Lo nuevo en la Liga Distributista

lunes, 5 de julio de 2010

¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor en tierra extranjera?

Quomodo cantabimus canticum Domini in terra aliena?

Ps. 137, 4

Guy had no wish to persuade or convince or to share his opinions with anyone. Even in his religion he felt no brotherhood. Often he wished that he lived in penal times when Broome had been a solitary outpost of the Faith, surrounded by aliens. Sometimes he imagined himself serving the last Mass for the last Pope in a catacomb at the end of the world.

Evelyn Waugh, Men at Arms.

Domingo, 20 ¼ horas. Misa, parroquia del centro de Buenos Aires. No demasiada gente. Algunos adolescentes (muy pocos para la hora), varias señoras solas de entre 50 y 60 años. Coro desafinado, bombo y dos guitarras, tocando la feísima canción del Congreso Eucarístico—melodía de jingle televisivo, letra demasiado nebulosa. Celebra uno de los obispos auxiliares porteños. Hace su entrada, en medio de la música, a paso redoblado, junto a dos seminaristas en alba. Comienza con “Buenas noches… La paz está con ustedes.”

Sonamos… De ahí en más, viejos conocidos: agregados y “arreglos” al leccionario. Ya Dios no es todo poderoso, ni Cristo reina con el Padre en la unidad del Espíritu Santo… Y se produce la desconexión. Algo así como la “absentia mentis” de Santo Tomás; sólo que ni yo soy el Aquinate, ni el que está enfrente con aires de showman es San Luis. Ni mi cabeza está enfrascada en una refutación de los maniqueos… sino que se esfuerza en imaginar que, más allá de todos los abusos, la demagogia desplegada, el show descuidado, los cambios de letra hasta en la consagración, está Nuestro Señor Jesucristo verdadera y realmente presente bajo las especies de pan y vino. Encima, en la colecta pedimos por los “mártires” palotinos...

Dudamos si en verdad no nos estamos ejercitándonos en alguna clase de “wishful thinking” que en no sea más que mera superstición. Pues si bien sabemos que la validez del sacramento está en “hacer por lo menos lo mismo que hace la Iglesia” (Conc. Trid., Sess. VII, Sacr. Com. can. XI); también que esa intención se expresa en actos exteriores que hacen al rito propio de cada sacramento, por lo que si externamente no se sigue el rito, aunque no podamos afirmar la invalidez del sacramento (que viene dada por la intención real interna del ministro), tampoco podemos afirmar lo contrario.

Ahora bien, me pregunto, ¿por qué no cruzamos entonces la Av. Rivadavia en busca de los neo-donatistas? Pero, dudo si hace por lo menos lo mismo que hace la Iglesia quien está en cisma material. “For materialiter schism it is.” Pues si cisma es “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos” (CIC can. 751c); aunque ese cisma no sea formal como lo ha expresado Ecclesia Dei numerosas veces, sí se expresa materialmente en una serie de “actos cismáticos”, por ejemplo en la violación de la jurisdicción necesaria para administrar sacramentos como la penitencia y la confirmación, y de asistir al matrimonio, o en la infracción de todo el régimen procesal canónico. ¿Y entonces?

“La superstición, ‘suspender el juicio’, como comencé a decir, es el opuesto exacto a ‘entender’. Y para grandes cantidades de católicos de hoy, no sólo la teología de Santo Tomás, sino la misma Fe se ha convertido en una superstición. Damos asentimiento sin creer, porque creer supone algún grado de entendimiento. La fe, como la ciencia, sin inteligencia es magia. Para muchos—la mayoría bajo cierta edad—la Misa de ahora poco entiende sobre el acto más grande del universo, ante el cual los ángeles se arrodillan; con la pérdida de la cultura y la ayuda de los liturgistas, la mayoría de los católicos lo ven ahora principalmente como una forma de compartir la presencia de Cristo en cada uno, especialmente mediante la parodia del beso de la paz de los benedictinos… Un sacramento, como sabemos, es un signo que efectúa lo que significa mediante la moción directa de Dios. La magia, el opuesto exacto, es la manipulación ilegítima de signos en ausencia de la causa; en la magia no hay lugar alguna para la causa, sino una ilusión, lo que no significa que no haya otros efectos debidos a otras causas: los magos del Faraón casi equipararon todos los milagros de Moisés…”

“Un teólogo me dijo una vez cuando me quejé acerca de la distribución de la Comunión de manos de laicos, ‘¡recibiría la Comunión del mismo diablo si esa fuera la única forma de hacerlo!’. Creo que estaba equivocado. Me apego a Newman quien, en una situación similar, dijo que ‘esperaría mejores días’.”

“En algunas iglesias aún tocan las campanas durante la Elevación de modo que tanto quienes están trabajando como sufriendo en un hospital puedan realizar una comunión espiritual. Las campanas son una bendición que resuena en círculos hasta las colinas sin fin.” (John Senior, The Restoration of Christian Culture).

Eterno Padre os ofrezco la Sangre, el Alma, el Espíritu, el Cuerpo y la Divinidad preciosísima de Tu Hijo Jesús en expiación de mis pecados, los pecados del mundo entero y las necesidades de nuestra Santa Iglesia Católica. Amén.

Quiera Dios que algún día podamos decir plenamente, Panem Angelorum manducavit homo, et paratur ei mensa Domini. Mientras tanto,

I conceive I should never give up my certitude in that truth which on sufficient grounds I determined to come from heaven. If I so believed, I should not pretend to argue, or to defend myself to others; I should be patient; I should look for better days; but I should still believe. (John H. Newman, Grammar of Assent.)



16 comentarios:

Juancho dijo...

Muy bueno Coronel, muy bueno.

Yo, en mi caso, me animé a ir a los neo-donatistas (que si lo entiendo bien son los lefes).

No para los domingos porque vivo lejos, pero si para alguna misa entre semana.

Y no porque quiera el cisma ni nada parecido, sino solamente buscando la Misa Gregoriana.

Si su Excelencia dispusiera que un presbítero de la arquidiócesis la celebrara (sabemos que hay gente que gustosa lo haría) no buscaría a los lefes.

Mientras tanto, sí.

Juancho.

Coronel Kurtz dijo...

Esto es simplemente lo que se me cruzó por la cabeza ayer a la noche en Misa.

No pretendo hacer con ello un casus belli.

Ni mucho menos juzgar a quienes hacen lo que pueden según su leal saber y entender. Que, al menos, es lo que yo trato de hacer en forma bastante deficiente.

Juancho dijo...

Coronel:

No, seguro que no... No era mi intención tampoco plantearlo.

Solamente comentarle como yo traté de resolver el problema en mi interior.

La verdad que mis defensas "anti-cismáticas" fueron bastante bajas.

Y viene que alguien me recuerde que los lefes se sustraen a la autoridad del Sumo Pontífice y eso no es bueno.

Lo que pasa es que uno busca algo de donde agarrarse, vió. De carne somos, es dificilisimo vivir en el desierto sin nada que comer.

Juancho.

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Juancho: Comprendo. Sin embargo, no generalizaría hablando de "los lefes".

Me consta que muchos concurren allí por no tener otra opción digna. Otros por un error de cálculo, algunos pocos por mala teología y alguno que otro sí con ánimo cismático (creo verdaderamente que son los menos).

En general son muy buena gente, lo mismo que los sacerdotes de la Fraternidad. No es difícil encariñarse con ellos.

En cualquier caso, si no se los hubiese combatido como "perros" (Madiran dixit) desde un comienzo, muy posiblemente otro gallo cantaría.

Pero, tal vez, tal vez, si las cosas siguen avanzando en la dirección que lo están haciendo, sean lo último que nos quede y, paradójicamente, los verdaderos leales al Santo Padre.

Anónimo dijo...

Su descripción debe de cuadrar con buena parte de las Misas de Domingo de Capital y del país.

Realmente, cada uno se las arregla como puede, pero si uno no se banca (porque de carne somos y nuestra fe necesita signos sensibles, perdón por la virtual herejía) tantos desmadres litúrgicos y doctrinales, y si tampoco le van mucho las celebraciones litúrgicas bastante mediocres de los lefes, puede optar por los ritos orientales. Es cierto que quedan a trasmano para la mayoría, pero al menos allí, no sólo se conserva lo esencial. Es cierto que, culturalmente, pertenecemos al rito latino, pero como la mayoría no lo hemos conocido, de alguna manera, no estamos arraigados en ninguno. Y cuando uno se ha quedado sin patria, se aviene y hace un esfuerzo por adaptarse al lugar donde lo acogen. Sobre todo si la sustancia y los accidentes y el pulchrum y la sacralidad (que deberían ser comunes a todos los ritos, aunque se manifiesten de distinta forma) subsisten en ese locus.
En fin, es la madera a la que se aferra esta náufraga.

Coronel Kurtz dijo...

Estimada Náufraga Anónima: Bastante de acuerdo.

Por supuesto que no somos masoquistas y que cuando podemos, asistimos a liturgias dignas (también las hay, aunque cada vez menos, en el Novus Ordo). Sólo que, a veces, por diversas razones, uno termina atracando donde puede.

Lo que nos preocupa es la extensión de la "oscuridad" y como a veces uno queda perdido "tras las líneas enemigas".

Lucho Paredes dijo...

Estimado Coronel:

Estuve leyendo su post y (aunque no lo crea) coincido sustancialmente con usted.

La liturgia sigue siendo una de las materias pendiente en la Iglesia en todos sus aspectos: arquitectura, arte sacro que va desde lo pictórico y demás expresiones hasta lo musical, que realmente muechas veces resulta una patada donde usted ya sabe.
Particularmente me incomoda mucho el aspecto musical, no puedo entender cómo la gente pretende cantar a Dios, alabar, confesar la fe con semejantes tonteras sentimentaloides y de mal gusto. Yo no tengo ningún problema con los intrumentos en sí, pero algunas expresiones no son aptas para la misa. Cuando uno le pregunta a un coro con qué criterio eligen una canción, sólo se guían por la melodía, sin pensar en la letra, contenidos, etc etc. Hay una grave responsabilidad de los sacerdotes que no se meten, que no son cuidadosos y encima susbestiman a los laicos.

Por razones familiares y laborales suelo viajar a la ciudad de Mendoza y suelo ir a misa cuando estoy por allá. Coronel, ojalá nunca le toque estar por ahí porque ni al "absentia" le va a alcanzar... porque la cantidad de abusos se multiplica, la calidad es pésima y el afeminamiento de muchos sacerdotes y seminaristas es preocupante.

En otros aspectos no concuerdo y me parece un poco exagerado y extremista, pero lo digo con respeto porque no vivo en Bs. As. y además desconozco los abusos que usted menciona.

Cuando he estado en Mendoza en repetidas ocasiones me han contado de las veces que sacerdotes de la diócesis de S. Rafael hacen charlas, retiros y demás actos de potestad de orden fuera de su jurisdicción y sin aviso ni autorización del ordinario del lugar. Me parece, si quiero ser medianamente objetivo, que en cierta medida es un acto cismático disfrazado de cierta ortodoxia.

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Lucho: Le agradezco su comentario.

Ciertamente fui un poco exagerado. ¡¿Qué quiere?! Estaba haciendo catarsis. Era escribir este post o acogotar a Monseñor Panchampla...

(Algún pícaro me dirá que la segunda opción era mejor. :-)

Lucho Paredes dijo...

Si señor, se entiende lo de la catarsis y trato de figurarme su desagrado con la situación descripta.

Después que le escribí un poco a las apuradas me puse repensar y a recordar algunas situaciones que me empezaron a hacer hervir, tomando un comentario, más arriba, si alguna vez llega a estar por Mendoza y asiste a misa (como me suele pasar a mi), tengo que decir con honestidad y retractarme, que su post queda chico respecto a los abusos en la liturgia.

Wanderer dijo...

Me pasa muchas veces que me pongo tan mal estando en misas como las que describe el el Coronel, que pienso que, a veces, sería conveniente quedarse en la casa y rezar el oficio o el rosario.
Solamente una vez lo hice: estaba en Santa Fe un domingo, y fui a misa a la iglesia del Carmen (creo que es la que está en la peatonal). No pude soportar al cura pavote, showman, grosero y cursi, con un séquito de imbéciles. Me levanté durante el salmo y me fui. En el hotel, recé el rosario. Espero no haber faltado al precepto, pero debía cuidar mi alma y mi paz espiritual, la cual perdía si permanecía en esa celebración.

Don Diego dijo...

Mi coronel: tal como le he contado alguna vez, aquí en Salta tenemos (gracias a Dios) misa tridentina "Summorum Pontificum" todos los domingos a las 18 hs, celebrada por un cura diocesano, en una parroquia a escasas cuadras de la Catedral.
Si bien no voy todos los domingos (porque me cuesta arrastrar al resto de la familia, a veces también porque no estoy en la ciudad), cada vez que puedo voy; cuando no puedo, me toca alguna de las misas Novus Ordo locales, las cuales (salvo alguna de las de la Catedral, y unas pocas más), son un desastre. La verdad es que mi formación litúrgica es nula, sin embargo hay cosas que "patean el hígado". Y no hablo sólo de las canciones o de los "agregados y arreglos" que usted comenta, sino también los sermones que no sólo son interminables (he llegado a sufrir homilías de más de media hora), sino que además no son nada catequéticos. Si hasta me tocó una vez un cura que, en la fiesta del Santo Cura de Ars (o en alguna otra fiesta dedicada a los curas, creo que la misa por las vocaciones religiosas, ya no recuerdo), se mandó un panegírico de casi cuarenta minutos... ¡de él mismo!, contándonos a todos los fieles cómo le nació la vocación, cuándo dudó de ella, ¡qué le gustaba y qué no de la vida sacerdotal!; en fin, un sermón infumable, además insoportable cuando los chicos, al cabo de diez minutos, ya empiezan a portarse pésimo.
Pero creo que el problema es profundísimo, no alcanzamos a ver que tan hondo es el problema: la gente ya ha perdido sensibilidad litúrgica, ya no le importa que el cura celebre mal. Quizás, a lo sumo, critican un poco el sermón (o los cantos, cuando son "muy aburridos"). No somos capaces de quedarnos después de misa a llamarle la atención al cura sobre los excesos que Roma condena (y, creo, es nuestra obligación como laicos recordárselo al cura).
Saludos

Don Diego dijo...

Mi coronel: tal como le he contado alguna vez, aquí en Salta tenemos (gracias a Dios) misa tridentina "Summorum Pontificum" todos los domingos a las 18 hs, celebrada por un cura diocesano, en una parroquia a escasas cuadras de la Catedral.
Si bien no voy todos los domingos (porque me cuesta arrastrar al resto de la familia, a veces también porque no estoy en la ciudad), cada vez que puedo voy; cuando no puedo, me toca alguna de las misas Novus Ordo locales, las cuales (salvo alguna de las de la Catedral, y unas pocas más), son un desastre. La verdad es que mi formación litúrgica es nula, sin embargo hay cosas que "patean el hígado". Y no hablo sólo de las canciones o de los "agregados y arreglos" que usted comenta, sino también los sermones que no sólo son interminables (he llegado a sufrir homilías de más de media hora), sino que además no son nada catequéticos. (sigue)

Don Diego dijo...

(cont) Si hasta me tocó una vez un cura que, en la fiesta del Santo Cura de Ars (o en alguna otra fiesta dedicada a los curas, quizás la misa por las vocaciones religiosas, ya no recuerdo), se mandó un panegírico de casi cuarenta minutos... ¡de él mismo!, contándonos a todos los fieles cómo le nació la vocación, cuándo dudó de ella, ¡qué le gustaba y qué no de la vida sacerdotal!; en fin, un sermón infumable, además insoportable cuando los chicos, al cabo de diez minutos, ya empiezan a portarse pésimo.
Pero creo que el problema es profundísimo, no alcanzamos a ver que tan hondo es el problema: la gente ya ha perdido sensibilidad litúrgica, ya no le importa que el cura celebre mal. Quizás, a lo sumo, critican un poco el sermón (o los cantos, cuando son "muy aburridos"). No somos capaces de quedarnos después de misa a llamarle la atención al cura sobre los excesos que Roma condena (y, creo, es nuestra obligación como laicos recordárselo al cura).

Saludos

Coronel Kurtz dijo...

Estimado Wanderer: Aún no llegué hasta ahí, pero en cualquier momento...

Estimado Don Diego: Coincido, deberían prohibir las homilias / sermones que duren más de 10 minutos. El cura debe anonadarse en Misa, dejar de ser el showman. El protagonista es Otro.

Respecto a la última parte del comentario, creo que debe haber un poco de las dos cosas. Si a uno le dan de comer Pati desde niño y no conoce otra cosa, es muy posible que no pueda apreciar un buen asado y hasta se le haga difícil de masticar y digerir. Sin embargo, cualquier nutricionista le dirá que un asado es mucho más alimento. Es más, posiblemente para Ud. será una "fiesta" si al Pati le agregan ketchup y mayonesa artificial, aunque sea mucho menos alimento y hasta quede completamente desnaturalizado.

Lamentablemente, sin una previa depuración, la buena liturgia se hace difícil de masticar y de digerir.

Pero, ¡ojo!, la gente sabe que le están dando Pati de comer y lo único que quiere es que termine lo antes posible.

(Disculpe mi metáfora alimenticia, pero no almorcé y ya son las 3 de la tarde.)

Lucho Paredes dijo...

Estimado Coronel:

Ahora voy a hacer catarsis yo, si me permite.
Yo también estoy harto del descuid por las celebraciones. Esto ha hecho que me haya alejado paulatinamente, etc. y que empieza por el respeto por lo sagrado, el cuidado de los ornamentos, los vasos sagrados etc. y un mínimo de buen gusto.

Estoy harto de ir a misa y esccuchar sólo la plegaria 2 dicha (no rezada) a las apuradas, sin devoción modulación y sin respeto por la Asamblea. En este sentido mucho sacerdotes tienen un 0 (cero) como mistagogos.

Estoy harto (consecuencia de lo anterior) que las bellas palabras del misal, del ordinario, la oración colecta, la plegaria, etc se escupan y no se recen... pero eso sí en la "homilía" se toman todo su tiempo para decir una sarta de sandeces. Me parece un poco soberbio poner por encima de la palabra de Dios y la rica alabanza de la Iglesia a la propia palabra irresponsable, trivial, vanidosa y tendenciosa.

Estoy harto de la homilías sin preparación, como de las homílías con la sola obsesión moralista. Como también de esas homilías donde el padrecito se dedica a comentar o a compartir el último librito que está leyendo...

Podría decir pero es suficiente. Concluyo con una anécdota de hace muchos años cuando era niño y era monaguillo. El cura párroco tenía en el placard de los ornamentos un cartelito con una frase de Fray Luis de León que siempre leía cuando lo abría: "Despacio y con gravedad di sacerdote tu misa, que lo apurado y de prisa desdice tu dignidad".

Anónimo dijo...

Estimado coronel: He leído su comentario, nada más. Desde hace años voy a la misa tradicional aunque no en Buenos Aires. Si bien soy grandecita yo conocí la misa nueva y, ahora, luego de veinte años asistiendo regularmente a la misa tridentina cuando por algún motivo voy a una misa de parroquia cada vez me quedo consternada porque siempre hay un cambio litúrgico novedoso. Reconozco que hay sacerdotes que dicen la misa dignamente pero le aseguro que en la diócesis que estoy por lo menos yo, no los conozco.
Rezo por las intenciones del sumo pontífice y en la misa se pide por el y por el ordinario del lugar. Sólo le pido a Dios que tenga misericordia de mi si esto es indebido, pero reconozco que ya no podría a asistir a las ceremonias religiosas que regularmente se realizan en mi provincia.
Ahora bien, coronel, usted que es un hombre que tiene escrúpulos, que duda con razón si hay consagración en la misa a la que va, ¿no pueden juntar firmas para que el obispo les permita una misa tridentina o de rito oriental (si la tridentina le parece demasiado barroca o que los puede confundir con los lefebvristas), o ¿asisitir a una misa donde esté seguro que el sacerdote por lo menos tiene fe? Creo que a esta altura de los acontecimientos, si se puede, no podemos asistir a esos espectáculos que más que santificar queman el alma.
Cordialmente
Sole

 

  © 2009 +

True Contemplation Blogger Template by M Shodiq Mustika