Lo nuevo en la Liga Distributista

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Rescato

desde los comentarios de Infocatólica el siguiente de Luis:

Yo haría un llamamiento a no pasar sino de la papolatría a la papofobia o a la ratzingerfobia. Comprendo la indignacion -anoche tuve que explicar a mi hija de quince años que no era verdad, como dijeron en su colegio sus compañeras unánimente, que el Papa había aprobado el preservativo- pero hay que ser inteligente. Si se sale de tono, inmediatamente los papólatras y neocon harán hincapié en esas salidas como estrategia para legitimar toda esta movida infame de Monseñor Simón y de Lombardi.

Conociendo el paño, la cosa va para largo. La vieja estrategia posconciliar es instalar un magisterio paralelo, que no tiene las notas del magisterio y por lo tanto tampoco las garantías de asistencia del Espíritu Santo. Aquí se está instalando algo así como "el espíritu de Ratzinger", análogamente al "espíritu del Concilio", como explicara brillantemente en su día el Santo Padre.

La estrategia católica y ortodoxa debe consistir, primero, en una respetuosa pero firme explicación didactica sobre la naturaleza, alcance y valor del Magisterio. En esto sirve perfectamente lo que el mismo Ratzinger dice en su libro de entrevista, diferenciandolo de opiniones probabilísticas, como ha dicho Ricardo.

Segundo, en solicitar un pronunciamiento explícito de la Sede Romana, ante el dubium que se ha instalado en muchos católicos. Es un derecho de los católicos, sobre todo en materia moral, saber si están o no comprometiendo su conciencia en una materia tan delicada sobre la cual no puede existir ninguna duda. Y es obligación ineludible de la Sede Romana, obligación de Estado, confirmar en la fe a sus hermanos. Creo que hay formas jurídicas de exigir esto.

Tercero, se debe profundizar en la moral católica, enseñando didácticamente que es inmutable y que ni el Santo Padre ni Dios pueden hacer que algo malo per se pueda ser bueno. Aquí se debe resistir con uñas y dientes, porque otro de los efectos del magisterio paralelo es instalar el relativismo histórico. Esto es muy grave, porque pone en riesgo la totalidad del dogma catolico, sin necesidad de ningun pronunciamiento magisterial.

Desgraciadamente, el Santo Padre ha cometido un grave error prudencial, al no sopesar la trascendencia que tienen sus palabras en una simple entrevista. Del mismo modo que dice que con consultar en internet se habría percatado del error respecto de Williamson (frase un tanto sorprendente), estoy seguro de que con escuchar a una hija confundida y escandalizada se daría cuenta que no todos los pequeños tienen su exquisito sensus que permite diferenciar a Eneas Silvio Piccolomini de Pío II, a Montini de Pablo VI, a Ratzinger de Benedicto XVI. Para peor, está permitiendo que una frase discutible donde se habla de prostitución homosexual con bastante probabilidad esté siendo interpretada por sus oficiales Simón y Lombardi en forma contraria a la doctrina católica. Le costará reconocer el error, como a todo intelectual mayor. No pasa nada, sabemos por el Evangelio que Pedro ha sido solicitado por Satanás para ser zarandeado, pero que Cristo ha orado para que su fe no desfallezca. Por tanto, hay que pedirle que confirme en la fe a sus hermanos. Y mientras, resistir al magisterio paralelo, alertar, enseñar, concientizar. Nuestro Señor viene pronto, que no nos pille dormidos.

Viva Cristo Rey, Viva el Papa.


Ego autem rogavi pro te, ut non deficiat fides tua.
Et tu, aliquando conversus, confirma fratres tuos.


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martes, 23 de noviembre de 2010

Interesante artículo

A pedido de un lector, traduzco el siguiente artículo aparecido en el día de ayer. Mis comentarios próximamente, si puedo.


El diario del vaticano traicionó al Papa

Phil Lawler, 22 de noviembre de 2010

El papa Benedicto no ha cambiado la enseñanza de la Iglesia, ni siquiera ha confiado que estuviera por cambiar. El Santo Padre tampoco ha convocado a un nuevo debate sobre la moralidad de la anticoncepción. Ni siquiera ha sugerido que el uso del condón puede ser moralmente justificable algunas veces.

Sin embargo, millones de personas en todo el mundo creen que el Pontífice cambió la enseñanza de la Iglesia, que abrió a debate la cuestión de la anticoncepción y que ha justificado el uso del condón en algunas circunstancias. ¿Cómo ocurrió esto?

Una vez más, el Papa Benedicto se ha visto mal servido por su equipo de relaciones públicas. En este caso, el periódico vaticano, L’Osservatore Romano tiene casi toda la culpa por este gaffe verdaderamente desastroso.

La subversión del proyecto de un libro emocionante

Las noticias que dominan la cobertura mediática del Vaticano esta semana pueden trazar su origen hasta una entrevista en que el papa Benedicto XVI respondió unas preguntas del periodista alemán Peter Seewald. Esa entrevista fue la base de un nuevo libro emocionante, Luz del Mundo, que será publicado esta semana.

El libro es el tercero de este tándem colaborativo entre el Papa y Seewald. Pero es el primero desde que Benedicto XVI asumió la Cátedra de Pedro, y la noción de que un Pontífice reinante se someta a una entrevista del tamaño de un libro es en sí misma sensacional. Los lectores que esperan algo muy especial de tal libro no se verán defraudados. Luz del Mundo es de hecho sensacional.

Como entrevistador, Seewald trabaja bien. Respetuosa pero insistentemente presionó al Papa para que explique su enseñanza sobre un puñado de temas, muchos de ellos controversiales. El Papa Benedicto, por su parte, se ve cándido y lúcido al presentar sus pensamientos con la claridad simple que hace de él tan buen maestro natural. En Luz del Mundo, el lector encontrará los pensamientos honestos del Pontífice acerca de temas como:

  • La naturaleza de la infalibilidad papal y la autoridad petrina;
  • La razón real detrás del levantamiento de las excomuniones a los obispos tradicionalistas de la Sociedad de San Pío X;
  • Los límites del diálogo con el Islam;
  • La posibilidad de una renuncia papal;
  • El mensaje de Fátima;
  • La vida diaria en un palacio apostólico;
  • Las verdaderas causas del escándalo por abusos sexuales y las perspectivas de reforma.

Sobre cada uno de estos temas, el lector encuentra los dichos del Papa refrescantemente honestos y provocativos. El Santo Padre ofrece cantidad de revelaciones fascinantes, junto a una gran cantidad de reflexiones teológicas profundas. De nuevo, el libro es sensacional.

A aquellos de nosotros que recibimos ejemplares preliminares de Luz del Mundo se nos dijo que el texto estaba bajo un muy estricto embargo. Se nos prohibía citarlo, transcribir partes o, incluso, hacer revelaciones específicas acerca de su contenido hasta su lanzamiento formal esta semana. Esta clase de embargos no son inusuales en el mundo de las editoriales (aunque en este caso la editorial era muy estricta), y los periodistas profesiones los honramos rutinariamente.

Entonces, increíblemente, el propio periódico del Vaticano violó el embargo. Traicionando al editor y quebrando la confianza de todos los demás periodistas que pretendían cumplir sus promesas, L’Osservatore Romano reprodujo un pasaje de la entrevista del Papa. Y no cualquier pasaje. El periódico del Vaticano reprodujo—sin explicación ni comentario aclaratorio—un sapasaje en el cual el Papa Benedicto reflexionaba sobre la posibilidad de que en algunos casos extremos, el impulso a utilizar un condón pueda ser muestra de una chispa de generosidad en una conciencia seriamente corrompida.

Más aún, L’Osservatore rompió el embargo y publicó el fragmento, durante un fin de semana en que el Vaticano estaba felizmente distraído en un consistorio. En un momento en que los líderes de la Iglesia debían estar celebrando una ocasión gozosa—la elevación de veinticuatro miembros al Colegio de Cardenales—altos funcionarios vaticanos se veían en apuros para explicar las palabras del Papa, publicadas prematuramente y fuera de su contexto propio.

El lanzamiento de Luz del Mundo debió haber sido otra ocasión de alegría. Con planeamiento apropiado, el editor hubiese presentado el libro del Papa con una gran campaña de publicidad. Ahora la publicidad—que podría haber ofrecido un retrato preciso y favorable del libro del Papa—se perderá en el tsunami de desinformación que actualmente atraviesa el mundo.

Lo que el Papa dijo—y lo que no dijo

De todos los pasajes que pudo haber adelantado del libro, L’Osservatore Romano eligió un comentario especulativo del Pontífice sobre el uso del condón. Cualquier periodista capaz se habría dado cuenta de antemano que este comentario iba a ser mal comprendido—especialmente si era presentado fuera de contexto.

En el pasaje que publicó L’Osservatore, el Papa Benedicto no estaba cambiando sus afirmaciones anteriores, en las que había dicho que la distribución de condones no es la manera correcta de combatir el SIDA. Sino por el contrario, ¡el Papa estaba defendiendo esta posición! Lejos de retractarse, el Santo Padre estaba explicándose y elaborando sobre ello.

En ese contexto, cuando Seewald lo presiona con una pregunta de si los condones podrían ser recomendables, el Papa contesta:

“Podría existir una base en el caso de algunos individuos, como tal vez cuando un prostituto varón usa condón, donde esto podría ser un primer paso en la dirección de una moralización, una primera asunción de responsabilidad, en el camino hacia recobrar la conciencia de que no todo está permitido y que uno no puede hacer todo lo que quiera. Pero no es realmente la forma de tratar con el mal de la infección de HIV. Esto sólo puede darse realmente en la humanización de la sexualidad.”

Cuando Seewald pide una aclaración, el Papa rápidamente agrega que la Iglesia nunca puede aceptar el uso del condón como “una solución real o moral”.

Nótese que en este ejemplo hipotético, el Papa habla de un “prostituto varón”, presumiblemente involucrado en actos homosexuales. Entonces la cuestión de la anticoncepción—la principal razón tras la oposición de la Iglesia a los condones—es eliminada de la ecuación. Este prostituto está envuelto en actos profundamente inmorales. El Papa no sugiere que el uso de un condón haga de su prostitución algo menos inmoral; sólo dice que al reconocer el imperativo de proteger a su pareja sexual, el prostituto teórico da un pequeño paso hacia un razonamiento moral apropiado.

Aquí el Papa estaba haciendo una observación teórica. No estaba enseñando, sino explicando una postura. No estaba hablando con autoridad—de hecho, antes en el libro, explica porqué nada de lo que el Papa diga en una entrevista debe tenerse como autorizado—sino especulando. Nada en lo que dijo el Papa, o en la forma en que lo dijo, refleja cambio alguno en la enseñanza de la Iglesia.

En su buena exlicación de las palabras del Papa, Janet Smith observaba que “el Santo Padre no está hablando del uso del condón como anticonceptivo o de si reduce la maldad de un acto sexual homosexual; sino que está hablando del estado psicológico de alguien que podría usar un condón”. Para poner los comentarios especulativos del Papa sobre el prostituto varón en su contexto apropiado, Smith ofrece la siguiente analogía propia:

“Si alguien va a robar un banco y está determinado a usar un arma, sería mejor que la persona use un arma sin balas. Reduciría la probabilidad de heridas fatales. Pero no es la tarea de la Iglesia instruir a los ladrones de banco potenciales sobre cómo robar bancos de manera más segura y, de hecho, no es tarea de la Iglesia apoyar programas para proveer a los ladrones potenciales de bancos con armas sin balas.”

Incompetencia periodística

Si “no es tarea de la Iglesia” dar consejos de seguridad a los ladrones de banco y a los prostitutos homosexuales, ¿por qué el Papa ofrece ese ejemplo? En el contexto de una larga conversación, con un entrevistador entendido, es fácil ver cómo el Papa pudo verse tentado ha hacer comentarios especulativos. Pero en las semanas entre el tiempo de la entrevista y la fecha de publicación, ¿nadie en el Vaticano previó la posibilidad de que las palabras del Papa pudiesen ser sacadas de contexto? ¿Ninguna autoridad vaticana vetó el texto de la entrevista para asegurarse que las respuestas del Papa a Seewald no fuesen objeto de confusión y/o mala interpretación? Si esto no fue así, entonces este pontificado sufre ahora de una herida autoinfligida. Con seguridad, cualquier periodista capaz hubiese reconocido el problema potencial, inmediatamente después de leer las palabras del Papa. Cualquiera que conozca el ritmo del debate público diario hubiese podido advertir al Pontífice de que estas sutiles distinciones acerca de la moralidad del uso del condón se perdería entre la prensa secular. Jeff Miller hace una referencia ingeniosa al “factor jengibre”: la tendencia de los periodistas, cuando encuentran la mención de los “condones”, a bloquearse respecto a cualquier otra palabra. Los periodistas seculares, al leer las palabras del Papa en el párrafo anteriormente citado, sólo se preguntarían si el Pontífice está permitiendo la posibilidad del uso del condón, y concluirían que sí. Entonces, inevitablemente, la afirmación del Papa sería vista como una brecha en la enseñanza de la Iglesia.

Sin embargo, fueron los propios periodistas del Vaticano, en L’Osservatore Romano, quienes imprimieron las palabras del Papa sin ninguna presentación o esfuerzo alguno por poner los pensamientos del Pontífice en su contexto. La afirmación del Papa estaba destinada a ser un problema, su publicación prematura por parte del periódico vaticano exacerbó el problema.

En meses pasados, L’Osservatore Romano ha dejado mal parado al Vaticano con artículos pueriles acerca de los méritos de Michael Jackson, los Beatles y Los Simpson. Pero este error editorial es muchísimo más serio. Con su burdo maltrato de todo este asunto tan serio, el periódico del Vaticano ha provocado confusión mundial acerca de un asunto moral muy importante—un daño que puede llevar muchos años de trabajo doloroso para arreglar.

“Irónicamente, el mensaje de este Papa, bueno y brillante, se ha visto dificultado casi tanto por los misteriosos errores de algunos de sus ayudantes, tanto como por la cobertura del los medios mundiales”, escribió el arzobispo Charles Chaput en First Things. Por el bien de la Iglesia, esta deblace de relaciones públicas debe cesar.

¿Por qué L’Osservatore Romano viola las normas periodísticas e imprime una afirmación potencialmente explosiva fuera de su contexto apropiado? ¿Estaba el editor buscando el escándalo para empujar las ventas de Luz del Mundo sin preocuparse de su costo pastoral? ¿O el editor no se dio cuenta de los riesgos de publicar este fragmento? Cualquiera sea la respuesta, demostró que su juicio editorial no es confiable. Como un primer paso necesario para enfrentar los contínuos fiascos de relaciones públicas del Vaticano, debe pedirse la renuncia de Giovanni Maria Vian, el editor de L’Osservatore Romano.





La crucifixión de San Pedro
Miguel Angel (1550)

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viernes, 19 de noviembre de 2010

Ave Crux Spes Nostra, Spes Unica


"Dios llegará cuando los santos sean vencidos, humillados, subidos a la cruz y el mundo pueda decir que eran unos impostores.

Ánimo. Ya queda menos."

(Malcontent)



Cristo de Cefalù, ábside de la catedral (Sicilia)



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viernes, 12 de noviembre de 2010

No dejarse instrumentalizar

Muchos denunciamos en su momento los resultados desastrosos que la política pro-sionista de los Estados Unidos tendría en Oriente Medio, especialmente sobre los cristianos que residen en esa región desde siempre. Lo ocurrido la semana pasada en una iglesia de Irak es una gran tragedia que no debe hacernos caer en las tesis del neo-conservadorismo pro-sionista que justamete fue el que provocó esta situación al retirar el régimen que mantenía el equilibrio en dicho país. Con este motivo, tradujimos el siguiente artículo de The Guardian que ilustra un poco más sobre la situación de los cristianos en Oriente Medio.


El lugar del cristianismo en Oriente Medio

Extrapolar demasiado el ataque a una iglesia iraquí perpetrado por al-Qaida le sigue el juego a los que quieren lucrar con el mito del choque de civilizaciones

Chris Phillips / The Guardian / Jueves 11 de noviembre de 2010


El ataque brutal a una iglesia en Baghdad por parte de al-Qaida la semana pasada, junto con los ataques de esta semana, ha provocado un renovado interés en el número decreciente de los cristianos en el mundo árabe. Aunque algunos comentaristas han limitado sus análisis a la tragedia que tuvo lugar en Irak, otros han generalizado al hablar del destino de los cristianos en toda la región.

Un artículo en Foreign Policy llegó a sugerir que el ataque a la iglesia podia significar “el final del cristianismo en Medio Oriente”. Pero generalizaciones como éstas abonan a los fanáticos que quieren perpetuar el mito del choque de civilizaciones. Aún cuando el sentimiento anti-cristiano pueda haber crecido en las márgenes extremistas de las sociedades árabes como Irak, esto no debería oscurecer la harmonía que ha sido característica de otras partes del mundo árabe.

En Egipto, Líbano, Siria, Palestina, Jordania y, muy rápidamente, Irak, la comunidad Cristiana está reduciéndose y, en estos lugares, la vida se está tornando inconfortable. Los ataques sobre los cristianos coptos en Egipto se han elevado y muchos se quejan de la discriminación institucional por parte del Estado. En forma similar, los cristianos que viven en la Gaza gobernada por Hamas se quejan de la falta de protección ante los ataques de los extremistas.

En este contexto, los ataques en Baghdad sólo sirven para escalar los temores de una potencial persecución, especialmente luego de que al-Qaida declarase que los árabes cristianos son un “objetivo legítimo”. De hecho, el ataque fue justificado como represalia por la prisión de dos mujeres musulmanas que ellos dicen están siendo retenidas por sacerdotes coptos en Egipto, sugiriendo la internacionalización de su campaña iraquí a todo el mundo árabe.

Sin embargo, como Robert Fisk ha sugerido, el número declinante de cristianos también puede explicarse en gran medida por la demografía y las condiciones más favorables para la emigración.

En primer lugar, los cristianos tienen familias mucho más pequeñas que los musulmanes—una tendencia de larga data que no está vinculada a los hechos políticos recientes—. En segundo lugar, con la excepción de Irak (donde hubo un incremento dramático de las partidas luego de la invasión de 2003), las migraciones cristianas desde el mundo árabe son parte de un proceso que ya lleva varias generaciones y no una reacción repentina. La migración hacia Occidente comenzó a fines del siglo XIX y nunca se frenó ni siquiera durante el gobierno cristiano del Líbano entre las décadas de 1920 y 1950. Sesenta y tres por ciento de los árabes estadounidenses son cristianos, lo cual ha facilitado la inmigración hacia los Estados Unidos, favorecida por las relaciones familiares. Aunque la inestabilidad política producida por la guerra civil libanesa y la guerra en Irak ha catalizado la migración, ésta debe analizarse en el marco de una tendencia de largo plazo y no como el resultado de un creciente anticristianismo.

De hecho, grandes partes del mundo árabe siguen siendo tolerantes y muestran una profunda harmonía entre las comunidades. El hecho que lo demuestra es que la mayoría de los cristianos desplazados de Irak no han viajado a Occidente sino a otros países árabes, principalmente Siria y Jordania.

En Jordania, la monarquía hashemita desde hace tiempo gusta mostrarse como protectora de la minoría cristiana, que consiste en el 6% de la población. Incluso tienen escaños reservados en el parlamento, representan una proporción significativa de la comunidad de negocios y lugares de fuerte presencia Cristiana como el pueblo de Madaba son atracciones turísticas principales para la industria turística jordana.

Aunque Jordania es una sociedad religiosa, es importante notar que, según un estudio sobre actitudes árabes de 2010 realizado por la Universidad de Maryland, sólo el 16% de los jordanos listaron el Islam como su principal identidad, comparado con el 31% de los egipcios y el 61% de los marroquíes. Por el contrario, el 58% de ellos se ven a sí mismo primero como jordanos, y un 19% como árabes, identidades que no sólo toleran a los cristianos, sino que los ven como iguales.

Siria, también, tiene un largo registro de protección de los cristianos. Históricamente fue un refugio para los cristianos armenios que escapaban de las masacres turcas durante la Primera Guerra Mundial. Hoy, cerca del 10% de los sirios son cristianos y, aunque disminuyan su proporción, mantienen una posición realmente privilegiada. Las festividades cristianas pueden celebrarse en público, los cristianos tienen las posiciones claves en los negocios y el gobierno, e incluso el Estado provee electricidad y agua gratuita a las iglesias y exime de impuestos a los sacerdotes.

Ideológicamente, el partido oficial Ba'ath es laico y, aunque la constitución exija que el presidente sea musulmán, la clase gobernante, miembros todos ellos de la secta alawi, ven el beneficio de apoyar a otra minoría. Por lo que no es sorprendente que la mayoría de los cristianos sirios hablen positivamente del gobierno, viéndolo como protector del Islam radical—un mito que el gobierno quiere perpetuar—.

Por supuesto que los regímenes de Siria y Jordania fallan en otros numerosas cosas. Ambas son dictaduras con malos registros en derechos humanos. Y aunque ambos regímenes ofrecen libertad e igualdad cultural a los cristianos, niegan estos mismos derechos a otros grupos, notoriamente a los kurdos en Siria y a algunos palestinos en Jordania. Sin embargo, en la cuestión específica de la libertada de los cristianos estos dos países demuestran lo errado de quienes sostienen que los gobiernos árabes permiten la discriminación y la persecución de los cristianos.

Más aún, a un nivel social más amplio en toda la región, parece totalmente injusto sugerir que los musulmanes árabes de repente se han vuelto contra sus compatriotas cristianos. Una porción fundamentalista en cada país puede ser que comparta algunas de las ideas extremistas de al-Qaida, pero eso no significa que las mismas sean aceptadas por toda la sociedad. Incluso grupos islamistas como la Hermandad Musulmana de Egipto expresaron su disgusto por las bombas de Baghdad y llamó al gobierno del Cairo a proteger las iglesias cristianas. Este tema varía a lo largo de la región, mucho más de lo que los comentaristas generalizadores están dispuestos a aceptar.

El número de cristianos puede estar bajando y los grupos fundamentalistas pueden estar ganando protagonismo en ciertos lugares como Irak, cosas que la comunidad internacional deben condenar. Sin embargo, el mundo árabe en general sigue siendo un lugar donde los cristianos y musulmanes han vivido lado a lado durante siglos, y pueden seguir haciéndolo. Tal vez deberíamos subrayar este aspecto en vez de exagerar diciendo que, de repente, toda la región se ha vuelto anti-cristiana.




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miércoles, 10 de noviembre de 2010

El "zombi católico", sus notas características

A propósito de una entrada en InfoCatólica con un muy penoso nombre: "Lo maravilloso de las 'sectas católicas'", y apropiándose de un concepto enunciado en una buena entrada de ese mismo portal en otra bitácora, dice genialmente Luis en un comentario:

  1. El zombi católico no piensa, obedece.
  2. El zombi católico adhiere en forma incondicional e irreflexiva a todo lo que dice o mande la autoridad, sea el Papa, sea el líder del movimiento que integra. Es más: adhiere porque es autoridad, no porque se diga o mande algo bueno. Adhiere sin distinguir jerarquía o modalidad. Si el Papa reinante dice que le gusta el strudel, pues le gustará a él. Si el próximo abomina de la repostería alemana, despedirá a su cocinera.
  3. El zombi católico está siempre seguro. Jamás se interroga si estará en lo cierto. Jamás desconfiará de la pureza de los motivos interiores que lo hacen adherir a la buena causa.
  4. El zombi católico está contento y conforme con el modo y todas las prácticas con que se vive el catolicismo en la Iglesia o en el grupo o movimiento que integra. Ni se le ocurre cuestionarlas o enfrentarlas con el Evangelio, para constatar si se han desviado.
  5. El zombi católico tiene alegría compulsiva. Desconoce la tristeza, las resistencias de la materia, el sufrimiento verdadero. Es más, lo niega. Niega, en general, la realidad y su realidad. Todo es maravilloso, porque vive en Disneylandia... católica.
  6. El zombi católico descuenta la mala fe de quienes critican a la Iglesia o el movimiento que integra. En particular, considera todo ataque a la organización como una conspiración. En última instancia, es Satanás el que ataca su movimiento.
  7. La crítica interna, es decir, de los mismos católicos o miembros de la organización o movimiento que integra, será para el zombi católico "mal espíritu".
  8. El zombi católico considera que el fin justifica los medios, si de salvaguardar la institución, Iglesia o movimiento que integra, se trata. En particular, recurrirá, para defender buenas causas, a argumentos capciosos, restricciones o reservas mentales, argumentos ad hominem. Tendrá especial gusto por resaltar los vicios del adversario ("Y tú más"). Si está en la verdad, puede permitirse ciertas licencias.
  9. El zombi católico se olvida que pertenece a una relgión cuyo Fundador fue crucificado por la autoridad religiosa. Que fue sacrificado con el argumento de que "es preferible que muera un hombre a que perezca todo el pueblo".
  10. El zombie católico nunca investiga las denuncias contra las autoridades de su movimiento u organización. Fundamental: No lee lo que escriben las víctimas o ex adeptos. Jamás se permite sospechar sobre sus superiores. Se limita a repetir lo que le dicen: son calumniadores, resentidos y mentirosos. Estigmatiza, sobre todo, a los "ex".
  11. El zombie católico "suspende el ejercicio de la razón, reprimiendo todo impulso de crítica o revisión de lo que dicen o mandan sus superiores" (Padre Thomas Berg, ex sacerdote legionario, explicando su salida de la Legión de Cristo).
  12. El zombie católico, cuando se pone a defender a su grupo de pertenencia, o a la Iglesia misma, suele caer en maquiavelismos.
Por cierto, para el que le interese profundizar en la zombiología católica, de mi amigo Jack Tollers.

Algunas de las geniales viñetas de la New Oxford Review que acompañaban artículos sobre la Legión de Cristo y otras de estas "sectas". Aún en tiempos en que escribir dichos artículos implicaba casi ser "excomulgado", la New Oxford Review investigó, documentó y dio a conocer terribles escándalos protagonizados por estas "sectas" y la "mafia lavanda". Aquí una muestra de esos artículos en inglés.


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martes, 9 de noviembre de 2010

La tradición en acción: El Domo de Milán


La obra se inició en 1386 en estilo gótico francés medio (rayonnant). En 1399 un arquitecto traído especialmente de Francia le dio al proyecto ideas para mejorar los instrumentos y las técnicas de construcción, especialmente para elevar las piedras hasta alturas sin precedentes. Para 1402, año de la muerte del primer Duque de Milán, la mitad de la catedral estaba terminada. Durante el siglo XV, excepto algunas construcciones menores, el ábside, parte de la nave y algunas capillas laterales, la obra estuvo parada. En 1500 y durante diez años, se construyó la cúpula octagonal y se decoró su interior con quince estatuas. Luego se agregó el gran órgano del lado norte del coro (1552) y el famoso candelabro Trivulzio (1562). Entre 1575 y 1585 se reconstruyó el presbiterio y se agregaron nuevos altares menores y el baptisterio. En ese tiempo, San Carlos Borromeo consagró el templo. En 1614 se agregaron los escaños de madera en el coro del altar mayor. A lo largo de los siglos XVII y XVIII se discutieron varios proyectos para terminar la fachada que, principalmente por falta de fondos, no pudieron llevarse a cabo. En 1762 se agregó la aguja de la "Madonnina" a 108,5 metros de altura. En 1805, Bonaparte mandó terminar la fachada, lo cual se hizo en gótico según el proyecto de Buzzi de 1649 con algunos detalles neogóticos, como por ejemplo los vitrales superiores. A lo largo del siglo XIX se fueron agregando los arcos y agujas faltantes, así como las estatuas del muro sur. La última puerta fue inaugurada a comienzos de 1965. Aún hoy se están finalizando algunos bloques que no estaban tallados.

Piedra sobre piedra, con idas y vueltas, frenadas y aceleres, veinticinco generaciones de milaneses, durante más de seis siglos, han levantado una catedral de la que se sienten orgullosos, ejemplo de magnanimidad y belleza, y de que Las Tres Leyes Naturales de la Arquitectura Eclesiástica Católica no son mera cuestión de recursos económicos, sino de la paciencia que significa formar parte de un proyecto de muy largo aliento, la humildad de saberse un mero eslabón de una cadena de generaciones y la confianza puesta en Aquél de Quien en última instancia depende el éxito o no de la obra y de Quien proveerá cómo y cuándo quiera.






Fuente: CapZicco

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jueves, 4 de noviembre de 2010

Acerca de fiestas del té, desinformación, esperanzas y engaños

¿Qué es el “Tea Party” estadounidense?

En el día de ayer, tuvieron lugar en los Estados Unidos elecciones legislativas, en las cuales sufrió su primera derrota importante Obama y sus demócratas. Entre las razones que analizan los medios de difusión aparece el surgimiento de un —no sé cómo llamarlo— “movimiento”, con el extraño nombre del Tea Party, que los mismos medios no saben bien cómo definir, aunque algunos se apresuran a tildarlos de “extrema derecha”. Y, lo curioso, es que, entre nosotros, hay quienes ven a este Tea Party con esperanza.

Tea Party hace referencia al suceso histórico conocido en castellano como el Motín del Té de Boston, en inglés Boston Tea Party, cuando comerciantes de esa ciudad portuaria norteamericana, vestidos de indios, tomaron varios buques anclados en el puerto y volcaron el cargamento de té al agua en señal de protesta por los impuestos que les cobraba Londres. Según la leyenda, fue éste el hecho que dio comienzo a la Revolución norteamericana y su posterior independencia. Que quede esto claro, fue una revuelta de protesta ante una suba de impuestos.

Cuando Obama se hace cargo de la presidencia estadounidense, en medio de una grave crisis económica, su paquete fiscal, que incluía la suba de algunos impuestos, detona el surgimiento de este Tea Party que aglutina a todos los que se oponen a dichos tributos… desde “libertarios” austriacistas como Peter Schiff, hasta localistas anti-Washington, pasando por pro-vidas, etc.

Este movimiento de raíz populista emergió durante 2009 tras una serie de manifestaciones locales coordinadas a nivel nacional vía internet para protestar contra las medidas económicas de Obama, especialmente los impuestos y la seguridad social. Dado que no tiene un único referente ni una conducción unificada, sino que trabaja mediante ideas que surgen en debates de internet y en reuniones locales, que luego reciben o no apoyos puntuales, es muy difícil saber bien cuáles son sus principios y las ideas que los motivan. En general, es más fácil saber contra qué están: el aumento del tamaño del Estado, la suba de impuestos, la suba del gasto público, la deuda externa, el déficit del presupuesto federal, las medidas gubernamentales que se consideran avances sobre la Carta de Derechos y la Constitución de ese país.

Se considera que la primera de estas protestas fue la organizada en enero de 2009 contra el “impuesto a la obesidad” que proponía el gobernador del Estado de Nueva York por parte de Trevor Leach, presidente del minúsculo grupo Young Americans for Liberty. Al mismo tiempo, la bloguera Keli Carender, de Seattle (Estado de Washington, en el otro extremo de los EE. UU.), organizó reuniones similares en febrero con la “ley estímulo” de Obama y las subas planeadas de impuestos, lo que llamó la atención de Michelle Malkin, reportera de la cadena Fox News. Rápidamente aparecieron varios proyectos, webs y páginas en Facebook para organizar un Tea Party nacional.

Dado lo difuso del movimiento, se ha recurrido a los encuestadores para conocer la composición del movimiento. Las primeras encuestas parecían confirmar las sospechas de los medios: la mayoría de sus miembros eran blancos, varones casados, mayores de 45 años, conservadores, de buena posición económica y mayor nivel educativo. Sin embargo, una concienzuda encuesta de Gallup demostró que los miembros del movimiento eran demográficamente muy similares al resto de la población. Una reciente encuesta de Bloomberg News parece darle la razón nuevamente a las primeras; aportando un dato interesante sobre le que volveremos: un 44% se consideran cristianos “vueltos a nacer”.

Respecto a las ideas del grupo, las encuestas son mucho menos definitivas. Aunque parecen coincidir en temas como una mayor dureza en las relaciones internacionales con los países musulmanes y en las políticas de inmigración, o en la oposición al matrimonio homosexual o a las limitaciones a la emisión de contaminantes, se encuentran igualmente divididos sobre temas como derechos políticos de los homosexuales, el aborto, la intervención del Estado en la economía, los salarios de los ejecutivos de las grandes corporaciones, y muchos otros de los que se vienen discutiendo en el foro público de los Estados Unidos. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, las encuestas también muestran el interés del Tea Party por la intervención del Estado federal en la creación de empleos.

Políticamente, el Tea Party no está registrado como partido y, si bien pretende ser independiente al Republicano y aunque muchos de sus miembros no votan en elecciones nacionales, discuten y apoyan a ciertos personajes de ese partido, destacándose Sarah Palin, la ex candidata a vicepresidente. Por su parte, diversas corrientes de opinión dentro de dicho partido han querido sacar fruto del movimiento, pero su éxito en lograrlo no está nada claro. Al mismo tiempo, el Tea Party ha tenido como efecto no querido, dentro del Partido Republicano, el resurgimiento del poder de los “libertarios” (preocupados principalmente por la economía) y la postergación de los “conservadores sociales” (evangélicos, pro-vidas, etc.). En las internas estatales en Alaska, Colorado, Delaware, Florida, Nevada, Nueva York, Carolina del Sur y Utah el apoyo decidido del Tea Party a determinados candidatos impresionó a los viejos republicanos.

Lo curioso del fenómeno Tea Party es el verdadero odio que despierta en casi todos los medios de prensa y en algunos comentaristas (notable, por ejemplo, los epítetos que provoca en el economista Krugman), y el temor que genera en varios políticos profesionales. Incluso, su potencial extensión internacional ha generado un creciente temor en medios y políticos europeos. Simultáneamente, entre ciertas tribus liberales y conservadoras (y, hasta, tradicionalistas), despierta esperanzas, que, desde ya, creemos condenadas a la desilusión.

El fracaso electoral de Obama en el día de ayer catapultó ahora a la fama a este movimiento. Los diarios y canales de televisión comenzaron a hablar del Tea Party. Los analistas políticos locales pretenden explicar el fenómeno. Sin llegar a tanto y tras haber hecho esta breve descripción, vamos a dar nuestra opinión.

Claramente el Tea Party sigue la estela marcada por movimientos populistas del pasado que, en general, han tenido corta vida. Aunque no podemos negar nuestro regocijo frente al miedo que generan entre políticos y periodistas este tipo de movimientos aparentemente surgidos desde las bases, tampoco podemos negar el cansancio que nos provocan estas “revoluciones” que no pasan de los eslóganes y que, cuando logran algo, no es más que un cambio para que todo siga siendo igual —recordemos en el caso argentino el “que se vayan todos” en diciembre de 2001—. Como dice Jen Pierce, en su bitácora, el Tea Party es como el personaje de Stephen King “Carrie”, “una especie de poder político telequinético que se manifiesta como una confluencia de malhumor y enojo, dentro de un adolescente infantilizado que lucha por llegar a adulto contra un padre sobreprotector”.

Pero, en realidad, lo más preocupante es lo que se esconde detrás de este movimiento, empezando por sus ideas filosóficas. Como suele suceder con los grupos “patrióticos” de los Estados Unidos, las referencias ideológicas son mayoritariamente los “Padres Fundadores”, en general, y Thomas Jefferson, en particular. Aunque ciertos autores han pretendido encontrar similitudes entre estas ideas y las conclusiones de la llamada Escuela de Salamanca —sin demasiado fundamento más que coincidencias circunstanciales—, lo cierto es que el fundamento filosófico de esos “Padres” —y muy especialmente en Jefferson— fue el iluminismo, en sus distintas versiones; lo que se expresa en el individualismo en cuestiones políticas y sociales. Como dijo Glenn Beck —el héroe mormón del Tea Party— en un comentario, repitiendo a Jefferson: “si no me rompe una pierna ni roba de mi bolsillo, ¿qué diferencia me hace?”, y lo hizo para justificar el casamiento homosexual.

Como señala Mark Amesse, en Durendal, “en el corazón del movimiento hay una revolución atea y un malentendido total sobre el propósito del hombre y el Estado”. Como explica Jen, “somos, como observó Aristóteles, animales políticos, y somos animales políticos porque sabemos, instintivamente, que la sociedad organizada está antes que nosotros. Que el individuo, como el animal doméstico, se beneficia, sobrevive y florece debido a la sociedad organizada... El problema con ese Tea Party/Carrie fortalecido [es] la idea de que los gobernados necesitan alejarse por su bien, encerrarse en sus oraciones económicas purgatorias, de modo que puedan proseguir hacia un futuro más brillante, lo sepan o no.” Como dijo Stephen Schneck en una entrevista, “la enseñanza de la Iglesia dice que existe un vínculo inseparable entre los derechos y los deberes del ciudadano y del Estado, en vistas a la promoción del bien común. Sin embargo, el Tea Party reclama derechos basados en la libertad, no en la obligación.”

El individualismo estadounidense es muy peligroso y los que abogan por él en nuestros países no saben lo que se pescan. Recientemente, los vecinos y bomberos de un pueblo rural del Estado de Tennessee se quedaron observando cómo se quemaba una casa, sin intervenir porque su dueño no había abonado antes una multa de ¡75 dólares!

En este caso, existe, además, un componente de ideología activista por el activismo mismo que, exactamente como sucedió en la Argentina en 2001/2002, corre el riesgo de ser cooptado por gente que quiere convertir un estado de ánimo en un “partido”. Y en los Estados Unidos (como en el resto de Occidente, reconozcámoslo) existe realmente un único partido en el poder: la Plutocracia. Amesse agrega: “Puedo escuchar las objeciones. El Tea Party está ofreciendo la única resistencia frente a la extensión del progresismo y el Nuevo Orden Mundial, pero es en realidad una calecita de la que nadie se quiere bajar. Es una batalla interna dentro de los rangos del enemigo; nadie está allí peleando bajo el estandarte de Cristo Rey. Parecería que los políticos corruptos y el Tea Party se merecen. Ninguna reforma duradera podrá tener lugar hasta que los Fundadores estén bien muertos y sepultados.”

Jen pronostica con toda lógica: “La cosa va a moverse. La cosa se ha movido. Vamos a ver qué sucede cuando la cosa deje de moverse y tengamos que ver la política.” De idiotas útiles está sembrado el camino del infierno.


Colorida demostración de un Tea Party
[Fuente: Durendal]




[Fuente: Wikipedia.]

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