Lo nuevo en la Liga Distributista

martes, 28 de julio de 2009

Chamamé con metáfora

Me lo envía un querido amigo salteño.



Ernesto Day Linares, Ni burro tuerto ni mula esbelta.

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sábado, 25 de julio de 2009

Una enfermedad a cuyo contagio hemos sido especialmente propicios

...En el mundo de hoy una de las vías eficaces de influencia deletérea de falsas doctrinas – en el orden religioso y moral, en el social y político, y en el cultural y pedagógico – y de utilización de las mismas al servicio de una praxis revolucionaria desintegradora del orden natural, ha sido la manipulación del lenguaje mediante equívocos, que se apoyan en la imposición de significados de rigidez unívoca, correspondientes a términos a los que el sentido común reconoce una flexible y amplia jerarquización de significaciones armónicas y analógicas. Así, por ejemplo, “público” se dice como si significara “estatal”; “nación” se emplea en el sentido en que lo entendió el idealismo romántico y según el que se formuló el “principio de las nacionalidades”; la unidad política nacional o estatal se plantea según el concepto jacobino de la “república una e indivisible”; “socialización” sugiere lo que propugna el estatismo socialista; “democracia” es la fundada en el mito de la voluntad general y de la soberanía del pueblo, inspirada en fuentes rousseaunianas; libertades y “derechos humanos” se entienden desde las concepciones antropocéntricas y antiteístas de una modernidad anticristiana.

Estas significaciones, de inadecuada univocidad racionalista, dan fundamento precisamente a los equívocos que llevan el diálogo entre los hombres de nuestro tiempo al torbellino dialéctico, en el que se conmueven certezas firmes del sentido común y del patrimonio filosófico perenne válido. La esperanza de Carlos Marx de meter la dialéctica en la cabeza de sus adversarios está siendo cumplida en nuestro tiempo, y es una de las causas del desarme ideológico y de quiebra de nuestra cultura cristiana.

La realidad histórica y la contemporánea vida de los hombres de carne y hueso quedan suplantadas por este verbalismo que sirve a la dialéctica como “álgebra de la revolución”. Se consigue lanzar contra el orden cristiano y el sentido común reacciones suscitadas por violencias y artificios de la cultura y de la política que han obrado precisamente la descristianización de nuestra sociedad occidental y la quiebra del orden natural.

…Está ocurriendo que el cansancio y aburrimiento, efecto de una política positivista, que ha mitificado la tecnología, sirven de estímulo para excitar un espíritu anárquico y rebelde, frente a los valores más íntimos de la vida familiar y personal.

Se llama “derecha” al progresismo neocapitalista y al materialismo de la afirmación de lo económico como valor supremo, y se arrastra antitéticamente a la juventud hacia una “izquierda” que saca las últimas consecuencias de aquellos principios, y se lanza, en nombre del “conflicto de generaciones”, contra los ideales cristianos de la vida.

La quiebra de la capacidad de un pensamiento y de un lenguaje respetuoso con la realidad y al servicio del hombre como ser personal, lleva también a acusar como “paternalismo”, presentándolo bajo un aspecto de egoísmo y tiranía, todo ejercicio de legítima comunicación de ser, de verdad y de bien, hecha desde la fecundidad y generosidad de lo maduro. De este modo se busca llevar el impulso de la antítesis y negación hasta la misma infancia, en la medida en que ésta pueda alcanzar a ser influida por la presión de este ambiente.

Acusada toda afirmación cierta de la verdad como “dogmatismo”, y presentando como “totalitaria” cualquier invocación al principio de autoridad*, se trata de imponer como imperativa la opción por la negatividad. Es aquí donde la utilización de la dialéctica se revela como instrumento de una praxis revolucionaria cuya actitud simbolizó Goethe al poner en labios de Mefistófeles aquellas palabras: “Soy el espíritu que siempre niega.”

Si la quiebra del sentido común, y la desintegración del orden natural resultante de ella, han servido poderosamente a la pérdida de la fe y de la vida cristiana en nuestro tiempo, hay que reconocer también que son una enfermedad a cuyo contagio hemos sido especialmente propicios como efecto de la quiebra de aquella “síntesis de la religión y de la vida”, que define el ideal de la civilización cristiana, y que presidió la génesis de la Cristiandad occidental. …

– Francisco Canals Vidal,
“Introducción”, a
Política española: Pasado y futuro
(Barcelona: Acervo, 1977).


*Creo que no está de más señalar que para el profesor Canals la “quiebra del principio de autoridad” que caracteriza a estos tiempos tiene un importantísimo significado esjatológico. Ya que, afirmaba el profesor, el principio de autoridad (encarnado en el Imperio romano y proyectado en el Derecho cristiano) era el obstáculo que detenía el misterio de iniquidad (el equivalente latino de la anomia, de a-nomos, sin-ley). Hoy, cuando se pone en duda la misma naturaleza humana, cuando se niega incluso la posibilidad de hablar del bien y el mal, predomina una total anarquía en todos los órdenes de la vida humana. Cf. del autor, Mundo histórico y Reino de Dios (Barcelona: Scire, 2005). [Nota de W.E.K.]


Francisco Canals Vidal
(Barcelona, 1922-2009)


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miércoles, 22 de julio de 2009

Amante y poeta: ahora, desde la casa del Padre

El pasado 20 de julio, en Bella Vista, falleció el poeta y cantautor Ignacio Anzoátegui. Nacido en 1935, hijo de otro gran poeta de su mismo nombre, el recordado “Braulio”. Hace tiempo que venía peleando con esa terrible enfermedad que tan buena gente se ha llevado.

Autor de canciones muy populares como, “Zamba para Javier” (que cantaron Los Chalchaleros), “Masi” (María Luisa Zapiola, su mujer) o “Monólogo del amor que no quiere amar” (poniéndole música a la célebre poesía de su padre) y “Zamba para mí” (las letras de estas tres aquí). Pero también fue autor de Poemas sin guitarra – como llamó a uno de sus libros.

Dedicó a su familia todo un álbum, Cantata familiar. Fue director de la frecuencia modulada de la Radio Nacional y era miembro directivo de la Academia Argentina de Folclore y del SADAIC.

Entrevistado ayer por AM Provincia, el folclorista Jorge Andrada dijo: “Nos consta, a quienes seguimos la carrera de Ignacio, cuantos jóvenes se llaman Javier por su hermosísima zamba… Tuve el privilegio de acompañarlo, hacer uno de sus discos y cantar una de sus zambas”. Lo calificó como “maravillosa persona, conocedor, historiador, locutor, periodista y cantor, una trayectoria de bajo perfil increíble para un cantor y compositor tan grande como él. No se sentía capaz de temas de otros autores, sólo interpretaba su repertorio que era maravilloso”.

Una de sus últimas patriadas fue la participación en una cátedra para la difusión del folclore entre los alumnos de los colegios primarios y secundarios de todo el país. Dijo en esa oportunidad: “Lo que aquí nos reúne es el amor. El verdadero, el limpio, el diáfano amor por la Patria. El color y el olor de la Patria. Las palabras y las músicas que la integran y que llenan nuestro corazón desde siempre, desde el principio, desde el origen. Es nuestra tarea conocer y divulgar el patrimonio que tenemos en las manos y en la sangre”.

Hace poco, Nueva Hispanidad nos regaló Las palabras de mis canciones. Entre ellas, como ejemplo de lo que fue este hombre, copio la presentación de su canción “Regalo de cumpleaños”: “Una de las virtudes que adornan mi condición humana es la de siempre haber carecido de dinero importante, de monedas valiosas, de pesos fuertes. Esta digresión no implica queja o reproche alguno; sirve sólo de doméstica explicación para relatar lo que sucede 15 veces por año: cada uno de los 5 hijos y de los 10 nietos tienen la costumbre de cumplir años. Esta canción intentó reemplazar los regalos tradicionales, sin ningún éxito.” Pues siempre ofreció eso: su “corazón de viejo, que te quiere igual, pero que hoy parece nuevo”.

Recomiendo escuchar la emisión que el programa Paradigmas de Radio Nacional le dedicó, incluyendo fragmentos de sus canciones y reflexiones. Se puede escuchar el audio aquí:





Aquí puede descargarse La nueva voz poética del folclore (1970).





Requiscat in pace

Et luz perpetua luceat ei


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martes, 21 de julio de 2009

Contra clericales

Me piden que explique el porqué de mi definición "sanamente anticlerical". Ciertamente no se trata de la reivindicación del anticlericalismo "comecuras" que en el fondo siempre ha ocultado una posición anticatólica.

Se trata más bien de un anti-clericalismo, esto es de una oposición al clericalismo. Entendiendo el clericalismo no sólo como la intromisión injusta del clérigo en los asuntos que no le competen propiamente y en tanto clérigo, sino también como la sumisión impropia del seglar a la opinión del clérigo en aquellos asuntos de su competencia y responsabilidad personal en tanto seglar.

Así dicho queda un tanto teórico. Vamos a aplicar el asunto en el ámbito social y político, donde el clericalismo ha hecho estragos. Me permito a continuación colocar algunas citas y mis comentarios para ejemplificar.

Hablando del poder espiritual y el poder temporal, dice Jean Ousset en su clásico Para que Él reine:

De esos dos poderes sólo subsiste el espiritual. Cuando se habla hoy del laicado, no es sino refiriéndose al laicado en cuanto se halla sometido a la autoridad de los clérigos, encargado por ellos de una misión apostólica dimanante a ese título del poder espiritual.
En ese sentido, el laicado al que se refieren es con frecuencia limitado a asociaciones de carácter apostólico tipo Acción Católica, Legión de María, grupos misioneros, etc. Justamente aquello que no hace a la esencia del laico.

Cuando existía un poder temporal católico...

...El laicado cristiano existía realmente antaño (como tal, en lo temporal), porque estaba no menos realmente defendido (como tal, en lo temporal). Defensa no reducida a algunas declaraciones doctorales. Incluso firmes, incluso no ambiguas. Pero defensa asegurada en lo necesario por la espada, la maza, el mosquete. Cualesquiera que pudieran haber sido, por otra parte, las perspectivas de apostolado propuestas por la jerarquía eclesiástica.
La Revolución ha cambiado todo esto. “Al decapitar a Luis XVI… ha decapitado al laicado…”, ha escrito Michel Carronges en Laïcat Mythe ou Réalité. Luego –dice en substancia– el laicado cristiano progresivamente se ha ido pulverizando, mientras que el Estado laico se hinchaba con toda la sustancia así eliminada. La separación de la Iglesia y del Estado ha sido el resultado final de esta evolución.

Se comprende, pues, que, en tal estado de cosas, los vocablos enfáticos de “promoción del laicado” o de “laicos adultos” suscitan una actitud crítica, incluso un gran escepticismo. [...]

Como ha subrayado muy bien un autor tan poco sospechoso de anticlericalismo como Jean de Fabrègues: “Los clérigos, cuando como tales clérigos quieren tomar la dirección del mundo temporal, son muy capaces de sacrificar el mundo cristiano a las ambigüedades del poder clerical.”

No solamente el poder temporal del laicado cristiano es irrisorio en cuanto tal, sino que se encuentra como aplastado entre dos totalitarismo. Totalitarismo… en tanto son poderes estrictamente unitarios tendientes a apoderarse del hombre por entero. Dicho de otro modo: si quedan todavía hoy dos grandes poderes, se presentan bajo la siguiente forma:

De una parte: el poder clerical. Pero privado de ese complemento, de ese contrapeso que para él constituía un poder temporal cristiano distinto; suficientemente autónomo a su nivel y en su esfera. (Así el orden cristiano no se considera como si dependiese únicamente del poder eclesiástico. De ahí el reflejo bien conocido y tan característico de querer tildar de sospechoso, ilegítimo, todo lo que ose llamarse “católico” en lo temporal sin estar autorizado.)

De otra parte: el totalitarismo de los poderes no cristianos, incluso anticristianos, que no solamente son temporales, sino espirituales. Cesarismo del Estado moderno, convertido en principio absoluto de todo derecho. Monopolizador de aquello mediante lo cual se hace dueño de los espíritus y de las almas: espectáculos, propaganda, “información”, Universidad, cultura, etc.

Ahora bien, por lo menos, es con este totalitarismo con el que el poder espiritual católico debe mantener relaciones. Relaciones que parecen prolongación de aquellas que en la cristiandad unían en su fe común: el sacerdocio y el imperio.

La verdad es que si bien aún existe un poder espiritual del laicado cristiano en tanto este laicado participa, bajo la autoridad eclesiástica, en el apostolado de la jerarquía (definición de la Acción Católica oficial), por el contrario nada serio existe para expresar cualquier poder temporal del laicado cristiano.
Comenta luego la "confiscación" por la autoridad eclesiástica francesa de la obra laical de la FNC del Gral. de Castelnau. ¡Tantos ejemplos similares tenemos en la Argentina! Los Cursos de Cultura Católica y la revista Criterio, por ejemplo.

Y vuelve a preguntarse Ousset por la tan escuchada "promoción del laicado".

¿Es para compensarle, para consolarle, por lo que se le habla tanto de “promoción”? Pero promoción ¿en qué orden?

Detalle característico: la promoción contemplada es de orden espiritual y destinada a hacerle participar en el sacerdocio. Como si una situación más elevada en el santuario pudiera hacer olvidar que, en su terreno, es el peor dotado de los ciudadanos.
Típico de nuestro tiempo: laicos predicando a través del guión, laicos distribuyendo la Comunión, laicos incluso predicando la homilía (violando incluso el canon 767). Mientras los sacerdotes se dedican a tareas de ONG o los obispos a dar instrucciones sobre cuestiones para las cuales no están debidamente preparados o no tienen todos los elementos de juicio (un ejemplo de estos días).
Lo que, paradójicamente, no deja a la iniciativa del seglar cristiano sino una única vía, cualificada de “no comprometedora” para los clérigos. Vía en la que el seglar se halla casi seguro de no tener ningún contratiempo por la parte eclesiástica. La vía de la corriente ideológica moderna, que no es cristiana. En condiciones tales que un seglar católico sufre menos inconvenientes citando a Marx o Lenin que al Syllabus.

Muy grande es el número de los clérigos que al parecer prefieren que no exista un laicado cristiano (dueño de su justo poder temporal) para no tener más problemas que el poder político-social (no cristiano, sino anticristiano) de un laicado heterogéneo prácticamente conducido por indiferentes, hasta por enemigos del catolicismo. Todos los esfuerzos de la Acción Católica, a pesar de su gran éxito tal vez en el plano apostólico, no han podido dar la vuelta ni parar la corriente de un naturalismo político y social hasta tal punto victorioso que algunos eclesiásticos (pese a las enseñanzas de los soberanos Pontífices) deducen de ello argumentos para afirmar que ya no es cosa de combatir un estado de hecho tan triunfalmente implantado, que al alistarse en esta lucha el seglar cristiano comprometería a la jerarquía, etc.
¡Cuántas veces hemos escuchado el temor de los obispos a perder las subvenciones de Cáritas o de los colegios católicos!
El problema es más delicado cuando se han suscripto acuerdos entre la jerarquía católica y los poderes civiles progresistas, comunistas, etc. Las fórmulas son conocidas. Promesa, incluso juramente de respetar lealmente el régimen de esas democracias populares. Promesa, incluso juramento, de no combatir al Estado.
Sin palabras... Los ejemplos nuestros son demasiados.
Lo cual puede justificarse en el plano de un interés apostólico que no podemos juzgar. Pero ¿a quién compromete eso? ¿A los seglares o a los clérigos? ¿O a los clérigos solamente?

El malestar empieza cuando se formula la pregunta de a qué título y en qué medida la acción temporal del laicado se halla condicionada por esos acuerdos. ¿Es admisible que, por una táctica planteada como puramente apostólica, el poder eclesiástico pueda comprometer e incluso sacrificar (no, ciertamente, con intención, pero sí inconscientemente y de hecho) los intereses temporales (cristianos) de una laicado (no menos cristiano)?
¿Hace falta recordar cuando el Episcopado renunció a las cláusulas católicas de la Constitución durante el tratamiento de la reforma de 1994? ¿Esas cláusulas eran propiedad de los obispos?
Como ha dicho Jean Madiran (Itinéraires, núm. 67, p. 203… en separata «Notre désaccord sur l’Algérie et la marche du monde», 4, rue Garancière, París, VI.e), si los hombres de la Iglesia, en interés de una pastoral mundial, estiman que deben rehusar su apoyo a la defensa de algunas patrias terrenales – no pueden en absoluto, no pueden sin abuso, no pueden sin crimen disuadir a los ciudadanos de defender el humilde honor de las casas paternas, la libertad de la ciudad, el interés legítimo y la vida de la misma patria

“Por ejemplo, se puede formular, en tal momento, el pronóstico de que el comunismo tiene todas las posibilidades de ganar en un país o en un grupo de países. Ante este pronóstico, los hombres de la Iglesia toman las disposiciones o precauciones apostólicas que crean deben tomar, y en esto son jueces y responsables ante Dios.

“Pero si, en función de este pronóstico, los hombres de la Iglesia emprenden, además, la tarea de persuadir al conjunto de los católicos de que deben desvincularse de todo anticomunismo temporal, entonces estos hombres de la Iglesia aseguran de ese modo, positivamente, la victoria del comunismo, desmovilizando, dispersando o paralizando la resistencia. Es, precisamente, cuando el comunismo tiene posibilidades objetivas de triunfar en un país cuando más importa combatir esas posibilidades, hacer cambiar ese pronóstico especulativamente fundado, hacer la historia en lugar de sufrirla.”
Cambiemos "comunismo" por cualquiera de las medidas anticatólicas y contranatura que se han tomado en los últimos 40 años. Pero no sólo, pensemos en las muestras blasfemas que se multiplican [este mismo domingo el "conservador" diario La Nación publicitaba en su revista una nueva serie de insultos a la Fe] y cómo el clero se ha dedicado sistemáticamente a desarmar cualquier tipo de oposición o acción en contraria, como si Nuestro Señor o la Madre de Dios les pertenecieran en propiedad.
Y puede suceder que en estos tiempos del imperio de la opinión, de la radio, de la prensa, de guerra ideológica y psicológica, el clero se incline a no participar en esta lucha por escrúpulos apologéticos, por reservas apostólicas, por deseo de no molestar demasiado a aquellos a quienes deberá evangelizar mañana. ¡Es cosa suya!

A los seglares corresponde el combate y montar la guardia, ya que se trata de la defensa de su patria y de su hogar.


Volante que anunciaba la aparición (1928) de la revista Criterio,
obra católica laica e independiente de la Jerarquía
que fue poco a poco "confiscada" por ella (1932)
y posteriormente "desfigurada" para convertirse
en caballo de troya del modernismo (1957).



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viernes, 17 de julio de 2009

Me permito...

recomendar dos entradas en bitácoras amigas. Están en las recomendaciones del margen izquierdo, pero no me gustaría que pasasen desapercibidas.

  • Uno es un fragmento de una de las Cartas a los Capitanes de André Charlier, bajo el título "Mostrar que es posible", en la bitácora El Brigante. Para quien no lo recuerde, hablamos de André Charlier aquí.



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jueves, 16 de julio de 2009

Et les chansons de route...


Local de la Acción Francesa
en la Rue de Rome (París)
en su época de esplendor
[Gentileza de Gentiloup en Le Forum Catholique]

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Me piden que publique: Destrucción del santuario de la Virgen de Itatí

Desde el Litoral me llegó este texto que reproduzco tal cual con algunas correcciones de tipeo:

MUY PREOCUPADO HOY 15 DE jULIO DE 2009
No sé porqué razón cada párroco que viene a Itatí hace y deshace en la Basílica lo que sus anteriores dejaron, como si fuesen dueños o su Congregacion lo fuere, y no siempre para mejorar, pero sí para empeorar la situación o destruir lo que se hizo antes.

El Padre Hugo Camino, Rector y Párroco del Santuario y Basílica de Itatí, está poniendo en riesgo de conservación en este momento los tres sillones del Altar Mayor, que son reliquias del Siglo XVIII, colocándolos afuera, en la intemperie, de la misma forma que trató a los escaños que estaban en el Altar Mayor y por el "toqueteo" han perdido algunas piezas. Recordemos el manoseo indecente a la Imagen de Nuestra Señora cuando la hizo bajar y subir de su Trono y Camarín, con prisa para una vestición entre gritos, bailongos y zapateos, el año 2008, vestición que, tradicionalmente, era privada, entre la Señora y sus Camareras. No sé si ahora ocurrirá lo mismo pero el riesgo es excesivo.

Demás está decir que hace gala de un pésimo gusto moviendo y destruyendo cuanto puede dentro del Santuario. La Capilla del Santísimo está ahora abierta al paso indebido de la gente como si nada estando la Eucaristía presente.

Ha hecho tapar tres de las cuatro entradas laterales a la Iglesia para colocar en esos lugares sus alcancías. Cubrió de machimbres, cuanto se le ocurría demostrando que a parte de su mal gusto y falta de ubicuidad, es torpe, grosero y falto de inteligencia.

Sabrá que la Cruz Fundacional de Itatí, de los años del 1500... que se le pidió la resguarde ya hace más de un año, sigue en la lluvia y el sol como si nada. Creo que es el peor párroco que hemos tenido en Itatí los últimos tiempos.

Lo que faltó ocurrió: al ritmo de la cumbia "la pollera amarilla" de "la Bomba Tucumana", culminó el último día de la novena el 8 de Julio pasado. No existe acaso todo un hermoso y dulce cantoral mariano para honrar a la Santisima Virgen en su Fiesta, que debemos recurrir a la musica prostibularia?. Después no nos quejemos de la ignorancia supina de la feligresía que no sabe diferenciar los espacios y no se comporta como corresponde en el templo.

De su acción pastoral, mejor no recordar.

Y lo que es peor... lo dejan por tres años más, tiempo suficiente para seguir haciendo daño.

¿Qué haremos?



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lunes, 13 de julio de 2009

Estandarizar el aburrimiento

Otro de los mitos nuestros es que las cosas no pueden ser distintas a lo que son y que la democracia (al menos como se la entiende en la Argentina y no sólo en la práctica, sino también en las leyes y la academia) es necesaria para el desarrollo.



Pues, no, mis señores. Hay otro mundo.



Traduzco a continuación, de la siempre interesante bitácora de Andrew Cusack, su sintética descripción del Senado de la República de Irlanda.



El Seanad Éireann
por Andrew Cusack



El Senado de Irlanda es una criatura curiosa. Sus primeros miembros fueron cooptados y designados, y entre éstos se incluyeron siete lores, una condesa viuda, y cinco baronets y caballeros, veintitrés protestantes y un judío. Entre esta nómina de personajes estaban W.B. Yeats, el general Sir Bryan Mahon y el médico-poeta-autor Oliver St. John Gogarty. En 1937, sin embargo, el Seanad Éireann adoptó su forma actual, y desde la abolición de la Cámara Alta de Baviera en 1999, el Seanad es (hasta dónde mi investigación pudo descubrir) el último cuerpo parlamentario organizado corporativamente de Europa.



Hay sesenta miembros en el Senado Irlandés, elegidos por diferentes medios. Once son designados por el Taoiseach (primer ministro) en ejercicio con el fin de reducir las posibilidades de un gobierno que posee mayoría en el Dáil (cámara baja) de no poder aprobar legislación en el Seanad. Tres son electos por los graduados de la Universidad de Dublín (mejor conocida como Trinity College), y otros tres por los graduados de la Universidad Nacional de Irlanda (con sus colleges miembros de Dublín, Cork, Galway y Maynooth).



El distrito electoral de la Universidad de Dublin ha existido desde 1603. Hasta 1800 enviaba sus representantes a la Cámara de los Comunes de Irlanda; desde 1801 hasta 1922, a la Cámara de los Comunes Británica. Entre 1922 y 1937, al Dáil Éireann, la cámara baja irlandesa, pero en 1938 fue transferido al Seanad. Este distrito electoral frecuentemente ha elegido personas de gran interés histórico, como Sir Edward Carson, Owen Sheehy-Skeffington y Conor Cruise O’Brien.




El distrito electoral de la Universidad Nacional de Irlanda recién fue legislado en 1918 durante la reforma de los distritos electorales universitarios en la Cámara de los Comunes en Londres. Como la Universidad de Dublín, sus representantes tenían sus escaños en la Cámara de los Comunes, luego en el Dáil Éireann y finalmente en el Seanad Éireann.



Además de las designaciones del taoiseach y los representantes universitarios, cuarenta y tres senadores son elegidos por una comisión especial de TDs (miembros de la cámara baja), senadores y consejeros locales. Los nominados para estos cuarenta y tres escaños son seleccionados por cinco consejos vocacionales: el Consejo Administrativo que representa a los empleados públicos, de los servicios sociales y de los sectores del voluntariado y sin fines de lucro; el Consejo Agrícola que representa al sector agroganadero y la pesca; el Consejo Cultural y Educacional que representa las artes, la literatura, la cultura, la educación y el idioma irlandés; el Consejo Industrial y Comercial que representa a la industria y el comercio, la ingeniería y la arquitectura; y el Consejo Laboral que representa a los trabajadores sindicalizados e independientes.



La idea es que el Dáil, la cámara baja, represente al pueblo irlandés al ser elegido directamente por la población, mientras que el Seanad representaría a los distintos sectores de la población para darle una voz particular a estos distritos electorales. En la práctica, los senadores son con frecuencia candidatos para el Dáil que no obtuvieron los votos necesarios y que el partido gobernante desea incluir en el gobierno. Los intelectuales constantemente están discutiendo el papel del senado, varios reclamando que se agrande, se achique, se recorte su poder, se le dé más poder, sea electo directamente, sea abolido o cualquier variedad de todas las anteriores que se les pueda ocurrir. Democratizar el Seanad no tendrá efecto alguno más que introducir otra cámara más de políticos profesionales con carreras enteramente financiadas por el sufrido trabajador y contribuyente irlandés.



El Seanad no ha dañado a nadie, ¿entonces por qué perder tiempo con él? Puede ser que sea ineficaz como cámara alta, pero Irlanda no ha sufrido por eso. Es algo pequeñito e interesante, y aquéllos que desean terminar con él o hacerlo más democrático son los aburridos del mundo – los “monitores de la monotonía” como los llamaba mi viejo maestro de latín – que viajan por los cuatro rumbos del globo buscando los últimos reductos de individualidad e interés para estandarizarlos en el aburrimiento o, peor, abolirlos.






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Conferencia Forum

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sábado, 11 de julio de 2009

San Benito, patrono de Occidente

Cuando una brillante joven preguntó al mayor sabio del mundo a fines del siglo IV dónde podía obtener la mejor educación, San Jerónimo le respondió, “no puedes porque el mundo se acaba”. Y le aconsejó ingresar a un convento. Unos cien años después, un joven campesino brillante llegó a la universidad en Roma, dio un paso, pero por impulso dio media vuelta y huyó, no tanto como para haber tocado la escalera contaminada. Unos pocos años después, a millas entre las colinas, algunos pastores vieron que los arbustos se movían: ¿era un león? ¿una oveja? Cuando apartaron las ramas, ah, era el joven campesino, San Benito. “¿Qué estáis haciendo?”, preguntaron. “Rezando”, dijo. “¿Por qué?”, repreguntaron. “Porque debemos buscar primero el Reino de los Cielos.” “¿Podemos acompañarte?”, dijeron. Y replicó que podían si se lo pedían tres veces. Lo hicieron y resumiendo una larga historia, en mil años se convirtieron en Europa – San Agustín en Inglaterra, San Bonifacio en Alemania, los santos Cirilo y Metodio y todos los demás.

La palabra “monje” deriva de monos, que quiere decir “uno”, “solitario”, “solo”, como en “monarca” o en “monotonía”. Un monje es esencialmente un hombre solo con Dios. Cuando unos pocos se reunieron para aprender mejor a cómo estar solo, tuvimos un “convento”, una reunión para conveniencia de las personas en un monasterio, un lugar de soledad esencial. Fue a través del testimonio paciente y silencioso de los monjes en oración durante los Siglos Oscuros que se logró lo que llamamos Cristiandad. San Benito, patrono de Europa, fundó Monte Cassino en 529. Santo Tomás como pequeño de cinco ingresó allí para ir a la escuela alrededor de 1229 – setecientos años en el seno del trabajo y la oración benedictina ¡y allí tienes a Santo Tomás! La simiente de la teología es la vida benedictina, sin la cual nadie tiene los prerrequisitos.

Hoy estamos, pienso, en tiempos como los de San Jerónimo, moviéndonos rápidamente hacia los de San Benito. Los bárbaros han destruido nuestras instituciones culturales, esta vez mayormente desde adentro; y ahora como entonces, es verdad que ya no hay nada que ofrecer al mundo. Si fuese un joven o una joven que busca a Dios hoy, ingresaría, si pudiese, a un monasterio benedictino. Y si fuese un benedictino que busca a Dios, trabajaría para reformar mi monasterio de modo que se conformase a la Regla de San Benito en toda su integridad, rezando siete veces al día el gran Oficio Latino recobrado por la estudiosidad dolorosa y santa de Solesmes; y en los espacios entre las horas, trabajaría con mis propias manos en las tareas inmediatas de comida y refugio. O si fuese llamado a las otras vocaciones, el sacerdocio secular o el matrimonio, me convertiría en un oblato de un monasterio así o al menos me mantendría tan cerca como pudiese ser consistente con mis obligaciones.

Si fuese papa, haría justo lo que parece estar haciendo Juan Pablo II: Si la teología se ha convertido en superstición porque la mayoría ha perdido la base del entendimiento, la reforma a gran escala es inmediatamente imposible. En tal caso, lo que hay que hacer es encontrar las pocas almas extraordinarias con dones especiales de intelecto y voluntad, con aptitud racional y celo de aprender; entrenarlos en ejercicios benedictinos intensivos, ponerlos a recitar diariamente el Oficio, enseñarles la Summa Theologiae como su trabajo diario y entonces enviar a estos soldados de élite de órdenes mixtas como las tropas de asalto de una contrarreforma católica general. Si el Santo Padre puede tener éxito en la restauración de los dominicos y los jesuitas, habrá ido bastante lejos hacia la implementación de los contenidos reales del Vaticano I y el II del mismo modo que San Pío V lo hizo en el caso de Trento.

Y si fuese Dios, como Él amaría a mi madre y por ella tendría misericordia de nosotros una vez más, lo que Él hará, según ella, sólo si Le tememos. Y así como María delante de la Cruz, del mismo modo tras las órdenes predicadoras y educadoras están las silenciosas y contemplativas, sin cuya paciencia, las vidas activas son inefictivas.

--John Senior, The Restoration of Christian Culture

(Edición original en San Francisco CA: Ignatius Press, 1983; reimpresión en Norfolk VA: IHS Press, 2008, prefacio de Andrew Senior, e introducción de David Allen White).




San Benito Abad
xilografía de Juan Antonio Spotorno (1905-1978)


Oh glorioso Patriarca de los Monjes,
San Benito,
amado del Señor,
poderoso en milagros,
Padre bondadoso para con todos los que te invocan,
te pedimos intercedas por nosotros ante el trono del Señor.
En todo tiempo extiende tu protección sobre nosotros;
líbranos de todos los males de cuerpo y alma;
defiéndenos a nosotros y a todos los nuestros del poder de los enemigos infernales.
Ruega por nosotros a fin de que viviendo según la ley de Señor,
merzcamos ser hallados dignos de recibir la eterna recompensa.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

V. Glorioso apareciste en la presencia del Señor.
R. Por eso el Señor te revistió de hermosura.

¡San Benito! En tus manos ponemos nuestras vidas, líbranos del poder de los espíritus malignos. Amén.


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viernes, 10 de julio de 2009

Un futuro no tan lejano

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Secundamos la iniciativa

de Página Católica:

En aquellas Misas donde no se permite comulgar en la boca,
NO DEPOSITAR DINERO EN LA COLECTA.

De acuerdo a las instrucciones difundidas por las autoridades sanitarias, es muy riesgoso llevar las manos a la boca después de haber manipulado billetes o monedas.


Forma correcta ordinaria de comulgar
según el Magisterio, la Tradición, el Derecho Canónico y el deseo del Santo Padre;
a pesar de leyendas urbanas sobre supuestas prohibiciones que rigen en la Argentina
y cuyo alcance real y texto cierto nadie conoce.

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miércoles, 8 de julio de 2009

El hombre verdaderamente risible

por Hugh McDonald


Gilbert Keith Chesterton se oponía con toda energía al error de la sensibilidad que subsumía la mente y el corazón. El hombre está separado de la hiena por la verdadera risa, y Chesterton se mostró como un hombre. Parafraseando a Santo Tomás: no es el intelecto el que ríe, ni las facultades del cuerpo, sino todo el hombre en ambas. Y el hombre es creado a imagen y semejanza de Dios.

Hacia la conclusión de El hombre que fue Jueves, Dios se revela como el presentador de acertijos, como al final del libro de Job. Es un padre jugando a las escondidas con sus hijos. Syme, el hombre llamado Jueves, “recordaba un tucán, simplemente un gran pico amarillo con una pequeña ave adherida a él. El todo le daba la sensación, la viveza que no podía explicar, que la naturaleza estaba siempre haciendo bromas misteriosas. Domingo le había dicho que le entendería cuando entendiera las estrellas. Se preguntaba si incluso los arcángeles entendían al tucán”.

Similes illis fiant qui faciunt ea (Salmo 113). G.K. Chesterton mostraba la profundidad apasionada que se puede percibir en la dialéctica del Buey Mudo. Así como la gran mancha roja de Júpiter se levanta bullente de las poderosas corrientes del sistema solar, así uno siente que lo que Santo Tomás escribió es como un envoltorio de una vida interior en contacto y reflejo del infinito. Y así, cuando se le preguntó cómo Tomás podía ser canonizado en ausencia de milagros, el Papa replicó “Quot articuli, tot miracula” – hay tantos milagros como artículos en la Summa.

Del mismo modo, una gran pasión hay cubierta por el humo de G.K. Recuerdo el dicho de nuestro Señor sobre aquél que esté sediento, “dejad que venga a mí y beba”; como dice en la Escritura, arroyos de agua viva fluirán de su pecho. Contrastemos la ebullición de Chesterton con lo monótono de sus oponentes materialistas y deterministas. Fue criticado por su frivolidad. Pero para Chesterton, lo serio y lo gracioso no se oponen. Los hombres sólo bromean acerca de lo que es de gran importancia para ellos: “Cuanto más graves y tristes las cosas son en el mundo, tanto más las viejas bromas del mundo son perseguidas y ahorcadas” (sacado del capítulo “McCabe y la Divina Frivolidad” en Herejes). McLuhan repite el refrán: “Sólo bromeo cuando estoy serio”. No podemos tomar seriamente la actitud de estar serios, la seriedad con la que los materialistas tratan sus construcciones mentales. La lógica es la salud de la mente, pero existe un abuso de la lógica que lleva en sí toda la gravedad de un cadáver, falsamente presentado como lo lógico o lo razonable, y es más locura que lógica. De esto escribe Gilbert Keith: “El poeta quiere llevar su cabeza hasta las nubes. Es el lógico el que intenta meter los cielos en su cabeza. Y es la cabeza la que explota” (sacado de su capítulo “El maniático” en Ortodoxia).

El mundo ideado por Newton era un mecanismo de relojería donde todo, desde la salida de la luna hasta la lágrima que cae y gotea como la espada de Damocles del cachete de una dama, se sigue de estados previos del universo con una lógica ineluctable. El universo puede ser tratado como una máquina, según la hipótesis del matemático Laplace, en la cual dadas las condiciones iniciales, todos los estados subsecuentes podrían ser calculados. Él escribió: “Un intelecto que en un momento dado conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones mutuas de los seres que la comprenden, si este intelecto fuese lo suficientemente vasto para someter sus datos al análisis, podría condensar en una simple fórmula el movimiento de los grandes cuerpos del universo y el de los más livianos átomos: ya que para tal intelecto nada podría ser incierto, y el futuro así como el pasado podría estar presente ante nuestros ojos.” (Pierre Simon Laplace en sus Ensayos filosóficos sobre las probabilidades).

Como vino a ser claro rápidamente, todo excepto las cosas más evidentes de la naturaleza vinieron a ser muy intrincadas e introvertidas como para ser sujeto de cálculo, y así la termodinámica fue introducida para recoger lo que se caía de las rajaduras de la máquina de Laplace. Todo aquello que no pudiese encajar netamente en los cálculos cayó en la categoría de ruido, desorden, barro, y a medida que pasa el tiempo, eventualmente todo sería englobado en la homogeneidad de la entropía. Si no podía encajar en los cálculos humanos, no era más que barro inútil, y el universo terminaría en este estado de muerte caliente.

Cuando el hombre toma sus propias obras muy seriamente, es disminuido y atraído a este nivel. Marshall McLuhan interpretaba los efectos de la tecnología del hombre sobre su usuario bajo la luz de las Sagradas Escrituras: Similes fiant illis qui faciunt ea (Salmo 113) los hacedores de ídolos, serán como las obras de sus manos, con ojos que no pueden ver, con oídos que no pueden escuchar. (Ver el capítulo “Idiotez” en Comprendiendo a los Medios). Joe Keogh una vez me iluminó sobre este pasaje. La gravitas romana, la miniatura de piedra de la celebridad romana, era un reflejo o imitación de la estatua romana.

Del mismo modo, el universo mecanicista, el producto de la mente del hombre, ha transformado a aquellos que lo veneran, y no para mejor. Ha infectado todo. El mecanismo de relojería ha sido extendido a los mecanismos de la Historia, a las llamadas leyes de la Economía y a la Psicología. Una seriedad muerta ha invadido la generación de niños, una seriedad más muerta que la gravitas de la estatua romana, una seriedad que no está aliada con el despertar y el maravillarse que ponen a un hombre en el camino de la Filosofía y del culto. Es la seriedad de aquéllos que esperan como en una cola de penitentes para ser absueltos en un cajero automático. Es la seriedad muerta de un pronosticador económico, el ambientalista que no se atreve a comer una pera, ni comprende la inevitable muerte de todas las cosas. G.K. Chesterton, en El hombre eterno, vio una de las semillas de la sensibilidad cristiana en el sentido romano de los lugares sagrados. Pero el universo gobernado por la entropía no tiene lugares sagrados. Como la civilización cartaginesa de la muerte, la nada determinista ha reducido todas las cosas a una cosa muerta.

Esa área de las ciencias y de la Matemática llamada Teoría del Caos estudia los fenómenos que se filtran a través de las grietas de la máquina de Laplace. Es la ciencia que describe las cosas que se esconden en el borde, la formación de los copos de nieve, las burbujas de agua. Realmente, de cierta forma, todo se filtra a través de esas grietas. La ciencia puede decirnos que habrá luna llena, pero no si esa luna será oscurecida por las nubes, o el número o la forma de esas nubes. Las delicadas imágenes en el gramaje de la madera, los ritmos de goteo de una canilla, todo esto cae bajo el orden y la providencia de Dios, del cual nada escapa, pero es un orden que la mente del hombre puede ver pero no predecir.

La Teoría del Caos ha provisto herramientas para describir este orden salvaje, pero también nos ha enseñado que el desenvolvimiento de las cosas está tan delicadamente balanceada de modo que desafía absolutamente la predicción. En esta amplia área del orden impredecible de las cosas, Dios juega algunas de sus más admiradas bromas. La batalla de Lepanto dependió de un poco probable y oportuno cambio del viento.

Tal vez la convergencia de sonidos y significados que explota en un trabalenguas y la ebullición de la risa puedan ser descriptos con las mismas ecuaciones no lineales que describen el agua hirviendo y la desigual síncopa de las gotas de agua. El humor puede ser descrito como una de esas bisagras en las cosas donde cualquier cosa puede pasar a medida que las cosas van sucediéndose en una racionalidad que trasciende el mecanismo. En El hombre que fue Jueves, Dios es el jefe anarquista, no porque sea el Dios del desorden, sino porque el orden y la tranquilidad de las cosas bajo Dios no es tal que pueda caber en la mente del hombre. En vez de ver un universo volviéndose barro, si nuestros ojos y oídos están abiertos, podemos decir con el salmista que los campos gritan con gozo y las colinas saltan de júbilo.

La habilidad de Chesterton para reírse de las posturas del materialismo en todas las áreas de la vida fue un escándalo. En El nombre de la rosa de Umberto Eco, la mejor arma era la risa, redescubierta de un tratado perdido de Aristóteles sobre la comedia. Era un instrumento que Chesterton sabía cómo usar. Es un instrumento apto contra las estupideces demasiado serias de hoy. Mientras que el clima no puede ser predicho por más de unos pocos días, y ese pronóstico ni siquiera incluye el curso de huracanes y la formación de tornados, somos exhortados a tomar seriamente los relojes que las Naciones Unidas proveen a los líderes mundiales, que predicen al segundo la población del mundo. La mecánica de Newton podría predecir lo que pasaría si una ideal bola de billar irracional colisionara con otra, pero sus cálculos no pueden decirnos qué sucedería si la misma perfecta bola de billar chocara con otras dos en el mismo instante. Ian Stewart escribió: “Entonces las «inexorables leyes de la física» sobre las cuales por ejemplo Marx intentó modelar sus leyes de la historia, nunca estuvieron ahí realmente. Si Newton no podría predecir el comportamiento de tres bolas, ¿cómo puede Marx predecir el de tres personas? Cualquier regularidad en el comportamiento de grandes números de partículas o gente debe ser estadística, y esto tiene un gusto filosófico bastante distinto... En retrospectiva podemos ver el determinismo de la física pre-cuántica preservarse de la quiebra filosófica sólo manteniendo apartadas las tres bolas de la casa de empeños” (Ian Stewart, Analogía, 1981).

El mismo hecho de que el hombre pueda reírse es una broma dirigida a la cara de la imagen del mundo de la que depende el reloj de población.




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Un par de recomendaciones


  • para los que puedan dejar pasar los lugares comunes de la "nouvelle droite", esta muy bien realizada documental sobre la Nueva Izquierda Latinoamericana y sus fuentes estadounidenses, en castellano, sobre textos de Alain de Benoist.

  • aunque se podría decir mucho más al respecto, un lindo artículo recordando al padre Réginald Garrigou-Lagrange, O.P., en inglés.
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lunes, 6 de julio de 2009

"Malvinas aryentinas"

Ya lo había pasado el amigo Wanderer, pero me dicen que el enlace estaba roto, así que --gracias a que un amigo me lo pasa-- lo dejo para el que quiera volver a verlo.

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domingo, 5 de julio de 2009

Ante "un tema de programado olvido"

Fragmento del reportaje que hicieron en México al R.P. Alfredo Sáenz con motivo de la edición local de "El Fin de los Tiempos y seis autores modernos".

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sábado, 4 de julio de 2009

Contra impatientes


Es todo un mundo el que hay que rehacer desde sus fundamentos,

de salvaje hacerlo humano

y de humano hacerlo cristiano.


El hombre moderno ha caído tan bajo,

la confusión de las inteligencias

y el debilitamiento de la voluntad

se han vuelto tan ‘normales’,

que la obra regeneradora tendrá que ser de largo aliento.

Pío XII

Construcción de la catedral de Ávila

Bridgeman Art Library
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viernes, 3 de julio de 2009

El mito del izquierdista bueno

Así como existe el mito del buen salvaje rusoniano, existe otro mito entre la gente bienintencionada (muchos de ellos católicos de Misa dominical). Es el mito del izquierdista bueno.

Para los que creen este mito, el izquierdista es alguien que, indignado por la miseria o por la marginación sufrida en carne propia o vista en otros, tiene una sensibilidad especial que se transforma en una verdadera pasión para cambiar el mundo. A veces se agregan calificativos como "ingenuo", "idealista", "utopista", "apasionado", entre muchos otros que denotan cierta conmiseración ante este "pobre tipo" -- el izquierdista.

Y para estos bienintencionados guay del que se atreva a llamarlos "zurdos" o despotricar contra ellos. Quien eso hace no es más que un insensible, un miserable, alguien incapaz de sentir pena...

Pues, siendo uno de los fines nunca declarados de esta bitácora el de derribar mitos, empezaremos este ciclo que aquí comenzamos con simples citas de los "idealistas" y "demócratas" que pelearon contra Franco en la Guerra Civil española:

  • “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución”. Largo Caballero, presidente de la República entre 1936 y 1937.
  • “Nosotros, Partido Comunista, luchamos y lucharemos siempre por la realización de nuestro programa máximo, por la implantación del Gobierno obrero y campesino de España, por la dictadura del proletariado en nuestro país”. José Díaz, secretario general del Partido Comunista Español, 1935.
  • “La única idea que hoy debe tener grabada el joven socialista en su cerebro es que el Socialismo sólo puede imponerse por la violencia, y que aquel compañero que propugne lo contrario, que todavía tenga sueños democráticos, sea alto o bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente”. Decálogo del joven socialista, 1934.
  • Tenemos que luchar, como sea, hasta que en la torres y en los edificios oficiales ondee, no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista. Largo Caballero, presidente de la República entre 1936 y 1937.
  • "El 88% del profesorado de Madrid, Valencia y Barcelona ha tenido que huir al extranjero, abandonar España, escapar a quien más pueda. ¿Y saben ustedes por que? Sencillamente porque temían ser asesinados por los rojos, a pesar de que muchos de los intelectuales amenazados eran tenidos por hombres de izquierda". Gregorio Marañón.
  • Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados, sin formación de causa, por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan solo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las ciudades, como Madrid y Barcelona y las restantes grandes poblaciones suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso”. Manuel de Irujo (Partido Nacionalista Vasco), ministro de Justicia 1937.
  • "Es la lucha final que comienza, por el triunfo de la revolución, si es preciso que sangre vertamos será por nuestra emancipación.¡Juventudes! ¡Socialistas! ¡Adelante!". Letra del himno de las juventudes socialistas.
  • “En las elecciones de abril (1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia”. 1936. Largo Caballero, presidente de la República entre 1936 y 1937.
  • "En las provincias en que dominamos, la Iglesia ya no existe. España ha sobrepasado en mucho la obra de los soviets, porque la Iglesia, en España, está hoy día aniquilada". José Díaz, secretario general del Partido Comunista Español, 1937.
  • “No hay gobierno en Madrid; hay solamente bandas armadas, que cometen toda clase de atrocidades posibles ¿Azaña? Nada representa. Es el gran responsable de lo que acontece. Armó a unos hombres que, en el momento en que se encontraron con un fusil en la mano, se transformaron en bandidos". Miguel de Unamuno, 1936.
  • "Pedimos una revolución, pero la propia revolución rusa no nos servirá de modelo, porque nos harán falta gigantescas llamas que se verán desde cualquier punto del planeta y olas de sangre que teñirán el mar". Margarita Nelken, diputada del Partido Socialista Obrero Español, posteriormente afiliada al PCE.




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jueves, 2 de julio de 2009

De prejuicios, leyendas y crítica


Otra linda entrada en la bitácora El León y el Cardenal, que me tomo el atrevimiento de traducir.


LA HAGIOGRAFIA y el BENEFICIO de la DUDA


Emile Mâle:

“No hubo ruptura alguna cuando a fines del siglo XIII Jacobo de Voragine escribió su famosa Leyenda Áurea, ya que en ella él simplemente popularizó el leccionario, preservando incluso sus secuencias. Su compilación no era original bajo ningún aspecto. Se contentó con completar las historias recurriendo a los originales, y agregando alguna leyenda aquí o allí. La Leyenda Áurea se hizo famosa en toda la Cristiandad porque puso en manos de todos los hombres las historias que hasta el momento rara vez se encontraban fuera de los libros litúrgicos. El barón en su castillo y el mercader en su comercio podían ahora disfrutar los bellos cuentos cuando quisieran.

“El ataque que sufrió Jacobo de Voragine a manos de los estudiosos del siglo XVII confundió su objetivo. La Leyenda Áurea, acusada por ellos de ser una leyenda de plomo, no era la obra de un hombre sino de toda la Cristiandad. El candor y la credulidad del escritor pertenecían a su tiempo. Las historias del viaje de Santo Tomás a la India o del manto milagroso de Santiago, relatadas ingenuamente por laLeyenda Áurea , aunque pudiesen molestar a los estrictos teólogos educados en la escuela de los padres del Concilio de Trento, eran universalmente aceptadas en el siglo XIII. Se leían en público en las iglesias, y se ilustraban en sus vitrales. Condenar a Jacobo de Voragine era condenar todos los leccionarios antiguos, y con ellos, al clero que los leía y los fieles que los escuchaban.”

Los detractores de la tradición hagiográfica, para los cuales la Leyenda Áurea es testimonio, son legión -- comenzando por humanistas como Desiderio Eramos y Lorenzo Valla, e incluyendo a clérigos contrarreformistas como el iconoclasta Juan Molano, Juan de Launoy (el infame denicheur), Adrián Baillet, y otros incontables, cuyo escepticismo triunfó con el gran despojo de los calendarios de 1969, y en la orden de la Sacrosanctum Consilium de purgar la liturgia de cualquier cosa que huela a mitología.

Siempre seré un defensor de la Leyenda Áurea y las hagiografías tradicionales -- y más que defensor de ellas, un creyente en ellas. Es decir, creo que son santas, que merecen ser preservadas y que con frecuencia son ciertas. Por esto, muchas veces he sido difamado -- estúpido, romántico, reaccionario. En el pasado, me he justificado diciendo que las hagiografías deben leer en el mismo espíritu que las Sagradas Escrituras -- en sentido literal, alegórico, tropológico y anagógico. Pero he abandonado casi por completo este argumento -- no porque crea que es falso, sino porque pienso que es innecesario.

Creer en la veracidad de la Leyenda Áurea no requiere suspender la incredulidad, ni a la doble verdad de Sigerio de Brabante (una verdad para la razón y otra verdad para la fe), ni siquiera a una hermenéutica sana. Todo lo que se requiere es el beneficio de la duda. Esto es, la mayoría de las historias relatadas por las hagiografías tradicionales no nos dan razones, ellas mismas, para no creerles.

Una aclaración aquí. Las hagiografías no son infalibles y tampoco digo lo contrario. (Honestamente, tengo dudas de que incluso el proceso de canonización más riguroso sea infalible.) Fueron compiladas por autores humanos sin inspiración divina. Algunas contienen errores. En alguna ocasión, se confunden identidades, o detalles que son desaprobados por la evidencia histórica. En otra ocasión, encontramos versiones contradictorias de la misma historia, como en el caso de los múltiples pretendientes de la misma reliquia. En tal caso, alguno debe estar equivocado. Rara vez, encontramos cultos devocionales cuyos orígenes pueden trazarse, con certeza razonable, a fuentes heréticas o paganas, o a planes políticos o libelos, o a incomprensiones o modas.

Pero éstas son las excepciones, no la regla. En la consciencia religiosa actual, donde las hagiografías tradicionales son tratadas mayormente como fuente de cuentos curiosos o bromas idiotas, esas excepciones es lo que se recuerda. Pero son rarezas entre cientos de cientos de cientos de santos cuyos cultos han sido ignominiosamente borrados, o cuyas hagiografías han sido corregidas en nombre de la crítica histórica.

Los relatos tradicionales de las vidas de estos santos sólo se hacen increíbles cuando son leídas con un prejuicio contra lo milagroso. Y la mayoría de las pruebas que ofrecen los estudiosos que pretenden desmentir las hagiografías y explicar lo que realmente ocurrió son sin fundamento y arbitrarias, al menos tanto como las historias que ellos pretenden acusar de lo mismo.

Por ejemplo, de acuerdo a la Leyenda Áurea:

“El cuerpo de San Dionisio se elevó, y puso su cabeza entre sus brazos, mientras el ángel lo guió por dos leguas desde el lugar, conocido como la colina de los mártires, hasta el otro lugar donde ahora yace, por elección y por la gracia de Dios.”

Las hagiografías modernas unánimemente rechazan la historia de San Dionisio transportando su propia cabeza por dos leguas. Hoy en días, todos sabemos que eso no ocurrió realmente -- lo que realmente ocurrió es que dos iglesias rivales reclamaban el honor de ser el lugar del martirio y la muerte del santo, y la historia fue inventada con ese propósito. O, que lo que realmente sucedió es que los campesinos medievales ignorantes no entendían la convención artística de pintar a un mártir decapitado llevando su propia cabeza y así inventaron el cuento.

Pero no existe evidencia alguna acerca de que la historia no sea verdad en la forma en que fue relatada. No existe evidencia alguna de que fuese inventada para pacificar santuarios rivales, o para explicar las representaciones simbólicas de la estatua de la catedral. Todo esto es pura conjetura. La única razón por la cual un hombre aceptará estas nuevas explicaciones es que da el beneficio de la duda al escéptico por sobre la tradición; porque cree que un santo que lleva su cabeza por dos leguas es algo que no puede pasar -- y que por lo tanto no pasó.

Y la explicación más popular -- aquella de los campesinos medievales ignorantes no comprendiendo el arte -- es completamente inverosímil. Traiciona la forma en que la hagiografía, la iconografía y la devoción se relacionaban en la Edad Media. (Como regla general, cualquier explicación que se fundamente en la idiotez del hombre medieval es producto del prejuicio histórico y poco más.)

Esta explicación asume que las hagiografías medievales eran esencialmente producto de la religiosidad popular, generada por el campesinado ignorante y sólo luego aceptada por la Iglesia oficial -- algo similar a las devociones populares de la América Latina contemporánea. Aunque es ciertamente real que la hagiografía medieval y la hagiografía popular contemporánea guardan más similitud entre ellas que con la hagiografía de la crítica histórica, existe una diferencia importante entre ellas. En la Edad Media, los entendidos en teología participaban del culto devocional, y usualmente eran ellos los que lo iniciaban. Cuántos de los santos de la Leyenda Áurea son monjes o monjas, cuya veneración se inició en los mismos monasterios donde vivieron y murieron. Los autores de sus vitae eran los hombres más educados de su tiempo, incluyendo papas, obispos y abades.

Jacobo de Voragine era el arzobispo de Génova, no un folclorista recorriendo los campos para compilar cuentos de hadas fantásticos entre los iletrados. Simplemente recolectó, comparó y expandió lo que ya estaba escrito en los diversos martirologios litúrgicos que eran leídas en Maitines en toda la Cristiandad. La historia de San Dionisio el Cefalóforo era conocida, creída y cantada por los mismos clérigos que comisionaron las esculturas de la catedral. Era conocida, creída y cantada por Santo Tomás de Aquino y los teólogos escolásticos en la Universidad de París. Ellos por cierto, no tenían razón alguna para desconfiar.

Dado que no hay evidencia de que San Dionisio no llevara su cabeza, o que Santa Bárbara no fuese encerrada en una torre, o que Santa Catalina no destruyera la rueda de tortura, o que San Medardo no fuese protegido de la lluvia por un águila, o que San Cutberto no fuese reverenciado por las nutrias luego de una noche de penitencia en el frío mar. No existe evidencia de que San Eustaquio no viese la aparición de Cristo crucificado entre los cuernos de un ciervo, o que San Huberto no viese lo mismo, o que otros dos hombres sean en realidad uno mismo (pues quién dice que Dios no puede obrar un milagro similar dos veces). No existe evidencia alguna de que un monstruo gigante transportase al Niño Jesús a través de un río, o que la vela de Santa Genoveva no fuese apagada por un demonio -- pues los gigantes y los demonios son reales, y aún existen hoy.

Como la historia de San Jorge y el dragón -- sabemos que monstruosos reptiles alguna vez caminaron la tierra en gran número; y sabemos que pueden llenarse libros de esas rarezas que alguna vez se llamaron Lazarus taxa; sabemos que pescadores han sacado coelacantos de ríos africanos, y que las ratas de roca laosianas se venden en los mercados; sabemos que criaturas tan grandes y tan comunes como el calamar gigante pueden evadir el ojo del hombre moderno y todos sus aparatos; sabemos que criaturas tan grandes y tan fantásticas como el pájaro elefante de media tonelada vivieron y murieron incluso después del Concilio de Trento. ¿Por qué es imposible que reptiles grandes (posiblemente hoy extintos, pero tal vez no) semejantes a las descripciones de las hagiografías se ocultasen en la oscuridad en los días de San Jorge (o de Santa Margarita, San Silvestre o San Benito)? ¿O que el antiguo enemigo pudiese (y puede) conjurarlos de tiempo en tiempo?

E incluso más importante -- sabemos que la Sagrada Escritura, la inerrante Palabra de Dios, habla de dragones y basiliscos, de ranas que caen del cielo y ríos que se vuelven sangre. Los milagros de Elías no son menos fantásticos que los milagros de San Nicolás. La burra de Balaam no es menos fantástica que San Romualdo. El Viejo Testamento -- y el Nuevo -- no son menos fantásticos que la Leyenda Áurea. No huelen menos a mitología para la mente moderna.

Por supuesto que aquí alguno objetará que la Escritura es inerrante y que la hagiografía, no; que las vitae de los santos forman una tradición extrínseca a la Divina Revelación -- una tradición con t minúscula. Y sí, esto es verdad -- pero pienso que la obsesión de la catequesis popular y la apologética de distinguir entre las tradiciones con T mayúscula y con t minúscula es un buen ejemplo del viejo estratagema del demonio para hacer temer a los hombres exactamente el error equivocado a exactamente la hora equivocada. El mundo no está lleno de hombres que piensan que estas tradiciones deben creerse de fide. Está lleno de hombres que piensan que no necesitan creer; el minimalismo es la herejía de este tiempo. La hagiografía, la iconografía, las tradiciones monásticas y litúrgicas -- éstas son cosas santas y que llevan a Cristo, y un cristiano que las menosprecia, las insulta, las ignora, las cambia a su arbitrio o las rechaza por completo, lo hace a su riesgo.

Pero esto está realmente más allá. El debate acerca del valor de la hagiografía tradicional no debe reducirse al argumento sobre las diferentes categorías de la autoridad. Pues la Biblia no es sólo un libro de cuentos cuya veracidad no se nos permite cuestionar; es el registro de la acción de Dios entre los hombres y como hombre, es el registro de eventos que realmente ocurrieron – y nos habla de maravillas. O vivimos en un mundo en el cual este tipo de cosas pasen, o no.

Si creemos que vivimos en un mundo tal, las hagiografías ya no se nos aparecerán ridículas. Sino, la Resurrección misma se convierte en ridícula. La idea de que podemos salvar la reputación de la Iglesia concediendo a cada posible crítica de los escépticos, y que esto evitará que crucen la línea incruzable de la misma Revelación -- es como la idea de que un hombre tiene menos probabilidad de caer de un precipicio si baila tan próximo como sea posible a él, en vez de construir su casa y vivir su vida a miles de kilómetros de allí.

Entonces, demos el beneficio de la duda a la Leyenda Áurea y a las viejas hagiografías. Merecen al menos eso.





Imagen tradicional de la Virgen y el unicornio
Catedral de Lübeck (Alemania)

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