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domingo, 6 de agosto de 2017

Dunkerque

Imaginemos visitar la Capilla Sixtina con un rollo de cartulina a través del cual sólo podemos mirar sus frescos. Seguramente observaremos varios detalles que nos dejarán impresionados; pero al salir no tendremos demasiada idea sobre el trabajo general por no haber podido contemplar el panorama completo de aquel cielorraso. Exactamente lo mismo pasa con esta película. 

El director (el afamado Christopher Nolan) eligió la técnica del PoV (punto de vista) para contar su relato; en este caso son tres puntos de vista principales (y algunos secundarios): Un soldado de infantería, un piloto de Spitfire y un capitán de yate civil. 

Pero Nolan no nos dice nada ni de cómo llegó la poderosa Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) a quedar acorralada en seis días (sí, 6). Tampoco se mete demasiado en el criminal abandono decidido por Churchill (quien luego, fiel a su estilo, se apalancará en la hazaña) para no comprometer a la Armada Real. En la película no hay desarrollo político ni estratégico de la situación de Dunquerque. Asimismo, se olvida de los franceses y belgas a cargo de la defensa del perímetro, gracias a los cuales la hazaña fue posible. Finalmente, ni para bien ni para mal, aparece en ningún lado el punto de vista alemán, ni siquiera remotamente. 

Del lado positivo, sin duda Nolan maneja muy bien el suspense, sabe cómo hacernos participar del terror que provocaban las sirenas de los Stuka, nos introduce en los combates aéreos como si fuésemos nosotros los que manejamos el Spitfire, logra horrorizarnos con la claustrofobia e impotencia de estar en un buque que se hunde, etc. Esto está realmente muy logrado. 

Hay otras pequeñas cosas que parecen errores tontos: algunas imágenes de playas desiertas (¿dónde se habían metido los 400.000 soldados?), no aparecen más de 9 spitfires, 3 heinkels, 15 bf109 (medio pobretón el asunto), ¿los altos oficiales británicos no tienen estado mayor, ordenanzas, etc.?, la gran mayoría de los buques civiles (verdaderos protagonistas de la hazaña) fueron ferrys comerciales no yates, pesqueros o veleros (que los hubo), parecería que los soldados británicos en la playa eran todos cobardes (no dudo que hubiese habido muchos casos, especialmente cuando la orden es "sálvese quien pueda") pero la realidad histórica no fue tal y que se pudiese rescatar a más del 85% se debió a la disciplina de las tropas en retirada. 

En fin, la película vale la pena verse pero si no se conoce mucho del contexto, recomiendo antes leer un poco sobre la historia que se da por sentada. 

 

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