunciada en la existencia de nuestras mentes activas.


Concluyendo, la respuesta de Tomás de Aquino a la décimo séptima objeción de la tercera cuestión, sobre la Creación, en el Potentia Dei, dice: “Universum quod est a Deo productum, est optimum respectu eorum quae sunt, non tamen respectu eorum quae Deus facere potest.“ ¿Por qué terminar un ensayo intitulado “Bibliotecas sin lectores” con una cita en latín que significa, burdamente, “el universo que es producido por Dios es el mejor respecto a las cosas que existen realmente, pero sin embargo no respecto a aquellas cosas que Dios puede crear”? Es porque existen probablemente cosas que conocer incluso cuando sabemos que todas las cosas en nuestro mundo se nos han dado para conocerlas.


Notemos bien, leí este pasaje en un libro. No se me ocurrió a mí, pero lo entendí cuando lo leí. Sugiere que todos los libros del mundo pueden no ser suficientes para que nosotros sepamos lo que vale la pena saber. Creo que el último versículo del Evangelio de Juan dice casi lo mismo. Tal vez, darnos cuenta de esto, también, es la razón por la cual tenemos bibliotecas.

Notas

[1] Frederick Wilhelmsen, “Great Books: Enemies of Wisdom?” Modern Age, Summer/Fall, 1987, 331.

[2] Selected Letters of William Faulkner edited by Joseph Blotner (New York: Vintage, 1978), 357.



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jueves 17 de septiembre de 2009

Explicándome: Anarcotradicionalismo (II)


...No basta declarar que la soberanía del Estado debe supeditarse a la ley divina o natural, o de gentes, sino que hay que negar rotundamente la soberanía estatal misma, es decir, que hay que negar la legitimidad teórica del Estado. Respetos humanos, pleitesías a los reyes o a las asambleas populares, impedían llegar a esta conclusión lógica de que la soberanía política de Cristo excluye, sin más distingos, toda la soberanía; pero hoy, al evidenciarse la crisis del Estado nacional soberano, podemos, sin dificultad, ser consecuentes y derribar el mito político de la soberanía del Estado, el mito del Estado.

En este resultado está el punto de mayor vigencia de nuestro pensamiento tradicionalista, en contraposición con todas las otras doctrinas políticas, socialistas o liberales, monárquicas o democráticas, que, aun inspirándose en las más diversas ideologías, no saben desprenderse del presupuesto de que debe existir un Estado, es decir, un poder político ilimitado o soberanía. Para el pensamiento tradicionalista, debe haber un poder civil, encarnado en la persona de un rey dinástico, hay una comunidad, hay patria, pero no hay Estado nacional. Es, si se quiere, como un residuo medieval, pero también lo que da al tradicionalismo su actual vigencia, en este momento de crisis del nacionalismo.

...Lo que es la raíz de la patria... no está en el "pueblo", lo que insensiblemente nos lleva a la nación soberana, sino en la "familia". Esa concepción de la sociedad civil como comunidad de familias es lo que explica la congruencia de la idea monárquica; no se trata, en realidad, del gobierno de una masa de individuos por uno solo, sino del gobierno de una comunidad de familias por una familia destacada, es decir, una dinastía legítima; y de ahí el intransigente legitimismo del tradicionalismo, incomprensible para los que conciben la monarquía como gobierno de un individuo y no de una dinastía. Intransigente lógica, porque sin estricta legitimidad, no hay familia, ni hay propiamente monarquía.

La patria, decimos, no debe confundirse con la nación. ... La patria no es más que la tradición familiar expansiva; hasta donde alcanza el sentimiento de pertenecer a una como gran familia, hasta allí llega la patria, y de ahí que ese sentimiento de patria pueda tener, para una misma persona, para una misma sociedad, distintos alcances, y que sean compatibles las patrias grandes con las más chicas. Es más, que resulte difícil un verdadero sentimiento de la patria grande si se desconoce en absoluto el de la patria chica, como resulta difícil que ame a sus parientes más lejanos quien no ama a los más próximos.

Así, pues, la patria es como una gran familia, una gran comunidad de engendramiento que se goza de su fecundidad, lo que no tiene porqué corresponder a la nación estatal, ni al ámbito político del reino; que es elástica y variable, pues depende de un sentimiento. Patria no es un concepto jurídico-político, y por eso no podemos hablar de ella sin cierto lirismo. Es objeto de amor y de fecundidad. La nación, en cambio, es instrumento de poder, de poder y de lucha. Las patrias jamás pueden entrar en conflicto, no pueden ser beligerantes; cuando es atacada, resulta al que la ama muy dulce morir por ella, defendiéndola, pero en ningún caso la patria es agresiva y polémica. En efecto, resultaría incongruente el querer absorber dentro de la propia patria, que es lazo de amor, al que se reconoce extraño a ella, que no participa en aquella comunidad de tradición familiar. Las naciones, en cambio, siempre han tendido, por su propia naturaleza, a comerse las unas a las otras, y siempre existe entre ellas una potencial polemicidad.
Alvaro D'Ors




El Tributo de las tres vacas es una ceremonia que reúne a los vecinos de los valles de Baretous (Bearn) y de Roncal (Navarra) en el punto llamado Piedra de San Martín en el puerto de Ernaz todos los 13 de julio, por el cual los primeros entregan tres vacas a los segundos. Aunque tradicionalmente se denomina tributo, no es tal por no existir vasallaje, sino que se trata de un acuerdo entre iguales, un contrato sinalagmático.
Rafael Gambra, El Valle de Roncal (Estela, Navarra: Gráficas Lizarza, 1987).

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miércoles 16 de septiembre de 2009

Curso sobre la Revolución Francesa

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martes 15 de septiembre de 2009

Anarcotradicionalismo: Explicándome


Como es notorio, poderes políticos más o menos absolutos, más o menos insubordinados a toda norma superior a ellos mismos, eso se ha dado en cualquier momento de la historia; pero la idea de que los hombres, para vivir una vida civil, deben integrarse en unidades políticas territoriales, formando una sola masa humana, sometida a un único poder, racionalizada y reglamentada por una misma normativa positiva, y de que tales unidades territoriales están encerradas en fronteras que limitan la órbita de aquel poder y de aquella ley, eso, que es lo que propiamente llamamos Estado, eso es una creación relativamente moderna. Ni la antigüedad ni el medioevo conocieron el Estado, y resulta del todo anacrónico y desorientador el hablar, como suele hacerse, de "Estado romano", "Estado visigodo", etcétera. Es verdad que esta teoría del Estado encuentra algunos de sus fundamentos en la Polis griega, pero aun ésta presenta una estructura totalmente distinta, tanto por su reducción a una ciudad local, como por un concepto totalmente distinto del nómos que la rige. Esto se hace patente cuando la idea de la Polis griega se amplía, en época helenística, a un verdadero territorio, y se patentiza la diferencia esencial entre el nexo que une a la ciudad con el basileus, y el que une a lo que no es propiamente la ciudad, la chora, con el mismo rey. Para los romanos, por su lado, la idea de Estado es tanto más ajena cuanto que la idea romana de civitas es independiente de un territorio demarcado, siendo para ella lo esencial el nomen, el nomen romanum, es decir, algo esencialmente personal y familiar. Naturalmente, para la Edad Media la cuestión no puede ni plantearse; en efecto, los reinos bárbaros surgen bajo la sombra de un nexo federativo con el Imperio, y esta sombra encarna después en la forma de un Imperio sacro presidido por el símbolo de las dos espadas, un importante mito político, que, por lo demás, es mucho menos cristiano de lo que aparenta su tono medieval y hasta su misteriosa relación con las dos espadas que Jesucristo considera suficientes --satis est-- un momento antes de su prendimiento en el Huerto de Getsemaní. Todas esas formas políticas antiguas o medievales son totalmente distintas del Estado, y haríamos muy bien en evitar este término cuando a ellas nos referimos.

La teoría del Estado es moderna. Aunque el término mismo y muchos puntos de vista complementarios se deben a Maquiavelo, así como lo que pudiéramos llamar su condición moral, su ethos, el verdadero fundamento de la teoría del Estado es, como resulta notorio, Juan Bodino. Para éste la res publica adquiere un nuevo valor: es la "muchedumbre de familias y cosas gobernadas por un poder absoluto, una summa potestas". Es verdad que Bodino no deja de introducir el paliativo de la razón, como si a ella debiera supeditarse ese poder absoluto, pero, al no reconocerse ninguna instancia racional superior a ese mismo poder, fácilmente debía convertirse esa razón en una pura "razón de Estado". Aparentemente, la teoría de Bodino puede tener cierta similitud con la de la polis aristotélica, pero sólo aparentemente. En realidad, el concepto del francés es radicalmente nuevo. Ese poder absoluto, imprescindible, es para él une puissance absolue et perpetuelle, una puissance souveraine; sin ella, "la Rápublique n'est plus République". Lógicamente, un poder así excluye todo otro poder soberano: no puede haber, coincidentes, dos soberanías. La exclusividad del poder divino aparece aquí claramente transferido a la soberanía estatal. Y la función suprema de esa soberanía es precisamente la de hacer la ley, una ley que no se impone al Estado, sino que crea él por la voluntad personal del soberano. Es verdad que todavía Bodino se hace eco de la eminencia de las leyes divinas, naturales y de gentes --tripartición en la que debe observarse la reducción racionalista de las leyes divinas a las divinas positivas--, pero la vinculación del soberano a tales leyes es puramente moral, y ya podemos comprender que esa moral no iba a ser mucho más objetiva que la de Maquiavelo.

El Estado de Bodino no es todavía el Estado nacional. Para ello había que esperar el influjo de la revolución francesa, a través del Abate Siéyes, que da al término un nuevo sentido político. "¿Qué es una nación?" --se preguntará Siéyes--. "Un cuerpo de asociados que viven bajo una ley común y están representados por la misma legislatura". Con ello se viene a excluir de la nación a las clases privilegiadas, que no viven una ley común, y a identificar la nación con el que Siéyes llamaba el "tercer estado". Luego agrega: "Todos los tributarios de la cosa pública, eso es, sin duda, la nación." El Estado absoluto de Bodino ha quedado así democratizado, pero sigue siendo igualmente absoluto, o incluso más, pues han desaparecido hasta los últimos vestigios morales de obsequio a una norma superior. La nación no reconoce poder ni norma superior a ella, pues en ella y sólo en ella reside la soberanía; ella es siempre dueña, dice Siéyes, de reformar su constitución. Su soberanía es perpetua, pero la norma que aquélla dicta puede cambiar en cualquier momento. Por eso acabará diciendo Renan que la nación es un plesbicito de cada día. Absolutismo revolucionario contra autoridad de la tradición.

La idea de la ilimitación del poder soberano iba a ser el eje de toda la teoría del Estado moderno. Esta idea era esencialmente anticristiana. La obra de Bodino está inspirada por una reacción de horror ante las luchas religiosas de Francia que culminan en la Noche de San Bartolomé (1572), poco anterior, y supone como un deseo de superar las contradicciones religiosas mediante la integración en el poder superior del Estado. El mismo Bodino tenía una mentalidad religiosa perturbada por creencias astrológicas y por tendencias judaizantes. Cuando habla de San Pablo, como observa Henry Hallam, lo hace en términos más bien despectivos, y, desde luego, las citas constantes, en la obra de Bodino, de pasajes del Antiguo Testamento contrastan con las rarísimas del Nuevo. De hecho, la obra teológica de Bodino, viciada de un confuso deísmo panteístico, se encuentra notada en el "Indice de Libros Prohibidos".

Este trasfondo demoníaco del nacimiento del Estado moderno explica que la nueva realidad política se adaptara perfectamente para instrumentar la revolución de la reforma protestante. Un doble objetivo venía a procurar la herejía. Por un lado, destruir la santidad carismática del Corpus Mysticum, por otro, su unidad; porque unidad y santidad son en la Iglesia --unam sanctam-- dos aspectos de una misma realidad. Como disolvente de la santidad, exaltó la reforma protestante el humanismo renacentista, hasta constituir un modelo de moral individual, pragmática y civilmente esforzada que desemboca, por una ley de inmanente exaltación, en la devoción del héroe. Aquel librito de Carlyle, Los héroes y el culto a los héroes, es, en este sentido, un momento sintomático dentro de esa corrupción del concepto de santidad que opera la reforma protestante; pero la culminación congruente de este mito humanista está en la superación del mismo humanismo protestante por la deificación anticristiana del superhombre. El pagano Nietzsche fue así perfectamente consecuente con la secuencia herética, y su grito de "Dios está muerto" es el reconocimiento solemne de la renuncia protestante a la presencia Eucarística.

Por otro lado, para disolver la unidad del orbe constuido por la Comunidad Cristiana sumisa a la autoridad pontificia, el protestantismo se valió del nuevo concepto de Estado. La unidad no debía buscarse ya en aquella comunidad universal, sino dentro de cada Estado, en el que radicaba una exclusivista soberanía. Dentro de las fronteras de cada Estado debía existir una perfecta homogeneidad, una racionalización social y hasta una unidad religiosa. Cada Estado debía tener una religión, determinada por la del soberano --cuius regio eius religio--, ya que la religión servía al fin político de reforzar la interna cohesión y disciplina estatal. También aquí hay una ley histórica inmanente que conduce a una culminación: la de la aspiración a un superestado. De este modo, superhombre y superestado son los dos últimos productos ideales del protestantismo; ideales, porque en la realidad no pasan de ser mitos, pero operativos, como son todos los mitos políticos.

Al contemplar esta realidad, al contemplar las raíces heréticas y revolucionarias del Estado moderno hincadas en un fondo netamente teológico, se nos aparece con la mayor claridad aquella verdad profunda de que toda la historia es un complejo de designios inescrutables de Dios; de que, cuando lleguemos a alcanzar una intuición más cierta de las arcanas causas del acontecer histórico, toda la historia universal se nos presentará como una Historia de la Iglesia.

Alvaro D'Ors




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lunes 7 de septiembre de 2009

Sero te amavi, pulchritudo tam antiqua et tam nova, sero te amavi



Tiene buena pinta...

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viernes 4 de septiembre de 2009

Unidos por el amor a la verdad...

Lindas fotos aquí del Acto en Homenaje a Carlos VII que difundiéramos días pasados. Lindo ver en ellas a varios amigos, algunos más cercanos que otros pero todos buenos.

Lindo, también, ver sentados a pocos metros a algunos que suelen darse con todo en los debates que se arman en Wanderer, como por ejemplo en esta entrada. Recordé un fragmento de una lindísima carta que Jack Tollers escribiera a un amigo y que me ha impresionado (mucho y bien). Dice así,

«Amicus Plato, sed magis amica veritas» fue su elección definitiva (en griego, no en latín). Más amigo, mucho más amigo, infinitamente superior a cualquier otra consideración, gratitud, respeto humano, lo que sea: allí estaba el rival sin par. Soy -¡y cómo no!- amigo tuyo, pero infinitamente más amigo de la verdad (eso se lo había enseñado, claro, Platón).

Esto de tener que elegir se las trae, ¿sabes? Uno querría que no, pero a veces no hay remedio:

Desde ahora, cinco en una casa estarán divididos: tres contra dos, y dos contra tres.

Estarán divididos, el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.

¿Desde cuándo? La respuesta está en el Evangelio: desde ahora, desde que llegué al mundo, y no se les vaya a ocurrir a ustedes que vine a traer paz a la tierra, idea imbécil si las hay (Lc. XII, 51).

¿Paz? Tu abuela. Y he aquí entonces la tercera paradoja: soy amigo tuyo en la medida en que sea capaz de pelearme con vos por decirte algo, o corregirte, o lo que sea. Y ciertamente que no espero menos de tu parte.

Nosotros, el grupo nuestro que sigue unido a pesar de veinticinco años de avatares de todo tipo, diferencias, peleas, banderías y todo lo demás, es un ejemplo claro de lo que te digo. Si alguien viniera y te preguntara, ¿cuál fue la receta para que aún sigan siendo amigos después de tanta cosa, después de que cada uno se casó con distintas mujeres, adoptó diferentes conductas ante cada circunstancia, se afilió a éste o estotro grupo, partido o lo que fuere?

No hay receta. Pero lo cierto es que nos une (¿o unía?) un común denominador fuerte como la muerte, indestructible como pocas cosas: el amor a la verdad. Todos, en mayor o menor medida, queríamos saber la verdad. La saboreábamos, la sabíamos, y aún, quizás, la sabemos.


Lamento mucho no haber podido ir. Y felicito al organizador.


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lunes 31 de agosto de 2009

Hoy inaugura


XXI Exposición del Libro Católico

Del 31 de agosto al 13 de septiembre del año del Señor 2009

Lema:

Toma y lee el buen libro

Casa de la Empleada

- Obra de Monseñor Miguel de Andrea-

Sarmiento 1272 - Capital Federal
(a
200 mts. del Obelisco)

Auspicia

Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas

Organiza

Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico


Programa de actividades culturales

El horario de la Exposición es:

Lunes a sábados de 9 a 21 hs. y domingos de 15 a 21 hs.

Todos los actos comienzan a las 19 hs. en punto

Lunes 31 de Agosto: ACTO INAUGURAL - 19 hs.


INAUGURACIÓN Y BENDICIÓN

S.E.R. Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata.

Presidente Honorario de la Exposición.

Bienvenida

Da. María Angélica Sánchez de Torillo, Presidenta de FACE.

D. Manuel Outeda Blanco, Fundador y Presidente de la Exposición.

Distinciones año 2009

20ª Entrega Estatuilla Padre Leonardo Castellani”
(autora: María Alba Blotta)

Dr. Carlos A. Velasco Suárez.

21ª Entrega del Galardón “Cruz del Sur”

Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC).

Premios año 2009:

  • 15ª Faja de Honor "Padre Leonardo Castellani”.

Jurado:

Prof. José María Castiñeira de Dios

Prof. Enrique Mario Mayochi

Pbro. Dr. Danilo Eterovi Garrett.

  • XV Certamen Literario Católico Nacional “Cardenal Antonio Quarracino”.

Jurado:

Dr. Jorge Ferro,

Prof. María Elena Vigliani de La Rosa

Prof. Marta Susana Campos.

Locución:
Centro de Profesionales de Acción Católica
“Santo Tomás de Aquino”. Buenos Aires.

Martes 1º de Septiembre: PRESENTACIÓN DE LIBRO - 19 hs.


A los 70 años de la obra poética en un solo tomo que agrupa todos los libros publicados por este autor
.

Título:

Obra 1938-2008.

Autor:

Prof. José María Castiñeira de Dios.

A cargo:

Dr. Pedro Luis Barcia (Presidente de la Academia Argentina de Letras).

Miércoles 2 de Septiembre: CONFERENCIA - 19 hs.


Tema:

"Los 30 años de Puebla y los desafíos que nos propone Aparecida.

Orador:

Pbro. Dr. César Salvador Sturba (Asesor Jurídico Eclesiástico y Miembro de la Comisión para la Causa de los Santos del Arzobispado de Buenos Aires).

Jueves 3 de Septiembre: CONFERENCIA - 19 hs.


Tema:

"La dignidad de la persona. Células madre y derecho a la vida.

Orador:

Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja (Miembro de la Pontificia Academia para la Vida).

Viernes 4 de Septiembre: CONFERENCIA - 19 hs.


Tema:

María Reina del Santo Rosario de San Nicolás: su reciente coronación”.

Orador:

Rvdo. Mons. Roque Manuel Puyelli (Director del Instituto de Estudios Mariológicos de la Universidad del Salvador).

Sábado 5 de Septiembre: PROYECCIÓN DE DOCUMENTAL - 19 hs.


En conmemoración del 75 aniversario del XXXII Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires (1934).

Proyección de Documental.

Exposición con objetos, publicaciones y fotos del Congreso Eucarístico.

Coordinación General:

Centro de Estudios General Manuel Belgrano.

Domingo 6 de Septiembre: CONCIERTO - 19 hs.


Coro del Instituto Superior de Cultura Religiosa
.

Dirección:

Mtro. Carlos Andrés Aciar.

Lunes 7 de Septiembre:

ENTREGA DE PREMIOS "MONSEÑOR MIGUEL DE ANDREA" - 19 hs.


Ceremonia de entrega de premios “Monseñor Miguel de Andrea”, primera edición.

Galardón instituido por el Consejo Superior de la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas, Obra de Monseñor de Andrea, en homenaje a su fundador

Acompaña:

Coral Canticorum.

Dirección:

Marta Bellido.

Martes 8 de Septiembre: PRESENTACIÓN DE LIBRO - 19 hs.

Homenaje a Carlos Alberto Sacheri a los 35 años de su partida a la Casa del Padre.

Título:

Sacheri: predicar y morir por la Argentina”.

Autor:

Dr. Héctor Hernández.

A cargo:

R.P. Dr. Alfredo Sáenz S.J. (Miembro de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina).

Dr. José María Sacheri.

Miércoles 9 de Septiembre: CONFERENCIA - 19 hs.


Presentación de la Encíclica Social de Benedicto XVI “Caritas in Veritate” (Caridad en la Verdad)
.

Tema:

"Acerca de la Encíclica «Caritas in veritate» del Papa Benedicto VI sobre la cuestión social.

Orador:

R.P. Dr. Enrique J. Laje, S.J. (Profesor de Teología)

Jueves 10 de Septiembre: CONFERENIA - 19 hs.


En adhesión al Año Sacerdotal proclamado por el Papa Benedicto XVI al conmemorarse el 150 años de la partida a la Casa del Padre de San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars).

Tema:

"In Persona Christi. La fisonomía espiritual del Sacerdote de Cristo.

Orador:

R.P. Dr. Alfredo Sáenz S.J. (Miembro de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina).

Viernes 11 de Septiembre: PRESENTACIÓN DE GUÍA - 19 hs.


Presentación de la Guía Eclesiástica Argentina, edición 2009.

A cargo de:

D. Miguel Woites (Director de la Agencia Informativa Católica Argentina).

Sábado 12 de Septiembre: CONCIERTO - 19 hs.


Coro del Profesorado del CONSUDEC.

Dirección:

Mtro. Marcelo Ignacio Centurión.

Domingo 13 de Septiembre: CLAUSURA. SANTA MISA -
19 hs.


Preside:

Su Emcia. Revma. Cardenal Jorge Mario Bergoglio S.J., Arzobispo de Buenos Aires y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.

Intención:

"Por las vocaciones sacerdotales, para que su entrega al servicio del Evangelio transmitiendo el misterio salvífico de Cristo Eucaristía, den frutos abundantes para la Santa Madre Iglesia.”

Guía:

Centro de Profesionales de Acción Católica

“Santo Tomás de Aquino”. Buenos Aires.


INFORMES

Cel.: (011) 15.4470-7734 - Fax: (011) 4322-9572

Horario: de Lunes a Viernes de 9 a 21 hs.

Correo Electrónico: librocatolico@yahoo.com.ar

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www.librocatolico.yocreo.com

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

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viernes 28 de agosto de 2009

De drogas y drogas


El pasado 26 de agosto la Corte Suprema argentina despenalizó la tenencia y consumo de drogas para uso personal. De hecho, el fallo no hizo más que reconocer algo que ya sucedía de hecho, no hay más que pasar cerca de cualquier plaza o parque para sentir el olor a la marihuana, pasar cerca de una villa o lugar marginal para ver el tristísimo espectáculo de niños consumiendo paco o pegamento epoxi, asomarse a una "fiesta" rave o similar para ver a los miles de adolescentes con su botellita de agua (para evitar la deshidratación que produce el consumo de éxtasis o drogas similares), en pleno Barrio Norte o Recoleta (especialmente alrededor de las zonas donde viven muchos estudiantes) es posible ver los deliveries de alcohol y drogas a la tardecita...

Como han señalado tímida pero acertadamente los Curas Villeros, con este fallo la Corte está dando un mal ejemplo que tendrá, con seguridad, trágicas consecuencias. Cf. S. Th., I-II, q. 92., a. 1.

Pero no es ésta, la única noticia de estos días relacionada con las drogas. Creemos que hay un droga mucho más dañina que la cocaína, la marihuana, el paco o el éxtasis. Esa droga es la democracia moderna. Pero tan drogados estamos que, una vez más, se vuelve a demostrar su imposible existencia y más insistimos en ella. Todo este papelón de la Ley de Emergencia Agropecuaria es una cabal prueba de la gravedad del consumo de drogas alucinógenas, en este caso, la democracia: un artículo "escondido" en un proyecto de ley, la sanción de esa ley sin que nadie la leyera, su veto son meros capítulos de un nuevo bochorno donde participan con igual responsabilidad el gobierno, los legisladores oficialistas y los opositores.

Ya lo decía el gran Marcel de Corte,

El estado moderno será el encuadramiento, el grillete o el aparato de prótesis que, supliendo la carencia de vida social, permitirá a sus súbditos vivir (si así puede llamarse) en "democracia".

Por lo tanto ¿la democracia moderna es un régimen que no se puede cambiar? No es un régimen. Es una mistificación, una ilusión análoga --transplantada al plano colectivo-- a la que procura al individuo el uso de estupefacientes. Los hombres creen gobernarse a sí mismos. En realidad, favorecidos por esta creencia irracional, otros hombres los gobiernan y continuarán gobernándolos si les procuran su ración cotidiana de droga. Todas las modernas técnicas de información se utilizan para este fin. Es una constante, decía el Cardenal de Retz: "Los hombres quieren ser engañados." Prefieren el sueño a la realidad. Esto es corroborado, plenamente por los innumerables seres humanos que han muerto desde hace dos siglos o que están dispuestos a morir por la "democracia".

Aunque se ha demostrado que la "democracia" tiene solamente por esencia un círculo-cuadrado, están persuadidos de que existe o que existirá. La ficción democrática penetra e impregna a tal punto su mentalidad desarraigada de lo real por el individualismo y por el subjetivismo que, extirparla por la fuerza o por la luz radioactiva de la verdad, supondría matar al enfermo. Además, la experiencia de dos siglos prueba que todas las tentativas de destruir la "democracia" han contribuido a reforzarla, porque doblan o triplican la dosis de narcótico necesaria a ese fin. Todo el arte de los mistificadores demócratas consiste en ofrecer a los hombres exiliados de sus comunidades naturales, una sociedad imaginaria, y en persuadirlos de que el estado moderno es capaz de realizarla, siempre que les confieran --a esos generosos filántropos-- el poder de gobernar la máquina. Así, las más vulgares voluntades de poder pueden manejar al animal político que al estar ya lejos de las sociedades naturales, se han transformado en títere.





Antes era pan y circo.
Ahora paco libre y fútbol estatal.
¡26 años de democracia!

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jueves 27 de agosto de 2009

Consuelo de las madres que lloran por sus hijos


Quiero aprovechar el día de Santa Mónica para recordar a las muchas madres que lloran por sus hijos.

Contra las ideas de progresistas y conservadores por igual, con su exitismo y su cripto pelagianismo, la vida de Santa Mónica --como la de muchos otros santos-- nos recuerda que a "los buenos" también les suceden cosas malas. Pero, también, que los llantos de una madre no serán desoídos por Dios.

Un lindo raconto de su vida en el sitio de EWTN.


Santa Mónica, ruega por nosotros.

[Imagen gentileza de EWTN.]
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Publico invitación recibida

XII Encuentro de Formación Católica

de Buenos Aires

EDUCACIÓN

PARA TIEMPOS DIFÍCILES

-Resistir edificando en la Verdad-

-19, 20 y 21 de Septiembre de 2009-

Casa Ntra. Sra. de la Misericordia

(Centro de Espiritualidad Rosellana )

-San Miguel-

TEMARIO:

*La educación integral: virtudes ,

Dones del Espíritu Santo y Obras

*Semblanza pedagógica del p. Alberto García Vieyra

*La Familia, primera educadora.

*Constructivismo y Psicología

*El educador, jardinero de hombres:

la propuesta educativa de Saint-Exúpery

*Una experiencia histórica: la Revolución

en la cultura occidental.

*Análisis crítico de la Ley de Educación Sexual

y sus implicancias.

*El testimonio católico del educador

*Globalizació n y educación

*Lenguaje, ideología, y cultura.

*El proyecto educativo oficial vigente:

circunstancias, motivos y cosmovisión

Expositores:

Dr. Antonio Caponnetto,

R.P. Alfredo Sáenz s.j.,

Lic. Ernesto Alonso

Lic. Silvina Marlia de Alonso

Lic. Mónica del Río

Dr. Bernardino Montejano

Dr. Juan A. Treglia

Pbro Dr. Ignacio Andereggen

Dr. Hugo Verdera

Hna. María Pía Leguizamón MD

Sr. Martín Viano

Lic. Araceli R. Álvarez de Viano

Lic. Maricel Donadío de Gandolfi

El día Domingo 20 se realizará una Procesión (15.30 hs.) culminando con la Santa Misa -rito extraordinario-celebrada por S.E.R. Mons. Baseotto.

Aranceles:

hab.:$200.-, habit. comunes: $180.-

Sin hospedaje $150.-

(Incluye: Conferencias, pensión completa -desde el sábado a la mañana hasta el lunes 21 por la tarde, en la clausura-, asado de camaradería y espectáculos) . Servicio de guardería. Exposición de Libros y Arte sacro.

Transportes desde capital federal .

Informes e Inscripción:

En Capital: Riobamba 337 - (011)4372-9670

En Bella Vista: La Plata 1721 - (011)4666-3817

cfsanbernardo@ yahoo.com. ar

santiagoapostol_ libros@yahoo. com.ar

santiagoapostol_ bellavista@ yahoo.com. ar

Organiza:

Círculo de Formación

San Bernardo de Claraval

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miércoles 26 de agosto de 2009

Interesante: Visita guiada a lugares históricos

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martes 25 de agosto de 2009

Pensar lo impensado

En la segunda mitad de la década de 1950, durante lo más "caliente" de la Guerra Fría, un físico y matemático de la famosa Corporación RAND, Herman Kahn, que investigaba las posibilidades que tenían los estadounidenses de triunfar en una guerra nuclear con la Unión Soviética, comenzó a "pensar en lo impensable", desarrollando posibles escenarios, igualmente probables, de acuerdo con los resultados alternativos de una contienda atómica. El animarse a pensar lo que a nadie gusta pensar, pero que es posible, decía Kahn, nos posiciona mejor para enfrentar las incertidumbres del futuro.

Sobre la base de las ideas e investigaciones de Kahn, luego fueron popularizadas por el Instituto Hudson (en el que colaboraron personalidades como, por ejemplo, el politólogo francés Raymond Aron y el escritor Ralph Ellison), primero las petroleras (lideradas por Shell) y más tarde otras grandes empresas, comenzaron a desarrollar la denominada Teoría de Escenarios.

Originalmente los escenarios eran simples pronósticos de futuros variables, típicamente: uno óptimo, uno pésimo y uno intermedio, el más probable. Pero así vistos, los escenarios no tenían ninguna utilidad puesto que siempre se terminaba poniendo toda la atención en ese escenario intermedio, haciendo redundantes a los otros dos. A fines de los '60, dos planificadores de Shell, Ted Newland y Pierre Wack, comprendieron esto y decidieron "jugar" con escenarios lejanos, aparentemente poco probables, pero posibles, poniendo el foco sobre un conjunto de elementos críticos cuya variación podría afectar cualquier modelo predictivo. Dieron así con "historias", completas y coherentes, y no simples presupuestos, proyecciones o pronósticos numéricos. De esa forma, cuando se produjo la impensada --hasta ese momento-- "crisis energética" de 1973, Shell fue la única empresa de la industria que estaba preparada.

Un escenario no es una predicción pues no se trabajan con grados de certeza o probabilidades, sino con simples posibilidades. Un escenario tampoco es un pronóstico pues no existen proyecciones estadísticas. Tampoco es una profecía, un don que pocos tienen y que, obviamente, es difícil de confirmar a priori. Un escenario es el desarrollo de posibilidades distintas, alternativas y, generalmente, impensadas. Pensar escenarios posibles --suelen estudiarse más de cuatro y menos de doce, tras un largo proceso de "limpieza"-- debe ayudar a comprender las fuerzas que impulsan el sistema, las causas detrás de determinados efectos. Los escenarios son ejercicios que ayudan simplemente a pensar lo impensado... y a esperar lo inesperado.

Bastante más podría decirse de esta metodología pero a los efectos de esta entrada es suficiente. Ahora bien, estimados lectores de la bitácora Desde la Roca del Grifo, les propongo un ejercicio o juego.

Les pido me ayuden a delinear escenarios en base a las siguientes notas y artículos aparecidos en la prensa:

  • Dentro de 30 años, las actuales La Plata, Gran Buenos Aires y Rosario serán un único y compacto conglomerado urbano. Una megaciudad que se levantará sobre el 1% de la superficie del país, y donde vivirá la mitad de la población. Para peor, las proyecciones indican que no se tratará de una moderna ciudad. Todo lo contrario: de no cambiar el escenario socioeconómico, en la megaciudad abundarán barrios precarios, villas y asentamientos. [La Nación Revista, vía Centro Cultural Querencia.]
  • Un grupo de delincuentes que había salido de la Villa 31 se acercó hasta un automovilista que iba a bordo de un Volkswagen Gol para asaltarlo. Sin embargo, un prefecto se dio cuenta y, tras efectuar dos disparos al aire, hizo que los ladrones huyeran sin lograr su cometido. Este episodio ocurre a horas de la violenta protesta efectuada por habitantes de la villa, que reclamaron por el crimen de una adolescente de 17 años, que fue asesinada por un efectivo de la Prefectura cuando ella quiso asaltarlo. También hubo otra joven herida, presunta cómplice en el hecho. Los vecinos, en su mayoría jóvenes y adolescentes, incendiaron el puesto de Prefectura en el que se entregó detenido el buzo tras el hecho de la madrugada y pusieron en duda que realmente el implicado estuviera bajo arresto. ["Durante esos primeros incidentes, los manifestantes quemaron un puesto de la fuerza del que se llevaron varios uniformes." -- Télam vía El Litoral] La violenta protesta obligó al despliegue de un grupo especial de la Prefectura, fuerza con jurisdicción en el lugar por tratarse de una zona portuaria. La formación de un cordón de efectivos con cascos y escudos para contener a los revoltosos generó la ira de éstos, que apedrearon a los prefectos e incendiaron un par de automóviles abandonados y algunos neumáticos. Gases lacrimógenos y balas de goma fueron arrojados para intentar dispersar a los jóvenes, que liderados por el novio de la chica herida, obligaron a varios repliegues del cordón a fuerza de piedrazos, al punto de destruir escudos y apropiarse inclusive de un par de ellos. Los jóvenes improvisaron bombas molotov para arrojar contra los efectivos de la Prefectura, quienes recibieron el apoyo de hombres de la Policía Federal que se apostaron en las cercanías. [26 Noticias] Cerca de las 17, liberaron a los cuatro detenidos y los manifestantes se calmaron y dejaron de atacar a los efectivos que permanecieron hasta la noche en el lugar, al igual que decenas de vecinos. [Télam vía El Litoral] [Videos de todo esto aquí.]

  • ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de ‘solución’ es un error… Costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psico-social profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. …No hay solución… Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no… Yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas… Somos una nueva ‘especie’, ya somos otros bichos, diferentes a ustedes… Mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultiva en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad… La post-miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, los satélites, los celulares, la Internet, las armas modernas… Mis comandos son una mutación de la especie social… Nosotros somos una empresa moderna, rica… Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos la muerte. Ustedes mueren de miedo… Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad… Estoy leyendo Clausewitz ‘Sobre la guerra’. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si molestan, van a salir unos Stinger [misiles tierra-aire portátiles] Ustedes sólo pueden llegar a algún tipo de éxito si desisten de defender la ‘normalidad’. No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral…” [Traducción de “Panorama Católico Internacional” del 15 de diciembre de 2006. La entrevista fue posteriormente desmentida por el gobernador del estado de San Pablo, Claudio Lembo, cuando se le cuestionó el que permitiera el acceso a la prensa; sin embargo, la red de televisión Bandeirantes asegura que fue real. En cualquier caso, aunque haya sido "fabricada" por los periodistas, en todo caso pone en palabras las motivaciones que impulsaron a quienes protagonizaron los incidentes de San Pablo de mayo de 2006.]
No estoy tan seguro de que estemos al borde de una revolución marxista, al menos como las conocimos en el pasado; parece algo más bien como una "revolución de la nada" de la que habló Don Enrique Díaz Araujo -- aunque, en realidad, es el agravamiento de una enfermedad cultural, social, mental y espiritual de la que Baudelaire, entre otros, fue su profeta,

Il en est un plus laid, plus méchant, plus immonde!

Quoiqu’il ne pouse ni grands gestes ni grands cris,

Il ferait volontiers de la terre un débris

Et dans un bailment avalerait le monde;

C’est l’Ennui! – l’oeil chargé d’un pleur involontaire,

Il rêve d’échafauds en un fumant son houka.

Tu le connais, lecteur, ce monstre délicat,

– Hypocrite lecteur, mon semblable, mon frère!

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!

Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,

Haría complacido de la tierra un despojo

Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! — los ojos preñados de involuntario llanto,

Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,

Tú conoces, lector, este monstruo delicado,

—Hipócrita lector, —mi semejante, — ¡mi hermano!

Un orgulloso "pibe chorro" mostrando su revolver.


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viernes 21 de agosto de 2009

De listas, rankings y "el prurito de oír novedades"


Erit enim tempus,
cum sanam doctrinam non sustinebunt,
sed ad sua desideria coacervabunt
sibi magistros prurientes auribus,
et a veritate quidem auditum avertent,
ad fabulas autem convertentur.

En general, no me interesan muchos los ránkings. Tomados en forma aislada, muchas veces no son demasiado útiles, y además están sujetos a determinados supuestos (a veces, muy fuertes), tanto en la recolección como en el procesamiento de los datos.

Sin embargo, cuando leí hoy la noticia de que "La Argentina entró al top 10 de los países que generan mayor cantidad de spam" (correo electrónico basura, en general publicidad no solicitada), no pude dejar recordar otros listados donde la Argentina es líder:

y otros. No sé porqué me parece que están relacionados.



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jueves 20 de agosto de 2009

El proceso revolucionario inglés: La revolución desconocida

En general cuando se habla de revolución (con o sin mayúsculas y adjetivos toponímicos) tendemos enseguida a poner los ojos en la Francia de 1789. Pareciera que la francesa fue la primera y, luego, el modelo y paradigma de las siguientes.

Siendo que Inglaterra fue el único país de Europa que, aparentemente, fue inmune a la prédica revolucionaria e, inclusive, produjo críticas mordaces como la de Burke, se tiende a considerar esta nación como una especie de bastión del pensamiento “de derecha”. Sin embargo, se olvida que, tan sólo 50 años antes, los ingleses (y demás británicos) sufrían también los embates de otra revolución que cambiaría para siempre su faz cultural, social y política.

En el presente trabajo buscaremos desentrañar y exponer detalladamente lo que fue el proceso revolucionario en la Inglaterra renacentista y moderna. Hablamos del proceso revolucionario inglés y no de la “revolución inglesa”, en primer lugar, pues con este nombre suele denominarse en los libros de historia a los sucesos acaecidos en 1648 (reservándose el de “Segunda Revolución” a los de 1688). Pero además, porque es objetivo de este pequeño ensayo demostrar que los hechos de esos años fueron el resultado lógico de otros que tuvieron lugar desde un siglo antes y que eventualmente culminarán con la derrota definitiva de la rebelión jacobita de 1745.

La sociedad (y, aún, la política) británica conserva como un tesoro una serie de tradiciones y costumbres que suelen entusiasmar a quienes vivimos en sociedades que han sufrido de alguna manera los embates directos de la Revolución Francesa. Incluso la obra de autores liberales británicos nos puede parecer hasta cierto punto aceptable por estar aparentemente libre del espíritu ilustrado que castigó la Europa continental en el siglo XVIII y se expandió junto a los ejércitos napoleónicos por todo el territorio y más allá en el siglo siguiente. Pero ni las apelaciones a un orden natural de carácter racionalista nos deben confundir con la doctrina tomista de la ley natural, ni las costumbres que recuerdan hitos protestantes y radicalmente anti-católicos con las tradiciones medievales de la Inglaterra cuando aún era parte de la Cristiandad. Así tampoco el lejano deísmo de sus principales autores y el Gran Arquitecto de su masonería tienen que ver con el Dios personal, paternal y providente del Evangelio.

Esto lo vieron claramente los dos pensadores católicos ingleses quizás más profundos y sagaces del siglo XX: Gilbert Keith Chesterton y Hilaire Belloc [1]. Pero a veces, quizás por desconocer la historia del proceso revolucionario británico, no llegamos a entender del todo sus condenas al panorama político y cultural británico —desde los imperialistas hasta los fabianos— y sus llamados a la restauración de la verdadera Inglaterra, la verdadera Escocia y la verdadera Irlanda cuya alma tradicional (y culturalmente católica) aún pervivía en algún pub de la campiña inglesa, en la cima de alguna colina de las Tierras Altas escocesas y en las sesiones de los trovadores irlandeses.

Si este pequeño ensayo histórico (desde una perspectiva que pretende ser católica y tradicional) permite que comprendamos mejor a estos dos autores, habré cumplido ampliamente mi objetivo.

La Reforma inglesa toma características completamente diversas a las de la Reforma luterana y calvinista en el Continente. Éstas fueron rebeldías teológicas más o menos diversas que tuvieron un primer arraigo en territorios que hacía relativamente poco habían sido incorporados a la Cristiandad. Como sostiene Belloc [2], sin el apoyo oficial inglés, estas rebeliones hubiesen terminado languideciendo por inanición o pereciendo a manos de las espadas de una Cruzada, como ocurrió en los siglos anteriores con los albigenses y los husitas, y ocurrirá simultáneamente con algunas sectas fanáticas refugiadas en las aldeas alpinas.

La Reforma inglesa comenzó como muchas otras rebeliones hacia la autoridad papal en la Edad Media. Frecuentemente se ha magnificado, creo que injustamente, el papel de Enrique VIII. Más allá del martirio de personalidades notorias como el ex canciller Tomás Moro o el obispo Juan Fisher, el rey Enrique intentó siempre contener su cisma dentro de la ortodoxia, posiblemente con la idea de una futura aceptación por parte de Roma de los hechos consumados. Así se explica la feroz persecución que dio a luteranos y calvinistas en sus territorios, al mismo tiempo que gustaba de mostrar el título de “Defensor de la Fe” que los Papas le habían concedido. Comparando con monarcas medievales como Federico II o Felipe el Hermoso, Enrique VIII no fue muy distinto.

Podemos decir que entre 1534 (año de proclamación del Acta de Supremacía) y 1547 (año de la muerte del rey Enrique) Inglaterra vivió en una especie de catolicismo cismático. Pero es a partir del advenimiento del débil Eduardo VI y el predominio de sus ministros calvinistas (1547-53), cuando Inglaterra comienza a separarse efectivamente de la Cristiandad. Los años siguientes serán de guerra civil: el brevísimo reinado de Juana Grey y el intento de restauración de María I (1553), y, finalmente, la indecisión de Isabel I (1558).

Pero es con la excomunión solemne de Isabel y el establecimiento de la supremacía de la Iglesia de Inglaterra en 1562 cuando Inglaterra levanta definitivamente la bandera de la rebeldía y hunde su espada en el corazón de la Cristiandad, abriendo una profunda herida que irá corroyendo Europa y el mundo hasta la actualidad. Ciertamente, el antropocentrismo renacentista, las Guerras de Italia, el bodinismo y el maquiavelismo, el protestantismo continental, el nacionalismo francés y el alemán, y un largo etcétera harán lo suyo por destrozar el orden europeo medieval; pero el apoyo inglés fue siempre decisivo.

Conductas impensadas en la Edad Media, como el pacto con herejes e infieles, serán en la Edad Moderna moneda común. Aún en los países que permanecieron católicos, el espíritu de la Reforma se impuso a la larga, ya sea en sus relaciones con el poder político (galicanismo en Francia, josefinismo en Austria, regalismo en España), ya en la moral y las costumbres (jansenismo, quietismo, mundanización del clero). Así, cuando la Ilustración dieciochesca —las “novedades francesas”, derivadas antes de las “novedades inglesas”— haga su trabajo de zapa [3], sobrevendrá la siguiente etapa de la Revolución: la llamada francesa, comenzada en París (1789) y llevada al resto de Europa y el mundo de la mano de las bayonetas napoleónicas y su Código Civil a lo largo del siglo XIX.

Pero volvamos a las Islas Británicas. A sólo seis años del establecimiento oficial del Anglicanismo, en 1568, Isabel pacta con los rebeldes presbiterianos que se han hecho con el poder en Escocia tras el destronamiento de la reina María Estuardo. La célebre “Reina de los Escoceses”, privada de su hijo (el futuro rey Jaime), es expulsada más allá de la frontera y recibida por su prima Isabel que la aloja en una celda por el resto de su vida (mandándola ejecutar en 1587, tras casi veinte años de cautiverio).

El caso es que, en su largo reinado, Isabel impuso el “régimen monstruoso” de que habla Christopher Hollis en el libro del mismo nombre. La enumeración es larga, pero conviene hacerla rápidamente.

A la terrible represión del norte de Irlanda tras el levantamiento de 1579-1601, sigue la concesión de las tierras confiscadas a compañías privadas que “importarán” colonos protestantes y darán origen así a la “cuestión de Irlanda” [4] que perdura hasta nuestros días. Dos años después tiene lugar la primera persecución masiva de católicos en Inglaterra, que dejaría cientos de mártires; persecución que se reanudará varias veces, destacándose la muy terrible de 1588 que seguirá a la destrucción de la Armada Invencible española.

En el exterior, Isabel tolera, en cierta forma contribuye y se beneficia, de la piratería, de alguna forma origen del capitalismo anónimo moderno (en 1599 se crea la Compañía de las Indias Orientales, primera sociedad comercial moderna).

Pero, lo más importante, contribuye decisivamente al sostenimiento del protestantismo continental. Cuando la “Reina Virgen” fallece en 1603, la Revolución protestante está ya encaminada, reforzada y blindada en todo el continente.

Jaime I de Inglaterra continuará por la senda de su tía con una inmisericordia legendaria. El sobrino segundo de Isabel, ya rey de Escocia como Jaime VI, criado por los presbiterianos que lo habían quitado de manos de su madre mártir siendo un niño, fue tal vez el primer déspota moderno, impulsor de la revolucionaria idea del “derecho divino de los reyes” —a la que intentará enfrentarse en el terreno intelectual el jesuita español Francisco Suárez—. Al mismo tiempo, el rey Jaime dejó en las manos de sus ministros más fanáticos la terrible represión del catolicismo.

Al advenir Carlos I (1625), hijo del anterior, el poder del rey parece estar más seguro que nunca. Pero el despotismo del padre costará la cabeza del hijo. La Inglaterra que doscientos años antes era devastada por las luchas entre distintas ramas de la familia real estaba ahora consolidada y, además, ejerciendo su soberanía sobre todas las Islas Británicas y colonias de ultramar. Y, lo que es más importante, el rey británico era una especie de protector natural de los protestantes de todo el mundo —como demostró en 1627 dando su apoyo a los hugonotes franceses de la Rochela—.

El Calvinismo en ropajes católicos que es el Anglicanismo no podía sostenerse por mucho tiempo unificado. La semilla de la rebelión había fructificado y los “partidos” se multiplicaban, enfrentándose entre sí, incluso con violencia. Por su parte, la burguesía enriquecida primero con la rapiña de los bienes “papistas” y la piratería a costa de las potencias católicas pretendía su porción del poder político. ¿No era la riqueza signo evidente de predilección divina según una peculiar interpretación de Calvino?

En 1628 comienza efectivamente la puja entre el Parlamento y el rey. Es así que a tan sólo tres años de ocupar el trono, Carlos debe prometer la Petición de Derechos que los parlamentarios le ponen delante.

Mientras tanto, en Escocia, los presbiterianos lo desafían levantándose contra los obispos anglicanos que Carlos I les envía. Es así que en 1637 llegan a saquear la catedral de Edimburgo y forman el “Covenant” —una alianza para resistir el supuesto “cripto papismo” de los ministros anglicanos enviados desde Londres—. Los fanáticos presbiterianos alcanzan a invadir el norte de Inglaterra para forzar la firma de ese Covenant por parte del rey.

Dos años después, se reúne en Westminster (Londres) el Parlamento “largo” ya en abierto desafío al rey, y se permite el lujo de juzgar a Lord Strafford, mano derecha del monarca.

Mientras se suceden los problemas en Inglaterra y Escocia, los católicos de Irlanda pretenden ingenuamente aprovechar la ocasión y se producen levantamientos [5]. El “temor” al Papismo, unifica el Parlamento que amonesta solemnemente al rey por una supuesta falta de reacción, al tiempo que interviene en la organización del Ejército. Enviada una expedición a la Isla Esmeralda, nuevamente los católicos son rápida y cruelmente reprimidos.

En un intento desesperado por conservar su poder, Carlos I detiene a los jefes parlamentarios de la oposición; pero el descontento popular alentado por el Partido Parlamentario lo obliga a abandonar Londres a los seis días. Se da inicio así a la llamada “Guerra Civil Inglesa”.

Para poner a los escoceses de su lado, los parlamentarios ingleses se apresuran a firmar el “Covenant” con los presbiterianos. El Parlamento cuenta con los dineros y la simpatía de la burguesía y los nuevos nobles, mientras que, con algunas excepciones notables, la vieja aristocracia —en general, rural y empobrecida— toma el partido del rey.

En 1644 tiene lugar la batalla de la colina de Marston. Los “costillas de hierro” de Oliverio Cromwell, un regimiento fanático de la secta independentista, hacen la diferencia que obtiene la victoria para los parlamentarios. Así, el Parlamento decide imitar el modelo de Cromwell para todo el ejército. Un año después, el “Ejército Modelo”, ahora bajo la jefatura de Cromwell, entonando Salmos y con una ferocidad descomunal, destroza a Carlos I en Naseby.

El rey escapa a Escocia donde es “hospedado” por los presbiterianos. Éstos lo venden seis meses después al Parlamento inglés (enero de 1647). Durante un tiempo, los parlamentarios no saben bien qué hacer con su rey preso, en nombre de quien curiosamente gobiernan.

La caja de Pandora revolucionaria estaba abierta y el 6 de diciembre de 1648 estalla la llamada “Primera Revolución Inglesa”, que —como digo más arriba— fue sólo una etapa de un proceso revolucionario iniciado casi un siglo antes. El Ejército Modelo de Cromwell da un golpe de estado y detiene a 140 miembros del Parlamento sospechosos de entendimiento con el rey. El 9 de febrero del año siguiente Carlos I, quien se consideraba “rey por derecho divino”, pierde su cabeza.

Siguen cuatro años de gobierno parlamentario. Rápidamente el Parlamento “paga sus deudas” y para ello vota el Acta de Navegación estableciendo el monopolio marítimo; monopolio que defiende duramente (y con éxito) en guerra con los Países Bajos. También se encarga de los católicos irlandeses que son masacrados en Drogheda (1649), “para mayor gloria de Dios” según escribió Cromwell en carta al Parlamento [6].

Las intrigas y la amenaza de una restauración encabezada por Carlos II en el exilio desde 1651 (primero en Escocia y luego en Holanda), llevan al Parlamento a otorgar el poder supremo a Oliverio Cromwell —verdadero precursor de los dictadores (Robespierre, Napoleón, Stalin, Hitler) que cíclicamente la Revolución necesitará para encauzar sus avances y evitar la anarquía que su propia fuerza centrífuga impulsa—.

La dictadura republicana de Cromwell duró sólo cinco años pero dejó marcas imborrables en la cultura británica. Su estatua ecuestre aún se venera en las afueras del edificio del Parlamento en Londres: curiosamente el feroz dictador que fue Cromwell es el prócer de las libertades democráticas británicas.

La llamada “restauración” de 1660 no será tal realmente. La vieja aristocracia casi ha desaparecido o se ha amoldado a las nuevas circunstancias. Carlos II tiene deudas y “perdona” la vida (y la hacienda) de los asesinos de su padre. La mentalidad racionalista, que dominaba la Academia Real fundada ese año, se extendía a medida que “el interés popular por artefactos, máquinas e inventos de todas clases pronto [se convertía] en una obsesión nacional” [7].

El rey Carlos pretende reestablecer algunas de las costumbres de la vieja Inglaterra, pero vacila entre el absolutismo de su padre y las libertades parlamentarias que había jurado respetar. Su reinado es largo, pero es poco lo que puede hacer sin apoyos.

Carlos II no tiene hijos varones y la corona recaerá a su muerte en su hermano Jaime, el duque de York, que era católico desde 1671. Como previendo lo que pudiese suceder, y con la farsa de un supuesto complot jesuita para incendiar el Parlamento, en 1678 se ordena la detención de unos dos mil supuestos cripto-católicos, muchos de los cuales son ejecutados.

Al año siguiente, el rey disuelve el Parlamento en un último intento por restaurar el absolutismo. Pero el predominio liberal es ya un hecho. Cuando en 1685 adviene al trono británico el católico Jaime II, de nada le valdrán sus promesas de libertad de cultos [8].

Los protestantes no desesperan, saben bien que las hermanas del rey y sus herederas son protestantes. Pero cuando el 21 de junio de 1688 nace el hijo varón de Jaime II, los hechos se precipitan. Estalla la llamada “Segunda Revolución Inglesa”.

El 5 de noviembre desembarca en Torbay con catorce mil mercenarios Guillermo de Orange, invitado por el Parlamento y con el apoyo de los financistas de Amsterdam [9]. Tras el cambio de bandos del general John Churchill, entran los orangistas en Londres prácticamente sin oposición y a tan sólo veintidós días del desembarco.

En Edimburgo la turba “antipapista” toma la antigua Abadía de Holyrood, la saquea, quema los ornamentos católicos y profana las tumbas de los antiguos reyes de Escocia.

Jaime II parte al exilio. Recibido por Luis XIV de Francia que le promete ayuda, su reinado se limitará por el resto de su vida al Palacio de Saint Germain que le cede el “Rey Sol” —más preocupado por su política continental que por las legitimidades—.

En febrero del año siguiente, Guillermo III y María II son coronados conjuntamente tras jurar la llamada “Declaración de Derechos”. Trece años más tarde, toca el turno a Ana II, hermana menor de María y de Jaime, el “Viejo Pretendiente”.

Mientras tanto, en Irlanda las fuerzas jacobitas resisten ocupando casi toda la isla, excepto la protestante Londonderry. Entre abril y julio de 1689 fuerzas navales inglesas arriban para “liberar” a los protestantes irlandeses. Al año siguiente, Guillermo III desembarca en persona derrotando decisivamente a los católicos en Boyne [10] y Aughrim. En 1691 las últimas fuerzas jacobitas irlandesas al mando de Patrick Sarsfield [11] se rinden en Limerick.

Mientras tanto, el Parlamento hace y deshace a discreción. En 1701, salteándose al menos una decena de candidatos con mejor derecho pero católicos, se sanciona el Acta de Establecimiento que fija al elector de Hánover, Jorge, heredero. Seis años después, tiene lugar el “Acta de Unión” de las coronas inglesa y escocesa —lo que significará la postración socioeconómica de la Escocia interior de las Tierras Altas y las Islas, siempre sospechosa de simpatías jacobitas—.

Como dice Chesterton, “…cuando llegamos a Ana y al primer Jorge sin rasgos característicos, ya el rey no es el que cuenta. Príncipes mercaderes han reemplazado a todos los príncipes; Inglaterra se ha entregado al comercio y al desarrollo capitalista; y vemos establecer, sucesivamente, la Deuda Nacional, el Banco de Inglaterra, el Medio Penique de Word, la Burbuja de los Mares del Sur y todas las instituciones típicas del gobierno comercial. Aquí no discutiré si en conjunto es buena o mala la secuela moderna con sus monopolios metropolitanos, su control financiero complejo y prácticamente secreto, su marcha de maquinarias y su destrucción de la propiedad privada y de la libertad personal. Sólo expresaré que intuyo que aunque sea muy bueno, alguna otra cosa podría haber sido mejor.” [12]

A fines de 1692 tiene lugar lo que Belloc califica el “acontecimiento más notorio… desde la Reforma y la destrucción de la monarquía” [13], cuando un grupo de financistas, presenta el proyecto que dos años después dará nacimiento al Banco de Inglaterra. A cambio de un préstamo al rey de un millón y medio de libras al 8% anual, el Banco adquiría el derecho a emitir papel moneda. Al mismo tiempo, para el pago de esa deuda, se creaba un nuevo impuesto al tonelaje marítimo. En 20 años la deuda pública británica alcanzaría los 50 millones de libras. Se creaba de esta forma el sistema financiero moderno.

En 1714, tras fallecer Ana, asume entonces Jorge I, el elector de Hánover. Tanto él, como su hijo Jorge II (1727), estarán más preocupados por la situación de sus dominios alemanes que por los de la Gran Bretaña. Aquí es el Parlamento el que gobierna, no el rey, quien se convierte en mera figura decorativa.

La pacificación revolucionaria no fue fácil, especialmente en las Islas Exteriores y las Tierras Altas de Escocia donde existía mayoría católica y profundas lealtades jacobitas. En mayo de 1690 una flotilla norirlandesa bombardea al Clanranald en la pequeña isla de Eigg, asesinando a todos los sobrevivientes. En febrero de 1692 un destacamento gubernamental toma el Glencoe en las Tierras Altas escocesas, masacrando completamente a dos pequeños clanes locales, los MacIain y los MacDonald, atacados por sorpresa. Entre los muertos de Glencoe se contaron 500 “no combatientes” (ancianos, mujeres y niños).

Así fue que en 1715 cuando Lord Mar, ex ministro de Ana, decidió levantar la bandera de los Estuardo en el exilio, desembarcó en Escocia. Pero, poco enterado de la verdadera situación, erróneamente buscó apoyo en las Tierras Bajas que, siendo de mayoría presbiteriana, se lo privaron. Jaime III (VIII de Escocia) llegó a desembarcar, sólo para tener que huir a las apuradas poco más de un mes después. Los jacobitas del norte de Inglaterra también se rebelaron sin éxito. Mal parado, el jacobitismo inglés, que tan necesario será sólo treinta años después, terminó exterminado por el gobierno londinense en los meses siguientes.

Y llegamos así al ’45. El 23 de julio de ese mítico año, desembarcaba en Eriskay (Islas Exteriores) el príncipe Carlos Eduardo, hijo de Jaime, dando origen a la última y quizás la más célebre de las rebeliones jacobitas. El “Buen Príncipe Carlitos”, como fue llamado por el pueblo escocés [14], congregó a su alrededor a los principales clanes de las Tierras Altas [15] y con ellos marchó hacia Edimburgo [16]. Tomada la capital escocesa, cruzó al poco tiempo la frontera, y llegó hasta Derby a sólo 127 millas de Londres el 4 de diciembre.

Pero sin noticias confiables sobre las defensas de la capital ni del apoyo prometido por los franceses que en realidad nunca pensaron tuviese éxito, los jefes jacobitas y el Príncipe deciden regresar a Escocia a toda velocidad. En el día de 16 de abril del año de Nuestro Señor 1746, en las Tierras Altas Grampianas, en la colina de Culloden, los últimos jacobitas se plantaron frente al ejército del duque de Cumberland, hijo menor del rey hanoveriano, para intentar una última “carga”. Superados en número y armamento, más de mil “highlanders” dejarían su vida en el campo. Más del doble serían literalmente cazados por los soldados “leales” y mercenarios contratados al efecto en los años venideros. El príncipe Carlos emprende un mítico escape por la tierra escocesa, las Tierras Altas y las Islas Exteriores. Nunca más un Estuardo volverá a Gran Bretaña [17].

Tras Culloden, la Revolución queda asegurada en Gran Bretaña. Las peripecias de los últimos jacobitas pasarán a la leyenda de la mano de tonadas tradicionales de gaita [18].

Culminado el proceso revolucionario, consolidada la paz en las Islas, extirpado el Jacobitismo [19] y minimizado el Papismo, el poderío económico y militar británico tiene así las manos libres para comenzar a intervenir directamente en el escenario europeo. Los historiadores fijan el ’45 como el inicio del Imperio Británico. Derrotada la sociedad tradicional de las Islas Británicas, los agentes del nuevo imperio comenzaron su tarea apostólica para “civilizar” al mundo.

Gran Bretaña, entonces, mira la Francia de Luis XV e interviene en apoyo de María Teresa en la Guerra de Sucesión Austríaca (1744). Tiempo después, temiendo ahora el poderío de la Emperatriz, hace causa común con Prusia (1756) contra ella, sin descuidar a los franceses a quienes —mientras tanto— arrebata la India y el Canadá (1763).

La independencia de los Estados Unidos de América del Norte (1773-83) será un traspié momentáneo, de lo cual el levantamiento del bloqueo de Gibraltar (1779) es muestra evidente. Tan sólo diez años después, estalla la Revolución Francesa que desparramará las “ideas inglesas” [20] —ahora “ideas francesas”— primero con las bayonetas de Napoleón y, luego, mediante el Congreso de Viena, que consolidará el poderío británico ganado en los campos de Waterloo.

Mientras tanto en Londres, el liberalismo[21], con figuras descollantes como el primer ministro William Pitt (1757) y su hijo del mismo nombre veinte años después (1782), será el artífice de la política británica y —a lo largo del siglo XIX— de la historia del mundo. Como ha visto Canals Vidal[22], el caso de los Pitt, padre liberal e hijo conservador, fue bastante paradigmático; lo que sucedió en esa segunda mitad del siglo XVIII fue el corrimiento “hacia la izquierda” de la política británica.

Por su parte, los enriquecidos de la “Segunda Revolución” y la ética calvinista impulsarán la llamada “Primera Revolución Industrial” (1764) que coadyuvará, a la larga, a convertir a Gran Bretaña en un imperio mundial.

Al mismo tiempo, en los Estados Unidos, el fanatismo puritano de los colonos que, en conjunto con las ideas de la Ilustración, fundó esa nación, se transformará con el tiempo en un fanatismo de religión civil (que algunos autores denominan Americanismo) que se extenderá por todo el mundo a lo largo del siglo XX. Como han advertido muchos, el Imperio Estadounidense no es más que la prolongación temporal del Imperio Británico[23].

Con su sagacidad para la teología de la historia, el autor antes citado recuerda cómo ya Cromwell hablaba del “quinto reino” en referencia a Gran Bretaña. Según la interpretación tradicional —seguida tanto por protestantes como por católicos— de la profecía de Daniel (2,7), las cuatro piezas de la estatua de oro y pies de barro y las cuatro bestias que vienen del mar fueron los imperios babilónico, persa, helénico y romano. Que vienen a coincidir con los siete reinos del Apocalipsis, de los cuales “cinco cayeron, uno es, y el otro no ha llegado aún. Y cuando llegue habrá de durar poco tiempo” (17, 9-10). “Éste que tiene que venir después, y que durará poco tiempo, —dice el autor que seguimos— tal vez sea el Imperio británico (o mejor, británico-americano). Tal vez, porque creo probable que se trate de los dominios mundiales con los que ha tenido que ver la historia del pueblo de Israel.” Recordemos que el Hogar Nacional Judío (precursor del Estado de Israel) se estableció contemporáneamente al fin del Imperio británico o, mejor, su pase de posta al “imperio” estadounidense, sin el cual, Israel no subsistiría políticamente.

“Los poderes mundiales están embriagados de la sangre de los mártires y sobre ellos ha descansado la gran ciudad. El poder político orgulloso, no cristiano, ha sido siempre anticristiano. Y ahora lo es también. Descristianiza y hace idolatrar como algo absoluto y definitivo lo humano, mediante un humanismo idolátrico y antiteístico ante el cual sucumbe —como un Molok ante el cual se hacían sacrificios humanos— la existencia reconocida de la persona individual y su libertad de albedrío.” [24]

En eso estamos. Qui potest capere, capiat.



[1] Ciertamente Belloc era francés de nacimiento, de padre también francés y madre irlandesa, pero vivió toda su vida en Inglaterra, allí estudió y ejerció su actividad académica, intelectual y periodística, y allí se destacó no sólo por sus obras históricas y políticas, sino también por su poesía en inglés. Llegó a dominar como pocos la lengua de Shakespeare, dándose incluso el lujo de publicar sobre gramática con autoridad reconocida. Prueba de esto es el artículo de Belloc que, el pasado 16 de enero de 2006, el diario The New Statesman reproducía (publicado originalmente en ese mismo medio el 28 de junio de 1930): “On Spelling”, donde critica la rigidez de ciertas convenciones ortográficas y gramaticales adoptadas principalmente por la prensa y que quitan libertad y naturalidad al lenguaje.

[2] Hilaire Belloc dedica un capítulo, el IX, de su “Europa y la Fe” (Europe and the Faith, Londres: 1920) a desarrollar esta tesis –una de las principales de toda su obra historiográfica. En el cap. IV de “Así ocurrió la Reforma” (How the Reformation happened, Londres: 1928) explica el “Accidente inglés” y la motivación económica en la Reforma inglesa; en los capítulos VI a IX, destaca el papel fundamental de Inglaterra en la consolidación del Protestantismo.

[3] Este accionar es excelentemente explicado en uno de los últimos del R.P. Alfredo Sáenz, La Revolución Francesa I: La revolución cultural (Buenos Aires: Gladius, 2007).

[4] En 1607 Isabel I expropia los condados irlandeses de Donegal, Tyrone, Derry, Armagh, Cavan y Fermanagh. A partir de 1610 estos condados del antiguo reino del Ulster (norte de Irlanda) son objeto del primer proyecto de colonización a gran escala de la historia moderna, la llamada Plantación del Ulster: la corona otorga en concesión territorios a compañías privadas fundadas casi todas ellas en la Ciudad de Londres, la “City” financiera. Si bien las compañías buscaban colonos anglicanos y episcopalistas, tuvieron mayor éxito con los presbiterianos escoceses. Así, aún hoy, la población protestante norirlandesa es mayoritariamente de origen escocés y muy fanatizada con su peculiar calvinismo. Cf. Robert Kee, Ireland: A history (Londres: Abacus, 1994, 2ª edición), pp. 39-40.

[5] En noviembre de 1641 en un puente de Portadown unos cien protestantes, incluyendo mujeres y niños, son masacrados por los católicos. El hecho tomó características de leyenda y aún hoy es recordado durante las marchas orangistas en Belfast como sinónimo de la “monstruosidad del papismo”.

[6] Y agrega: “Pienso que pasamos por la espada unos 2000 hombres”. En el condado irlandés de Wexford se masacró un número similar, incluyendo 200 niños y mujeres. Confróntese este número con los cien muertos en Portadown a manos de los católicos. Antes de la expedición irlandesa de Cromwell de 1649, la mayoría católica de Irlanda tenía 59% de la tierra; después, tendrá sólo el 22%. El proceso se acelerará a partir de allí: En 1695 la tenencia católica de la tierra estaba en 14% y en 1714 en tan sólo 7%. Cfr. Kee, op. cit., p. 44-48.

[7] Robert L. Heilbroner, La formación de la sociedad económica (México: FCE, 1964), citado por Aníbal D’Ángelo Rodríguez, Aproximación a la posmodernidad (Buenos Aires: Educa, 1998), p. 75.

[8] La principal oposición a la libertad de cultos provino de los protestantes. El Parlamento de Escocia, por ejemplo, dominado por los presbiterianos de las Tierras Bajas (las Tierras Altas, de mayoría católica o episcopal —anglicana— no tenían casi representación parlamentaria), rechazó en 1686 la tolerancia a pesar de la muy tentadora oferta de libertad de comercio para los puertos escoceses. Cfr. Michael Lynch, Scotland: A new history (Londres: Pimlico, 1994), cap. 17, p. 297.

[9] El primer barón de Avernas de Gras, Isaac Antonio López Suasso, prestó dos millones de coronas sin intereses a Guillermo de Orange para la expedición a Inglaterra y, tras la revolución, se convirtió en el principal accionista de la Compañía de las Indias Occidentales. Otro judío de Ámsterdam, Salomón de Medina, fue quien “compró” la voluntad de John Churchill, general de Jaime II que se pasó a las fuerzas orangistas. Guillermo III nombró a Churchill primer duque de Marlborough, y a Medina, caballero. “Sir Solomon” fue luego uno de los principales contratistas del Ejército británico (se decía que cada victoria contribuía tanto a su fortuna personal como a la gloria del Imperio), mientras que Marlborough se haría célebre en las guerras europeas de los años venideros (es el Mambrú de la canción). Por su parte, otro financista de la Casa de Orange, Isaac Pereira, fue nombrado comisario general del Ejército de Irlanda. Cfr. Michel de Penfentenyo, Capitalismo, catolicismo y expansión económica (Buenos Aires: Forum, 1975), pp. 53 y ss. Datos contrastados con información disponible en la Jewish Virtual Library, The Jewish Encyclopedia y Jewish Heraldry, también el clásico de Albert Montefiore Hyamson, A History of the Jews in England (1908). Dice Hyamson, “indudablemente la revolución dio un ímpetu considerable a la inmigración judía, al principio desde Holanda y más tarde desde otras regiones al este de aquel país…”

[10] Todos los 12 de julio las logias orangistas desfilan por Belfast y otras ciudades norirlandesas en conmemoración de esta batalla que “salvó” al protestantismo del peligro papista.

[11] Patrick Sarsfield, con algunos de sus hombres, consiguieron que se les permitiera exiliarse en Francia. Allí conformarán la célebre Legión Irlandesa, los “Gansos Salvajes”.

[12] “Si Don Juan de Austria se hubiese casado con la Reina María de Escocia”, El hombre común (Buenos Aires: Heróica, 1958; trad. Ada Franco), original de Sheed & Ward (1950), capítulo reproducido en Eduardo B. M. Allegri, Aproximación a Chesterton (Buenos Aires: Educa, 1996), p. 171.

[13] “…[W]hat is much the most important landmark in all these years and, after the Reformation and the destruction of the monarchy, the most important event in modern English history”, A Shorter History of England (Nueva York: MacMillan, 1934), p. 455. Hay varias ediciones en castellano.

[14] Bonnie Prince Charlie en Scots (el inglés hablado en Escocia). Bonnie no tiene traducción exacta al castellano, es un adjetivo dado a alguien joven, saludable, bueno y atractivo.

[15] En el Glenfinnan el 19 de agosto se le unieron 500 hombres de los MacDonald del Glengarry, Morar y Keppoch y 700 de los Cameron del Lochiel. Al entrar al Gran Glen se sumaron 800 de los MacDonell del Glengarry y los Stewart de Appin. El 4 de septiembre al llegar a Perth el apoyo al Príncipe era ya general. (Lynch, op. cit., p. 335.)

[16] Entre los miembros de los Defensores Voluntarios de Edimburgo que hicieron frente al Príncipe Estuardo figuró David Hume —todo un símbolo de los dos mundos que se enfrentaron en el mítico ’45—. Su querido amigo, Adam Smith, se encontraba en ese momento en Francia informándose de las “nuevas ideas” de la Ilustración.

[17] Al menos desde 1648 se establece un vínculo entre los Estuardos y la francmasonería escocesa. Se tiene constancia de que los futuros Carlos II y Jaime III revistaron en sus logias. Sin embargo, la masonería británica siempre destacó el papel desempeñado por ella en la revolución de 1688 en pro de la causa orangista. Es más, Guillermo III había presidido logias en los Países Bajos, y sus sucesores hanoverianos tendrán orgullo en proteger a la masonería. Tras el exilio de Jaime III, numerosos masones supuestamente jacobitas marcharon al Continente, donde fundaron logias en Francia, Italia, Alemania y España. Entre 1688 y 1745 se produjeron varios intentos de restauración jacobita que fueron prontamente detectados y extirpados por las autoridades. ¿Habrán cooperado los masones continentales con sus “hermanos” en Albión?

[18] Entre las joyas de la tradición jacobita que aún se tocan con fervor, encontramos Bonny Prince Charlie (Buen Príncipe Carlitos), The White Cockade (la cucarda blanca, insignia jacobita) y —la más conocida de todas— Over the Sea to Skye (también conocida como Skye Boat Song) que recuerda el escape en bote del Príncipe hacia la Isla de Skye.

[19] El nacionalismo irlandés que aparecerá en ese tiempo (mediados del siglo XVIII) será originalmente un fenómeno protestante y liberal que reclamará, al igual que los americanos veinte años después, mayor poder de decisión (y oposición) en cuestiones tributarias. Recién un siglo después, a propósito de la hambruna de la papa, el nacionalismo prenderá en los católicos, sin pretender una continuidad con el jacobitismo. Más allá de alguna excepción, el nacionalismo irlandés será hasta hoy un fenómeno liberal.

[20] Bien ha notado Julián Marías la relación de ida y vuelta entre las “ideas inglesas” y las “ideas francesas” —se refiere a novedades filosóficas— a lo largo de la Edad Moderna, influyéndose mutuamente a pesar de la natural desconfianza. Cf. Historia de la Filosofía, prólogo de Xavier Zubiri y epílogo de José Ortega y Gasset (Madrid: Revista de Occidente, numerosas ediciones desde 1941 hasta 2008). No es Marías el único ni el primero que lo ha notado, pero lo traigo a colación por su posicionamiento liberal.

[21] Hasta los “Tories” (conservadores) serán liberales a partir de la Segunda Revolución. Una actitud demasiado “conservadora” podía culminar en una acusación de jacobita y, por lo tanto, de traición. Un caso paradigmático fue la entrevista en marzo de 1715 de Lord Bolingbroke, ex ministro de la reina Ana y líder “Tory”, con Jaime III en Francia para intentar convencerlo de abjurar del Catolicismo a cambio del apoyo de su partido para recuperar el trono.

[22] Este ejemplo característico es utilizado por Francisco Canals Vidal en numerosos trabajos. Puede verse en Política Española (publicado en 1977 pero que recoge escritos de la década de 1940) hasta Mundo histórico y Reino de Dios (2005).

[23] Esto lo veían claramente muchos de quienes llevaban adelante el Imperio Británico a fines del siglo XIX: Cecil Rhodes, Lord Alfred Milner, Lord Albert Grey, Lord Walter Rothschild, Reginal Brett (Lord Esher), Sir Henry Johnston, William T. Stead, Lord Arthur Balfour, Arnold Toynbee y otros. Entre ellos conformaron la Mesa Redonda (Round Table), una especie de sociedad secreta de notables que pretendía la constitución de un gran imperio mundial gobernado por blancos anglosajones protestantes (white Anglo-Saxon protestants WASPs—). Para 1915 esta sociedad secreta contaba ya con delegaciones en seis países, además de la sede británica: los Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, la India, Australia y Nueva Zelanda. El grupo publicaba The Round Table Journal: A Quarterly Review of the Politics of the British Empire.

[24] Francisco Canals Vidal, Mundo histórico y Reino de Dios (Barcelona: Scire, 2005). Aunque los estadounidenses tienen cierto prejuicio al uso del término “imperio” para designarse; lo cierto es que quien haya visitado la ciudad de Washington (D.C.) no puede negar sus características que recuerdan la Roma imperial con sus arcos triunfales, panteones, columnatas, águilas de piedra, su capitolio, sus templos. Los “padres fundadores”, entre ellos especialmente Jefferson, consideraban que los Estados Unidos estaban destinados a portar la antorcha para el mundo del conocimiento y la sabiduría de la antigüedad clásica.


Mural en honor de Oliver Cromwell en Belfast, Irlanda del Norte.
En la esquina inferior izquierda puede leerse:
"El catolicismo es más que una religión,
es una potencia política.
Por lo tanto, tiendo a creer que no habrá paz en Irlanda
hasta que la Iglesia Católica sea destruida."


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miércoles 19 de agosto de 2009

Visita e invitaciones


Miguel Ayuso, de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid), estará de visita en la Argentina la semana próxima. La misma coincide con varias actividades en distintos ámbitos:

  • El martes 25 de agosto a las 19 hs., el Dr. Ayuso dictará la conferencia "El ágora y la pirámide: Perspectivas metodológicas", organizada por el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires y el Instituto de Filosofía Práctica. Dicha charla tendrá lugar en el Salón Soldi, Av. Callao 1542. La entrada es libre y gratuita con inscripción previa llamando al (011) 4371-3315 ó por correo electrónico a infip@fibertel.com.ar.

  • El viernes 28 de agosto a las 19.30 hs., tomará su lugar en el acto de homenaje en el centenario del fallecimiendo de Carlos VII, Duque de Madrid, organizado por el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II y la Hermandad Tradicionalista Carlos VII. El Dr. Ricardo Fraga hablará de "El legitimismo fernandista en Buenos Aires", el Sr. Bernardo Lozier Almazán sobre "Recordando la presencia de Carlos VII en Buenos Aires" y el Dr. Ayuso acerca de "El carlismo durante el reinado de Carlos VII". El acto tendrá lugar en el Salón San Martín, Av. Quintana 161, de la Ciudad de Buenos Aires. Inscripción: centenariocarlosvii@gmail.com.

  • El lunes 31 de agosto a las 19 hs., participará de las XII Jornada Abierta de Profundización y Discusión del Seminario de Filosofía del Derecho del Doctorado Conjunto UCA - Univ. de Padua en Ciencias Jurídicas. En esta ocasión, se presentarán los siguientes libros (tesis doctorales): Daniel G. Alioto, La justicia de los contratos, y María de Lezica, Dialéctica y método del Derecho. Disertarán el Dr. Daniel Limodio (decano de la Facultad de Derecho, UCA), el Dr. Félix A. Lamas (director del seminario), el Dr. Ayuso, el Dr. Daniel Herrerra (secretario académico, UCA), el Dr. Eduardo Ventura (director del doctorado) y los autores de los trabajos. La jornada es libre y gratuita.

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martes 18 de agosto de 2009

Invitación conferencia

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martes 11 de agosto de 2009

La falta de teología y de geometría


Ignatius percibió que algunos atuendos eran lo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y la decencia. La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría de una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.

[...]

La señora Reilly miró a su hijo tímidamente y le preguntó:

—Ignatius, ¿estás seguro de que no eres comunista?

—¡Oh, Dios mío! —bramó Ignatius—. Todos los días he de someterme a una caza de brujas maccarthysta en esta casa que se hunde. ¡No! Ya te lo he dicho. No soy un compañero de viaje. ¿Pero quién diablos te ha metido eso en la cabeza?

—Es que leí en el periódico que donde hay muchos comunistas es en la universidad.

—Bueno, pues, por suerte, no me encentré con ellos. Si se hubieran cruzado en mi camino, les habría dado una zurra que se habrían quedado medio muertos. ¿Acaso crees que quiero vivir en una sociedad comunal con gente como esa Battaglia amiga tuya, barriendo calles y picando piedra o lo que ande haciendo siempre la gente en esos desdichados países? Lo que yo quiero es una buena monarquía, firme, con un rey decente, de buen gusto, un rey con ciertos conocimientos de teología y de geometría, y que cultive una rica vida interior.

John Kennedy Toole,
La conjura de los necios
(A Confederacy of Dunces)




He aquí a Ignatius Reilly, sin progenitor en ninguna literatura que yo
conozca (un tipo raro, una especie de Oliver Hardy delirante, Don Quijote
adiposo y Tomás de Aquino perverso, fundidos en uno), en violenta rebeldía
contra toda la edad moderna, tumbado en la cama con su camisón de franela,
en el dormitorio de su hogar de la Calle Constantinopla de Nueva Orleans,
llenando cuadernos y cuadernos de vituperios entre gigantescos accesos de
flato y eructos.
(Del prólogo de Walker Percy.)

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