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domingo, 14 de marzo de 2010

Respuesta bibliográficas

“¿Cuántos hombres han vendido sus almas
sólo para ser admirados por los tontos?”
G. K. Chesterton.




¿Lo que dijo Pablo VI sobre "el humo de Satanás" en la Iglesia, que los tradicionalistas siempre sacan a relucir, no está sacado de contexto?

Por alguna fisura ha entrado el humo de Satanás en el templo de Dios; es la duda, la incertidumbre, la problemática, la inquietud, la insatisfacción, la comparación, no se fían de la Iglesia; se fían del primer profeta profano que les habla, de cualquier periódico, de cualquier movimiento social para seguirlo y preguntarle si tiene la fórmula de la verdadera vida. Ya no nos damos cuenta en nuestras conciencias y ha entrado por ventanas que no debían estar abiertas a la duda. (...) Han venido, contra lo que se esperaba, después del Concilio, días nublados de búsqueda, de incertidumbre. Practicamos el ecumenismo y nos distanciamos cada vez más, procuramos ahondar abismos en vez de llenarlos. Ha sido la intervención del poder adverso: su nombre es el demonio, ser misterioso al que alude la carta de San Pedro. El Evangelio lo alude muchas veces y en los labios de Cristo vuelve la mención de este enemigo de los hombres.” Pablo VI, Homilía de la Festividad de San Pedro y San Pablo del año 1972.

¿Hubo algún buen tiempo para el Cristianismo? ¿No fue siempre más o menos igual?

Hubo un tiempo en que la filosofía del Evangelio gobernaba los Estados. En aquella época la eficacia propia de la sabiduría cristiana y su virtud divina habían penetrado en las leyes, en las instituciones, en la moral de los pueblos, infiltrándose en todas las clases y relaciones de la sociedad. La religión fundada por Jesucristo se veía colocada firmemente en el grado de honor que le corresponde, y florecía en todas partes gracias a la adhesión benévola de los gobernantes y a la tutela legítima de los magistrados. El sacerdocio y el imperio vivían unidos en mutua concordia y amistoso consorcio de voluntades. Organizado de este modo, el Estado produjo bienes superiores a toda esperanza. Todavía subsiste la memoria de estos beneficios, y quedará vigente en innumerables monumentos históricos, que ninguna corruptora habilidad de los adversarios podrá desvirtuar u oscurecer.” León XIII, Carta encíclica ‘Inmortale Dei’ n. 9.

Pero, ¿no es ésta una doctrina, digamos, "pre-conciliar"?

No olvidamos los siglos durante los cuales el Papado vivió su historia, defendió sus fronteras, guardó su patrimonio cultural y espiritual, educó a sus generaciones en la civilización, en las buenas costumbres, en la virtud moral y social, y asoció su conciencia romana y sus mejores hijos a la propia misión universal.” Pablo VI, Discurso al presidente de la República Italiana 11-I-1964.

¿No ha habido siempre "malos tiempos"? ¿Cuál es la diferencia específica de éstos?

Aquéllos que, para excusar los desórdenes de nuestro tiempo, buscan en el pasado ejemplos de desorden, olvidan que entonces existía en las costumbres o en la administración, y que, en nuestros días, está en las leyes, y que jamás hay desorden (verdaderamente duradero) que temer más que el que está consagrado por la legislación. La vergüenza de nuestro tiempo es que el mal ha sido codificado e incluso se ha llevado a la práctica con método y regularidad.” Louis de Bonald.

Bueno, ¿de Bonald? Deme un texto más actual.

¿Qué época sufrió el tormento del vacío espiritual, la profunda indigencia interior más que la nuestra, a pesar de toda clase de progresos en el orden técnico y puramente civil? ¿No se le puede aplicar la palabra reveladora del Apocalipsis: ‘Dices: rico soy y opulento y de nada necesito y no sabes que eres mísero y miserable y pobre y ciego y desnudo’?.” Pío XII, Carta encíclica ‘Summi Pontificatus’ n. 2.

Un texto más actual, le pedí.

Si no existe una verdad última, la cual guía y orienta la acción política, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia.” Juan Pablo II, Carta encíclica ‘Centessimus Annus’ n. 46.

¿Pero realmente tan mal está todo, como ustedes dicen? ¿No tenemos ahora la democracia, los derechos humanos, el diálogo, el deseo de inclusión, etc.?

Es todo un mundo el que hay que rehacer desde sus fundamentos, de salvaje hacerlo humano y de humano hacerlo cristiano. El hombre moderno ha caído tan bajo, la confusión de las inteligencias y el debilitamiento de la voluntad se han vuelto tan ‘normales’, que la obra regeneradora tendrá que ser de largo aliento.” Pío XII.

Bueno, está bien. Pero, ¿existe algún modelo para "rehacer el mundo"? ¿No podemos innovar, usar nuestra creatividad? ¿Podemos cristianizar el mundo moderno?

No, la civilización no está por inventarse, ni la ciudad nueva por construirse en las nubes. Ha existido, existe, es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad.” San Pío X, Carta encíclica ‘Notre Charge Apostolique’ n. 11.

Hablando de ese Papa. Este tema de la Restauración de todas las Cosas en Cristo que siempre repiten ustedes, los tradicionalistas, ¿no fue superado tras el Concilio Vaticano II?


Es obligación de toda la Iglesia trabajar para que los hombres se vuelvan capaces de instaurar rectamente el orden de los bienes temporales, ordenándolos hacia Dios por Jesucristo. [...] Pero es preciso que los laicos asuman como obligación suya propia la restauración del orden temporal, y que, conducidos por la luz del Evangelio y por la mente de la Iglesia, y movidos por la caridad cristiana, actúen directamente y en forma concreta.” Concilio Vaticano II, Constitución ‘Apostolicam Acquasitatem’ n. 7.

Cambiando de tema, ¿por qué sacan ustedes, los tradicionalistas, cualquier acontecimiento para ver un "acto de Dios¨? ¿Dios actúa en el mundo?

Dios actúa en la historia, aunque no aparezca en primer plano. Se podría decir que está detrás del telón. El es el director misterioso e invisible, que respeta la libertad de sus criaturas, pero al mismo tiempo mantiene en su mano los hilos de las vicisitudes del mundo. La certeza de la acción providencial de Dios es fuente de esperanza para el creyente, que sabe que puede contar con la presencia constante de Aquél que modeló la tierra, la fabricó y la afianzó.” Juan Pablo II, Catequesis durante la audiencia general del miércoles 31-10-01.

¿Pero cómo, nosotros simples mortales, podemos conocer cómo es que actúa?

Para nosotros, que conocemos toda la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, ninguna etapa de este camino puede constituir una sorpresa.” Karol Wojtyla (Juan Pablo II), Signo de Contradicción (1979).

¿Por qué tienen que venir tiempos peores aún? ¿No puede ser que vayamos progresando?

Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la Tierra desvelará el misterio de iniquidad bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un pseudo-mesianismo en el que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne.” Catecismo de la Iglesia Católica, n. 675.

La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su Muerte y su Resurrección. El Reino no se realizará mediante un triunfo histórico de la Iglesia en forma de un proceso creciente.” Catecismo de la Iglesia Católica, n. 677.

Bueno, pero eso puede suceder dentro de mil años.

Estamos en la hora de la tentación, que ha de tentar a todos los habitantes de la Tierra, como no la ha habido antes nunca ni la habrá después.” Karol Wojtyla (Juan Pablo II), Signo de Contradicción (1979).

¿No es una visión un tanto apocalíptica? ¿No ha predicado la Iglesia siempre estas cuestiones?

Nos encontramos hoy en los umbrales de una nueva escatología. (...) El Concilio Vaticano II ha dedicado un capítulo especial de la Constitución sobre la Iglesia a la escatología, pero no se trata solamente de la escatología del hombre que constituye el tema de nuestros tratados De Novissimis; el Concilio habla de la índole escatológica de la Iglesia peregrinante y de su unión con la Iglesia celestial. Esta escatología de la Iglesia es, por tanto, sui generis.” Karol Wojtyla (Juan Pablo II), Signo de Contradicción (1979).

¿Por qué se preocupa por esto?

La Iglesia no teme la sabiduría de sus adversarios, sino la ignorancia de sus hijos.” Discurso del Pbro. José Fuchs en la inauguración de los Cursos de Cultura Católica.

De vuelta usted con citas pre-conciliares.

La causa, y por así decirlo, la raíz de todos los males que atacan a modo de veneno a los individuos, a los pueblos y a las naciones y que con gran frecuencia agitan los espíritus es la ignorancia de la verdad.” Beato Juan XXIII, Carta encíclica ‘Ad Petri Cathedram’.

¿Algo más?

El reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, sin embargo, no está todavía acabado con gran poder y gloria con el Advenimiento del Reino a la Tierra. (...) Por esta razón, los cristianos piden, sobre todo en la Eucaristía, que se apresure el retorno de Cristo cuando suplican: 'Ven, Señor Jesús'.” Catecismo de la Iglesia Católica, n. 671.




Mosaico del ábside de la básilica de Sant'Apollinare in Classe (Rávena),
construida en la primera mitad del siglo VI. Un mensaje para todos los tiempos.

[Gentileza Gregorio Parvus]

 

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