Mostrando las entradas con la etiqueta Profecía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Profecía. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de noviembre de 2010

Ave Crux Spes Nostra, Spes Unica


"Dios llegará cuando los santos sean vencidos, humillados, subidos a la cruz y el mundo pueda decir que eran unos impostores.

Ánimo. Ya queda menos."

(Malcontent)



Cristo de Cefalù, ábside de la catedral (Sicilia)



--> Leer...

jueves, 7 de octubre de 2010

De pluma ajena: Consejos de Maquiavelo al apologista de un grupo católico

Anónimo

Se dice con acierto, creo yo, que la apologética no debe ser masoquista. Pero tampoco debe ser angelista. Ni leyendas negras, ni leyendas rosas: las cosas como son, porque es la verdad la que nos hace libres.

Los consejos de Maquiavelo NO aluden a ninguna institución eclesial concreta. Describen lo que puede ser ocasión de pecado para el apologista católico.

Consejos de Maquiavelo al apologista de un grupo católico*.

1. Si alguien denuncia hechos negativos sobre tu grupo, aplicarás siempre el primer principio de mi apologética: la imagen corporativa es más importante que la realidad.

2. Negarás siempre los hechos. Si el denunciante tiene dificultad para probarlos, ganarás en tiempo y tranquilidad. Si no tiene pruebas, tu problema se disolverá.

3. Estigmatizarás a las víctimas para desacreditarlas: resentidos, rebotados, enfermos mentales, anticatólicos, viciosos, etc. No hay persona que no tenga alguna debilidad ascética o psicológica que no pueda explotarse para restarle credibilidad.

4. Ante una denuncia formal, harás todo lo posible para impedir o demorar la intervención de la autoridad eclesiástica. Si la autoridad actúa, buscarás que todo se haga con el mayor secreto posible.

5. Llamarás colaboracionismo con el enemigo a cualquier divulgación de los hechos negativos a la prensa no confesional. Así encubrirás la posible inacción o lentitud de las autoridades eclesiásticas y te ganarás su simpatía.

6. Nunca dejarás de señalar campañas de difamación (anticatólicas, masónicas, izquierdistas, progresistas). La denuncia permanente de esas campañas —reales o ficticias, poco interesa— te será útil como mecanismo de cobertura.

7. Buscarás victimizarte en toda circunstancia. Dirás que perdonas las calumnias, rezas por quienes te acusan, aceptas la cruz... Además, recordarás que hubo santos que sufrieron calumnias. De este modo mejorará tu imagen entre los católicos no muy informados, que se compadecen del que sufre y pueden creer que la persecución es signo de santidad.

8. Reclutarás simpatizantes entre los católicos sencillos, para que defiendan incondicionalmente a tu grupo. Debido a su rusticidad, creerán que prestan un servicio a la Iglesia.

9. Aplicarás a los hechos denunciados el mayor escepticismo posible. Si tienes que reconocer algo, lo harás siempre con muchas reservas.

10. Resistirás con todas tus energías cualquier intento de llegar a conclusiones más o menos generales. Primero, pedirás que no se lleve la generalización al máximo, aunque los denunciantes no pretendan tal cosa. Segundo, negarás cualquier posible relación de los hechos denunciados entre sí o con otros hechos. Tercero, los casos individuales, no importa su número, nunca serán representativos. Cuarto, los testimonios, simples o privilegiados, jamás serán indicios suficientes.

11. Si hay escritos que revelan normas, costumbres o conductas de índole general, te negarás a relacionarlos con los hechos denunciados. Siempre te será útil decir que las normas pueden incumplirse, que se admiten muchas excepciones a las reglas y que los tiempos cambian.

12. Si no tienes más remedio que reconocer hechos negativos, los banalizarás y minimizarás. Primero, usarás de las estadísticas de otros, para enfatizar, por contraste, la bondad de tu grupo. Segundo, darás insuficiente difusión a tus propias estadísticas, para que nadie pueda indagar en profundidad, y contrastar datos. Tercero, buscarás excusas en la Historia de la Iglesia, aprovechándote de la falsedad de las leyendas negras del pasado. Cuarto, difundirás hasta la saturación una leyenda rosa sobre el presente de tu grupo, para compensar posibles pérdidas en la imagen institucional.

13. Aprovecharás la polisemia del término “carisma” para usar a la Iglesia como escudo protector. Si apelar a la infalibilidad resulta muy burdo, mencionarás la asistencia del Espíritu Santo para sobrevalorar cualquier decisión de la autoridad eclesiástica sobre el grupo al que perteneces.

14. Siempre recordarás que tu grupo se compone de una mayoría buena, que irradia el bien a muchos más, para desviar la atención sobre los hechos negativos, y diluir así cualquier responsabilidad.

15. Eludirás las exigencias morales de la justicia y buscarás todas las excusas posibles para no reparar daños. Primero, dirás que nunca has obrado con malicia, como si fuera el único modo de actuar injusto hacia tu prójimo. Segundo, si tienes que reconocer un obrar negligente, te convendrá pedir disculpas en privado, y nunca por escrito, para no dejar pruebas. Tercero, usarás todos los instrumentos legales disponibles para llegar a la insolvencia o limitar al máximo la responsabilidad patrimonial de tu grupo.

16. Buscarás que los damnificados perdonen, olviden, guarden silencio y no te reclamen reparación.

17. No tratarás personalmente con denunciantes o damnificados.

18. Si no tienes otra opción que recibir a denunciantes o damnificados, los escucharás sin contestar directamente a nada de lo que te digan. Responderás con lugares comunes, evasivas y eufemismos. Para que no te acusen de mentiroso, usarás sistemáticamente de la restricción mental. Cuidarás los gestos, emplearás voz dulce y harás consideraciones piadosas (el “omnia in bonum” y la apelación a la “misericordia”, no pueden faltar).

19. Si representas jerárquicamente a tu grupo, jamás rectificarás en público, ni pedirás perdón a las personas damnificadas. Esas muestras de debilidad, perjudican tu imagen institucional.

* N.B. El autor se reconoce deudor (plagiario) de Ludovicus.







--> Leer...

domingo, 10 de mayo de 2009

Una noche funeral que se cierna sobre la tierra

Y temo que el día en que se apague una lucecilla que arde en la colina del Vaticano, lanzando melancólicos resplandores sobre la iniquidad de un mundo ingrato; el día en que -cumplida la misión providencial de haber llevado hasta el último límite la misericordia divina para preparar el camino de la justicia- la luz se apague, puede ser que un viento de muerte sacuda la pesada atmósfera que gravita sobre las almas, y que, en el momento en que una turba insensata, acaudillada por los apóstoles de la impiedad, escale los muros del templo para arrancar de la techumbre social la cruz de Cristo, que es y será siempre el pararrayos espiritual contra todas las tempestades de la vida, puede ser que una nube sombría y tormentosa invada los horizontes y los ilumine súbitamente con la centella que rasgue sus entrañas, para que veamos avanzar sobre el suelo, calcinado por la revolución, de esta Europa apóstata y cobarde una ola negra, muy negra, coronada de espumas ensangrentadas, que arrastre, entre sus aguas impuras, astillas de tronos y fragmentos de altares, y que dé comienzo a una noche funeral que se cierna sobre la tierra y parezca interrumpir la historia.

Juan Vázquez de Mella y Fanjul


--> Leer...

martes, 21 de abril de 2009

Máel Máedóc Ua Morgair

Un lindo artículo en el más lindo aún blog "Tea at Trianon" de María Elena Vidal, mal traducido por mí.

San Malaquías y el padre René Thibaut

"Mas una cosa no podéis ignorar, queridos: que ante el Señor
un día es como mil años y, mil años, como un día." 2 Pe 3:8

" En cuanto a ese día y esa hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre." Mt 24:36

Luego de que compartí algunas reflexiones acerca de la famosa “Profecía de San Malaquías” hace un mes más o menos (ver Las Profecías de San Malaquías, Parte 1 y Parte 2) un lector me envío un libro intitulado La Mystérieuse prophétie des papes por el P. René Thibaut, S.J. (Liège: Bibliothèque de la Faculté de philosophie et lettres,1951, Imprimatur: June 28, 1945, Et. Jos. Carton de Wiart). El P. Thibaut (1883-1952) fue un jesuita y académico belga que realiz
e un studio de la lista de los papas atribuida a San Malaquías. La investigación del P. Thibaut revela que existe más acerca de la profecía de lo que yo imaginaba. Es un tratado penetrante en el que, debido al vasto conocimiento del autor acerca de la Historia de la Iglesia y la Sagrada Escritura, tanto informa como inspira. El centro del libro está dedicado a unos cuadros que trazan la fecha de la Pascua a lo largo de los años, y los años bisiestos, así como varias cifras, anagramas y acrósticos con los cuales, el P. Thibaut demuestra, la lista de los Papas está imbuida. El análisis del P. Thibaut se hace complejo en el punto donde explica sus
conclusiones con claridad.

El P. Thibaut sostiene que la Profecía de los Papas es una profecía genuina. Sin embargo, la identidad del profeta real no está clara. El autor de la Profecía probablemente no es San Malaquías sino alguien que escribió bajo el nombre del gran santo irlandés con el fin de honrarlo (p.7). El P. Thibaut insiste que la Profecía no tiene como fin preocupar o turbar sino reasegurar a los fieles acerca de la Providencia de Dios inclusive durante los tiempos más dificultos. Es una suerte de litanía que celebra la Gloria y el triunfo de la Iglesia a lo largo de las edades bajo la guía de los romanos pontífices (p.24). Fue un error de las gentes del pasado (y el presente) usar la lista de los papas para predecir quién sera el nuevo
papa, ya que esa nunca fue la intención del autor original (p.20). Tampoco lo es predecir el inminente fin del mundo, porque el "día y esa hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre" (Mt 24:36).

Según el P. Thibaut, el legado papal Nicholas Sanders (1530-1581) es quien puede haber llevado el documento primitive que contenía la Profecía a Roma durante el reinado de San Pío V. Sanders pasó mucho tiempo en Irlanda, que seguía siendo católica a pesar de Isabel I. Sanders escribió De visibili Monarchia Ecclesiae en donde establece que los reinados de los papas son la mejor “medida del tiempo” (pp. 23-24). El P. Thibaut cree que la Profecía, que ev
entualmente se hace pública gracias a Wion en 1595, tiene características que señalan a un documento antiguo de origen céltico, debido principalmente al uso de las palabras y las letras en los diversos anagramas y acrósticos (p.92). Leyendo la explicación del P. Thibaut acerca de los complejos esquemas de palabras y números que contiene la lista me recuerda lo intrincado del nudo celta en los trabajos pictóricos del Libro de Kells y de otros manuscritos irlandeses iluminados, si bien lo intrincado está en los números y letras más que en el diseño.

De los 111 títulos que describen a todos los pa
pas y antipapas desde 1143 al presente, el P. Thibaut dice que, mientras los primeros 71 títulos pueden haber estado sujetos al sabotaje de algún falsificador, los últimos 40, que cubren los años entre 1572 y 2012, están intactos. La fecha 2012 es repetidamente enfatizada como coincidente con el último papa de la lista, llamado la “Gloria del Olivo”. El P. Thibaut demuestra el cálculo del año 2012 en una serie de cuadros. Los últimos 40 papas de la parte genuina de la profecía duran cuatro siglo con un promedio de 11 años de reinado, y de ese modo calcula 440 años desde 1572. 1572 +440 =2012 (pp. 22-23). El P. Thibaut demuestras cómo el año 2012 aparece en otros cálculos. Insiste también que será s
ólo en el año 2012 que se hará patente si esta interpretación de la Profecía es correcta o no (p.101).

El P. Thibaut dice que 2012 significa el final de una era en la historia de la Iglesia, recordando cómo otras eras han aparecido y pasado. La destrucción de Jerusalén en el año 70 después de Cristo marca el cierre de una era, así como la caída de Roma en el siglo V. El siglo XV vio el final de la Cristiandad medieval con la Reforma (p.22). Las revoluciones de los siglos XVIII y XIX, así como las Guerras Mundiales del XX, fueron eventos que manifestaron el juicio de Dios, así como signos de cambios para la Iglesia y el mundo (pp. 88, 92, 96). A lo largo de tales etapas, la Iglesia fue guiada por los sucesores de San Pedro (p. 22).

Hablando de San Pedro, la lista concluye con la siguiente frase: “En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Pedro el Romano, que alimentará a su rebaño en medio de tribulaciones, luego de lo cual la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez temible juzgará las naciones”. El P. Thibaut explica cómo “Pedro el Romano” no significa hablar de un papa que se haga llamar “Papa Pedro II” sino que Petrus Romanus simboliza a todos los romanos pontífices desde San Pedro, ya que la Iglesia ha atravesado persecuciones de alguna clase continuamente (p.25). La destrucción de Roma no necesariamente vendrá inmediatamente luego del fin de la era en 2012, sino que puede venir un tiempo después (p.21). Sin embargo, el P. Thibaut infiere que no es impensable que en algún punto en el futuro los Papas puedan cambiar su residencia y gober
nar la Iglesia desde algún lugar distinto a la ciudad de Roma (p.22).

El último papa en la lista recibe el título Gloriae olivae, “La Gloria del Olivo”. El P. Thibaut dice que el olivo representa al pueblo de Dios que glorifican Su juicio (p.97). una vez más, el P. Thibaut insiste en que la Profecía es genuina dado que en los últimos 400 años los títulos han descripto con precisión al papa y su reinado, demasiadas veces siendo mera casualidad. Esto es discutido en gran detalle y tal vez será el tema de futuras entradas en esta bitácora. (Hacer justicia totalmente a un trabajo tan exhaustivo está más allá del alcance

de uno o dos artículos de blog.) El P. Thibaut finaliza diciendo: L'année 2012 dira si, oui ou non, le prophête a vu clair (p.101). Eso queda por verse.

Detalle de un mosaico de San Malaquías
en la iglesia del santo en Dundalk
(Condado de Louth, Irlanda),
adjunta a un convento dominico.

--> Leer...

 

  © 2009 Desde la Roca del Grifo

True Contemplation Blogger Template by M Shodiq Mustika